Adam Toledo era un chico hispano de 13 años. En la madrugada del 29 de marzo murió en un callejón de su barrio de La Villita, en el West Side de Chicago, por un disparo de Eric Stillman, un agente de policía. Más de dos semanas después de ese fatal encuentro, marcadas por vigilias y protestas en la ciudad y demandas para que se hicieran públicas las imágenes grabadas por las cámaras de los agentes, esa publicación llegó este jueves. Y las imágenes, estremecedoras, parecen confirmar que Toledo tenía un arma en el momento de la persecución pero también muestran que el menor la habría tirado detrás de una valla y, rompiendo la narrativa oficial que se había propagado durante más de 15 días, ratifican que estaba desarmado y con las manos en alto cuando Stillman apretó el gatillo.

Un vídeo muestra cómo un policía de Chicago mató a un niño de 13 años que tenía las manos levantadas (leer noticia)