Inclusión laboral

Frenazo a la inclusión laboral: las personas con discapacidad, entre las más afectadas por la pandemia

La pandemia está suponiendo un tropiezo para la inclusión laboral de este colectivo, que encadenaba décadas de crecimiento

La falta de formación tecnológica es una de las mayores debilidades de las personas con discapacidad y puede anclar su proyección futura

Frenazo a la inclusión laboral: las personas con discapacidad, entre las más afectadas por la pandemia

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La crisis provocada por la pandemia ha golpeado fuerte al tejido laboral español. Cerca de 360.000 personas han perdido su empleo y otras 780.000 continúan en situación de ERTE. No obstante, históricamente, existen colectivos más vulnerables que otros ante crisis de tales magnitudes.

“La crisis económica va a tener unas consecuencias más devastadoras en el colectivo de personas con discapacidad, como grupo social más vulnerable”, explica la secretaria de Inclusión Laboral del CERMI, Pepa Torres. 

La pandemia está suponiendo un tropiezo para la inclusión laboral de este colectivo, que encadenaba décadas de crecimiento. Tras muchos años de lucha una de cada cuatro (25,9%) personas con discapacidad en edad de trabajar tenía un empleo en 2019, según datos del INE. Un porcentaje con mucho margen de mejora que ha encontrado en la COVID un muro difícil de esquivar. 

A falta de conocer la tasa de paro de 2020, la contratación entre las personas con discapacidad ha caído un 32% interanual. Un dato que no augura nada bueno para este colectivo. “La pandemia, en la medida en que la recuperación no sea rápida, nos hará retroceder en los escasos avances que se han producido en los últimos años”, asegura la directora de formación y empleo, operaciones y transformación de la Fundación ONCE, Sabina Lobato.

La importancia de la formación digital

Para evitar este “retroceso”, el portavoz de la Fundación Adecco, Francisco Javier Pérez, señala la formación como un factor clave. “Es fundamental invertir en formación para conectar a las personas con discapacidad con los nichos de empleo emergentes y favorecer el desarrollo de sus competencias tecnológicas, hoy esenciales”. 

En esta falta de formación tecnológica reside una de las mayores debilidades de este colectivo y que puede anclar su proyección futura. La llamada “revolución 4.0” amenaza con dejar atrás a las personas con discapacidad. De hecho, según un informe de según el informe Tecnología y Discapacidad, elaborado por la Fundación Adecco,  un 38% de las personas con discapacidad admite no desenvolverse con soltura en el entorno online.

En este sentido, la irrupción del teletrabajo ha acelerado los tiempos y ha ahondado aún más esta brecha digital, ya que “no todas las personas con discapacidad tienen suficientes competencias tecnológicas y/o recursos para desempeñar su trabajo en remoto”, señala Francisco Javier Pérez.

Por este motivo, para poder aprovechar toda la potencialidad del teletrabajo, Pepa Torres explica lo crucial que es “garantizar la accesibilidad de las herramientas digitales, de los programas y de las plataformas; promover las competencias digitales de las personas con discapacidad y fomentar el acceso de las personas con discapacidad a los empleos digitales”. Ya que si se apuesta por su formación esta transformación digital puede ser “una oportunidad histórica para cambiar la realidad de la participación de las personas con discapacidad en el mercado de trabajo”, comenta.

Otro de los aspecto que ha puesto a debate el teletrabajo es la “desocialización”. “La convivencia siempre ha sido el punto de partida para el intercambio de valores y la normalización”, explica Francisco Javier Pérez que asegura que este nuevo modelo de trabajo dificulta que las personas con discapacidad alcancen una inclusión laboral completa.  

No obstante, como sucede con el resto de trabajadores, el teletrabajo puede facilitar la conciliación, que en este colectivo “tienen un impacto decisivo en la calidad de vida de las personas, como el autocuidado, acudir a servicios de rehabilitación u otro tipo de terapias” , cuenta Sabina Lobato.

El empleo juega un papel fundamental en las personas con discapacidad para alcanzar su inclusión en la sociedad. “Tener un trabajo da independencia económica, permite tener un sentimiento de contribución, permite desarrollar el potencial de la persona, permite establecer vínculos personales, permite aprender, etc”, explica Sabina Lobato.

La desmotivación gana terrero

Por este motivo, resulta alarmante que, según el informe “Discapacidad y deseos para la nueva década” de la Fundación Adecco, un alto porcentaje de las personas con discapacidad que se encuentran sin trabajo se sienten desmotivadas. Y un 90% coincide en que encontrar trabajo “es ahora más difícil que nunca”, debido a la fuerte competencia fruto del incremento del desempleo que ha causado la pandemia.

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A este respecto, desde CERMI envían un mensaje de esperanza y recalcan que de aprovecharse las oportunidades se pueden abrir nuevos caminos laborales para las personas con discapacidad. A estas mismas oportunidades hacen referencia en la Fundación Adecco que animan a las personas con discapacidad a aprovechar la época de desempleo para “adquirir competencias y conocimientos que conecten con los puestos más demandados, mejorar el currículum o poner en valor esas habilidades blandas que hoy están en auge: curiosidad, esfuerzo, espíritu colaborativo, etc”. 

Todo ello, para lograr, como recalca la Fundación ONCE, que “la recuperación económica sea inclusiva hacia las personas con discapacidad como un requerimiento inexcusable”.