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Gente corriente

Joan Pahisa: «Hablar a la misma altura crea una empatía especial»

A veces los sueños están tan arriba que parecen inalcanzables. Él siempre llega dando un rodeo.

Gemma Tramullas

La única manera que tenía de volver a jugar a baloncesto era recorrer 7.000 kilómetros y plantarse en los Mundiales para personas de talla baja que este verano se celebraron en Michigan. Dicho y hecho. Joan, un ingeniero informático de 27 años vecino de Sant Cugat, fue el único representante catalán (y español) en estos juegos. Volvió a casa cargado de medallas y con la idea de montar la primera asociación para fomentar el deporte entre personas de baja estatura como él, que mide un metro a causa de un trastorno en el crecimiento de los huesos. Su experiencia ha sido recogida en el documental Glance up (Mirando hacia arriba), que se estrenará en febrero si prospera la campaña de micromecenazgo que han abierto en Verkami.

-¿No podía haberse buscado un deporte que no tuviera la meta a 3 metros de altura?

-Parece una contradicción, ¿verdad? Pero yo no lo he ido a buscar, el baloncesto es el deporte que me gusta desde pequeño. Lo jugué en la escuela hasta los 11 años, hasta que me quedé demasiado bajo y tuve que enfocarme a otros deportes. Ahora juego en la liga de tenis de mesa con el Sant Quirze del Vallès.

-Le contó lo del pimpón a Mauricio Bernal en el suplemento Más Periódico hace unos meses. Pero sigue añorando el baloncesto.

-Sí. Aquí no hay deportes de equipo para gente como yo, pero cuando quiero hacer una cosa y no puedo siempre busco hacerla de otra manera. Hace años descubrí que existían unos Mundiales para gente de talla baja y en agosto participé por segunda vez.

-¿Qué tal la experiencia?

-Espectacular. Es una oportunidad de hablar con la gente de tú a tú sin tener que mirar siempre hacia arriba y de bailar viendo caras y no piernas. La mayoría de gente es muy afortunada por poder hablar cada día con otras personas mirándolas a la cara a la misma altura. Cuando puedo hablar con alguien a la misma altura se produce una empatía especial. No entiendo cómo la gente se pelea tanto cuando están hablando entre iguales. Damos demasiada importancia a cosas superfluas y olvidamos lo más importante, que es la relación con los demás.

-De Michigan volvió con varias medallas.

-Gané medallas individuales en tenis mesa (oro), bádminton (plata) y natación (tres oros). Por equipos jugué a baloncesto y a fútbol, pero caí lesionado y no pude participar ni en voleibol ni en hockey. La ventaja de ser el único de Catalunya y de España es que yo soy el seleccionador y me selecciono para lo que me parece.

-Usted no renuncia a nada.

-Pero yo no veo esto como un tema de superación personal, simplemente me busco la vida para conseguir lo que quiero. Siempre he sido muy independiente y polifacético. Quería escribir y me matriculé en Periodismo, pero tenía que subir y bajar 80 escalones varias veces al día, con lo que llegaba siempre tarde a clase y terminaba agotado. Tuve que dejarlo y estudiar algo que pudiera hacer más desde casa. Ahora estoy haciendo el doctorado en informática y escribiendo una novela policiaca.

-Más que de superación personal, parece un caso claro de testarudez.

-Pues sí, y además soy muy extrovertido y no me dejo hundir por lo que me puedan decir. Si hubiera hecho caso de lo que me decían, jamás habría hecho nada.

-Debe de estar harto de que le miren y le pregunten por su estatura...

-De pequeño me rallaba más. Veía un grupo de niños jugando e intentaba pasar sin que me vieran. Ahora si la gente me señala la saludo; al menos que vean que eres simpático y no estás amargado [ríe]. A veces se ríen de ti. Nadie se ríe de una persona en silla de ruedas, pero de una persona de talla baja sí, porque a nivel cultural te relacionan con situaciones cómicas, como los bufones medievales. Espero que el documental contribuya a difundir una imagen de normalidad.

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