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Me gusta mucho una cita de William Faulkner: «El pasado no existe. De hecho, ni siquiera ha pasado». Me gusta porque es cierta. El presente no para de confirmarla. El pasado aflora por todas partes, nos conforma, nos define. Somos una consecuencia, una suma de pasado acumulado. De pronto el pasado surge, tal cual, ante nuestros ojos. Puede tener la forma de una receta que nuestra madre aprendió de la suya o de una bomba en una playa en plena canícula de agosto. El caso es que está ahí, agazapado. Porque nunca pasó.

El pasado no ha pasado (leer noticia)