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Obras de Sijena en el Museu de Lleida.

CONFLICTO PATRIMONIAL

El 155 llega a Sijena

Méndez de Vigo inicia el proceso para trasladar al monasterio las 44 piezas que custodia el Museu de Lleida

Natàlia Farré

Si la intervención de la Generalitat por el Gobierno en aras del 155 debía ser lo menos invasiva posible, con Sijena se ha roto la baraja. El ministro Íñigo Méndez de Vigo ha acabado en una mañana con la posición de la Conselleria de Cultura de no trasladar al monasterio de Sijena las 44 piezas del cenobio que conserva el Museu de Lleida hasta que hubiera una sentencia firme. Los bienes reclamados por Aragón fueron comprados por la Generalitat en 1983 después de que las monjas los depositaran en el museo y sobre ellos existe una sentencia de Primera Instancia que declara la compra venta nula de "pleno derecho".

Con esta acción, el ministro rompe con la estrategia de la Generalitat de esperar a una sentencia firme

La necesidad de esperar un fallo definitivo antes de mover las obras ha sido defendida durante los últimos años por la Generalitat tanto para preservar la unidad de la colección del centro de la capital del Segrià como porque las piezas están catalogadas y, por lo tanto, protegidas por las leyes catalanas de Patrimoni y de Museus. Además de que evitar someter a viajes innecesarios a obras tan antiguas y frágiles parece una decisión inteligente. Lo de innecesarios viene a cuento porque el retorno de las obras obedece a la ejecución provisional de una sentencia dictada en Primera Instancia. O sea, no se trata de un fallo definitivo, y los bienes podrían tener que tomar el camino de vuelta en cualquier momento. Por ahora, la causa está pendiente de la resolución del recurso presentado en la Audiencia Porovincial de Huesca. Podría fallar a favor de cualquiera de las dos partes. Después, aún quedará el camino de recurrir ante el Tribunal Supremo hasta que se produzca una sentencia firme.

Así las cosas, Méndez de Vigo, en su papel de 'conseller' en funciones, ha recibido la providencia dictada la semana pasada por el Juzgado número 1 de Huesca en que le instaba a trasladar las piezas y ha optado por empezar el proceso. Según el escrito enviado al juez, el ministro afirma que procederá "inmediatamente a dar instrucciones a los órganos competentes del Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya para que se proceda al cumplimiento de la sentencia". Asegura, también, que solicitará la información que le pide el juzgado: la ubicación exacta de las obras (es público y notorio que están en el Museu de Lleida), y la fecha y manera en que se procederá el traslado de los bienes. De hecho, Méndez Vigo ya avisó la semana pasada. "Ha habido muchos recursos, es bueno proceder", afirmó, al tiempo que daba indicaciones a la Generalitat para no presentar oposición al auto. Acabando así con la estrategia catalana.

Incumplir la legislación catalana

Aun así, hubo dos acciones judiciales: los servicios jurídicos de la Generalitat mandaron un escrito a la Audiencia Provincial de Huesca suplicando celeridad en la respuesta (que ya empieza a ser inexplicablemente lenta) al recurso presentado hace ya dos años y medio. Y el Consorci del Museu de Lleida envió alegaciones al juzgado oponiéndose al traslado de las piezas, gesto inútil visto el resultado y gesto inútil porque el tribunal no lo reconoce como parte del litigio. Sí lo hace la Audiencia.

Josep Giralt, director del Museu de Lleida no niega "preocupación" por el tema pero a la vez se lo mira desde "una perspectiva optimista". Cree que se trata de una "situación de 'impasse' y continuidad". Por un lado, confía en "el trabajo bien hecho" y en todas las alegaciones de "calado" presentadas ante la Audiencia Provincial por parte del consistorio del museo. También, en que "el tribunal falle pronto y a favor de las tesis catalanas". Eso pararía el proceso. Por otro lado, si Méndez Vigo no quiere incumplir la legislación catalana tal como indica en el escrito al juez ("debe recordarse, además, que el ejercicio de estas funciones ejecutivas se debe realizar, en cualquier caso, según la legislación autonómica de aplicación", señala), tiene complicado acatar la ejecución provisional de sentencia, pues la ley catalana de Patrimoni y de Museus protege las piezas en litigio y por lo tanto su salida de Catalunya. Para permitir su traslado sin incumplir la ley deberían descatalogarse primero o derogar las leyes. Proceso que no son ni rápidos ni fáciles.

Añadir leña al fuego

Complicada también es la posición del alcalde socialista de Lleida, Àngel Ros, dado el apoyo de su partido al 155 y dado que dicho artículo es el que puede acabar permitiendo la salida de la ciudad de unas piezas por las que la Generalitat lleva batallando desde abril del 2015, fecha de la sentencia, y que se hallan en un museo en cuyo consorcio está presente la Paería. Sí se ha pronunciado Lluís Puig, el 'conseller' cesado de Cultura y encausado por desobediencia a la autoridad judicial en el Tribunal Supremo por su negativa a la trasladar los bienes. Lo ha hecho vía Twitter, recordando la citada ley de Patrimoni y denunciando la imposibilidad de entendimiento: "Un puente más roto. ¿Así quieren restablecer el diálogo".

No lo ve así Méndez de Vigo, que, cuestionado por si la actuación podía añadir más leña al fuego, ha respondido: "Cumplir una decisión judicial no es añadir nada al fuego, es cumplir con el Estado de Derecho, que es a lo que estamos obligados todos. Lo que pasa es que algunos en los últimos tiempos no cumplían con las resoluciones judiciales. Yo voy a cumplir con lo que dice el juez y los pasos que me pide los he empezado a dar hoy. Si todos cumpliéramos con las normas, mejor nos iría a todos", informa Pilar Santos.

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