Barça y Madrid van a jugar este domingo el clásico menos clásico de los últimos tiempos, que ya es decir. Antes de jugarse el partido, el duelo ya ha ido más lejos que nunca en la simbología que han encerrado siempre los Barça-Madrid, encuadrado como está en medio de una situación de agitación política, una ola que ha ido creciendo desde la Diada. Después de ese día, el Camp Nou ya coreó "independència" ante el Granada y el Spartak de Moscú, en un grito nunca escuchado antes en este escenario.
Hoy, el Camp Nou retumbará como siempre lo hace cuando aparece el Madrid. El campo estará a reventar. Hasta la bandera. Y la primera imagen de la noche será un gran mosaico que dibujará una inmensa 'senyera' y un mensaje: Barça! Una declaración del club que contrasta con su política de no hacer política.
La grada también estará pendiente del minuto 17.14 del partido --en alusión a la derrota de 1714--; instante elegido para lanzar los gritos de independencia. Sobre el significado del partido terciaron ayer Piqué, para apuntar que no debe verse como un España-Catalunya, y Tito VIlanova, para subrayar que "se trata solo de un partido".
Azulgranas y blancos llegan a este duelo en una situación inesperada. No por el pleno del Barça en seis jornadas, el 18 de 18, sino porque el Madrid anda ahí abajo, 8 puntos por detrás, jugando bajo la presión de salir del Camp Nou a 11 en la séptima jornada. El Barça, que se resiste a dar la Liga por cerrada, puede estar más tranquilo a pesar de que finalmente no podrá contar con Piqué.