La presencia de algunas fumarolas en la zona sur del embalse de Boadella ha sido la principal preocupación este jueves de los bomberos de la Generalitat, que trabajan desde el domingo en el incendio del Alt Empordà. Una veintena de dotaciones terrestres de los bomberos de la Generalitat continúan trabajando en la zona, con la esperanza de poder eliminar estos puntos calientes durante la jornada del viernes.
El fuego aún está, por lo tanto, en fase de control, ya que las elevadas temperaturas y la baja humedad han aumentado la posibilidad de reavivamientos. Con todo, pese a estas dificultades de menor relevancia, los refuerzos enviados por los bomberos franceses y la Unidad Militar de Emergencias se han retirado este jueves.
La última inspección aérea de los agentes rurales ha permitido rectificar los datos de afectación del incendio, que ha arrasado un perímetro de 13.041 hectáreas de terrenos, casi un millar menos que las estimaciones iniciales, según fuentes de la Conselleria d'Agricultura. Al avanzar el fuego de forma muy irregular por culpa del viento, los técnicos calculan que se ha quemado una superficie de entre 9.500 y 10.000 hectáreas, de las que 2.500 son de cultivos. La vegetación afectada en el incendio ha sido principalmente alcornoque (en un 50%), un 25% de matorral y un 20% de pino. El 5% restante corresponde a distintas tipologías de arbolado, como la encina.