Sequía extrema

La falta de agua dulce pone en riesgo toda la biodiversidad del delta del Ebro

Los arroceros se las ingenian para salvar la cosecha en el delta del Ebro: "Es un desastre"

Grito de auxilio del delta del Llobregat: el 90% de las charcas están contaminadas

Rietvell2

Rietvell2 / Zowy Voeten

Guillem Costa

Guillem Costa

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La falta de agua en el delta del Ebro puede dejar muy tocada la biodiversidad. "La situación se está poniendo complicada para las aves", advierte Cristian Jensen, ornitólogo, gerente de Audouin Birding Tours y asesor ambiental de las salinas del delta. La mítica colonia de flamencos establecida en las salinas de la Trinitat, por primera vez, crió en la Albufera de Valencia este invierno.

Flamencos en las antiguas salinas, delante de la laguna de la Tancada.

Flamencos en las antiguas salinas, delante de la laguna de la Tancada. / Zowy Voeten

"Esto ha sucedido porque los campos de arroz se secaron antes de lo habitual y las lagunas no recibían la suficiente cantidad de agua dulce. El agua se eutrofiza y no hay tanta comida. La gente tiene que entender que el cultivo del arroz es crucial para mantener la vida de pájaros, peces y anfibios en esta zona húmeda", afirma.

Esta es una de las preocupaciones de la Conselleria d'Acció Climàtica, que ya ha pedido a la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) que asegure el caudal de 20m3 por segundo. Lo detalla el delegado del Govern en Terres de l'Ebre, Albert Salvadó: "En estos momentos, la CHE restringe el riego al 50% pero amenaza con cortar el agua a finales de julio. Consideramos que esto no puede ocurrir, porque perjudicaría gravemente al delta".

"El cultivo del arroz es crucial para mantener la vida de pájaros, peces y anfibios"

— Cristian Jensen, ornitólogo

¿Ciclo finito?

"El agua dulce es el latido del delta". Así lo define Daniel Forcadell, arrocero y presidente de la junta rectora del parque natural. Por su posición, vive en primera persona los roces entre agricultores y ecologistas. Pero también experimenta la inevitable simbiosis que une a estos dos colectivos.

Una mujer observa aves a través de unos prismáticos en el delta del Ebro.

Una mujer observa aves a través de unos prismáticos en el delta del Ebro. / Zowy Voeten

Lo reconoce Albert Pons, arrocero: "Hemos tenido algunas discrepancias, pero nos acabamos poniendo de acuerdo para evitar la regresión del delta. Estábamos preocupados porque se nos comía el mar y la sequía nos ha apuñalado por detrás".

Dos turistas observan un cartel informativo en la laguna de la Tancada.

Dos turistas observan un cartel informativo en la laguna de la Tancada. / Zowy Voeten

Con la inundación de los arrozales, se activa una especie de engranaje deltaico. El caudal del Ebro, a su paso por Xerta, se divide y alimenta a dos grandes canales. Luego, el agua dulce de los canales se ramifica en varias arterias y se disemina por toda la red de riego, hasta que llega a los campos de arroz. Después, de los campos de arroz, se traslada a las lagunas salobres. Y por último, desde las lagunas llega a las bahías.

Por primera vez en la vida del delta, este ciclo mágico se puede romper si el agua de los arrozales no se desagua hacia las lagunas.

"Durante este invierno ya se han comprobado las consecuencias", avisa Forcadell. Se censaron menos aves porque los agricultores secaron los campos de arroz antes de lo habitual: "Ya hace años que los campos se secan más pronto para evitar los destrozos del caracol manzana, pero este año, por el precio de la electricidad (se requiere para el bombero del agua) y por obras, se vaciaron todavía antes". Y ahora- aparece la amenaza de la sequía.

"Estábamos preocupados porque se nos comía el mar y la sequía nos ha apuñalado por detrás"

— Albert Pons, arrocero

De hecho, este invierno, se registraron menos pájaros que en los últimos 10 años en toda Catalunya por la poca cantidad y variedad que se avistaron en el delta del Ebro. La reserva de Riet Vell está especialmente seca. Este año los fumareles y charranes difícilmente nidificarán en la zona.

El actual estado de la reserva de Riet Vell, normalmente llena de agua.

El actual estado de la reserva de Riet Vell, normalmente llena de agua. / Zowy Voeten

Cuando Forcadell trabaja en el campo, a menudo desvía el recorrido automático de su tractor para esquivar un nido de focha.

Sin embargo, "Lo cuento para que os deis cuenta de lo conscientes que somos del equilibrio entre arrozales y naturaleza", aclara. Es cierto que en los campos se ponen banderas negras para evitar que los flamencos devoren las cosechas, pero, para los agricultores, esto es un detalle más dentro de este juego de equilibrios.

"Cada día garzas imperiales, cigüeñuelas, gallinetas y garcillas cangrejeras se acercan a los cultivos para alimentarse, sin impedir que la actividad económica salga adelante", afirma Jensen.

Una garceta común sobrevuela el delta del Ebro.

Una garceta común sobrevuela el delta del Ebro. / Zowy Voeten

También está en peligro la nacra, un molusco bivalvo que sólo vive en el Mediterráneo y que no puede sobrevivir si el agua dulce no llega a las bahías. El ornitólogo lo describe así: "Está en peligro como el lince ibérico. ¿Verdad que no te dejan invadir la zona de cría de un lince?".

Turistas en el Delta observando pájaros.

Turistas en el Delta observando pájaros. / Zowy Voeten

"Si los campos de arroz no se inundan, el ecosistema se extinguirá. Y también la vida de 60.000 personas que viven del arroz o del turismo ornitológico y gastronómico. ¿Responderán las administraciones, o el delta acabará como Doñana?", se pregunta Jensen.