Educación en Catalunya

La falta de profesores y las elevadas ratios en las aulas lastran el impulso de la FP

  • La alta demanda de estos estudios por parte de los jóvenes provoca que haya clases sobresaturadas

  • "Enseñar a programar con 30 estudiantes por aula es realmente difícil", subraya el director del Institut Tecnològic de Barcelona

Aula abarrotada de alumnos varones en el Institut Tecnològic de Barcelona, este martes.

Aula abarrotada de alumnos varones en el Institut Tecnològic de Barcelona, este martes. / MANU MITRU (EPC)

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Helena López
Helena López

Redactora

Especialista en movimientos sociales y vecinales

Escribe desde Barcelona

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La proclamada apuesta del Departament d'Educació por la Formación Profesional tiene en las elevadas ratios (más de 30 alumnos por aula) y en la falta de profesorado sus puntos débiles. Un caso paradigmático es el del Institut Tecnològic de Barcelona (ITB), uno de los centros referentes en la FP de Informática en Catalunya. Pese a ser un centro grande -cuentan con 700 plazas especializadas en formaciones tecnológicas- tienen el doble de demanda que de oferta (no en vano son el centro más solicitado del Estado). Este curso 22-23, llenó todas las plazas en la primera preinscripción. Ni una plaza de vacante en los pupitres. Eso contrasta con otra situación: las plazas que no hay manera de llenar son las de los profesores. A mediados de noviembre, el ITB todavía tienen dos vacantes, y tiene cuatro permisos de paternidad inminentes que ya saben que no podrán cubrir.  

El principal motivo por el que cuesta tanto encontrar profesores para ciertas ramas de la FP como las impartidas en el ITB es, oh, sorpresa, el dinero. El sector privado paga mucho mejor a estos profesionales que el público, además de ofrecer condiciones de trabajo conciliadoras que un instituto no puede ofrecer. "Un alumno bueno con un FP de grado superior cobra más trabajando en la empresa privada que yo mismo que soy el director del centro", ejemplifica Alberto Vila. La situación se daba ya el curso pasado y sigue todavía ahí.

"Nosotros tenemos abierto de 8 de la mañana a 9 de la tarde. En la privada les dan a elegir horario y además les ofrecen la posibilidad de hacer teletrabajo", explica Vila, quien tiene claro que una de las vías para solucionar el problema es rediseñar los currículums y que no hiciera falta que el 100% de las horas de un ciclo formativo de grado medio de informática las impartiera un ingeniero informático. "Eso es lo que genera la falta de profesores, pero para cambiar eso es necesario modificar unos currículos que tienen 20 años", denuncia.

Pese a que actualmente ante la acuciante necesidad de contratar a profesores, los requisitos se han flexibilizado, la situación sigue sin resolverse, algo que gestionan con medidas como no hacer desdoblamientos en los grados superiores. 

El director del ITB pone sobre la mesa otro dato: "Todas las escuelas e institutos que ofrecemos FP especializada en tecnología no llegamos a crear profesionales para llenar todos los puestos de trabajo que solicita el mercado".

La falta de profesores y la falta de plazas provoca que las aulas estén sobresaturadas. Eso tiene una repercusión en la calidad de la enseñanza. Porque la bienintencionada consigna de intentar meter al máximo de estudiantes posible por aula para intentar paliar la falta de plazas públicas no es inocua. "Programar es una materia muy complicada. Y enseñar a programar con 30 estudiantes por clase es realmente difícil", subraya Vila.

"Hay aulas con siete u ocho alumnos y aulas con 35, cuando el máximo son 30. Esa es la realidad y hay que aceptarla para ponerle remedio. Tenemos un problema de aulas saturadas y aulas semivacías", señala, por su parte, Jesús Martín, profesor y responsable de FP de la UGT en Catalunya, que pone el foco en el gran desajuste entre oferta y demanda que hay en la FP, unos estudios en constante crecimiento. Acusa al Departament de usar ese desajuste para maquillar los datos. "Usan las medias a su antojo. Dicen que sobran plazas para minimizar un problema real, que es que la oferta actual no se adapta a una demanda creciente", concluye.

"Es impresincible modificar los currículos, el del sector tecnológico tiene 20 años"

Desvío a la privada

Según un comunicado del Departament del pasado julio, el 96,2% de los alumnos de cuarto de ESO que se habían preinscrito a un ciclo formativo de grado medio habían obtenido plaza entra "una de las opciones" que había pedido, cifras "cocinadas" que también enojan a la aFFAc, la federación de asociaciones de familias de alumnos.

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A ojos de Lidón Gasull, directora de la federación, la falta de oportunidades públicas en la FP es preocupante en los ciclos formativos de grado medio y alarmante en las de grado superior, donde "casi toda la oferta de la FP superior queda en manos privadas, con muy poco control por parte del Departament". "En números absolutos, el alumnado de la red pública de ciclos formativos de grado superior casi no ha aumentado en los últimos años, y en cambio la red privada se ha quintuplicado, un aumento extraordinario que demuestra que es la red privada la que ha absorbido la totalidad del crecimiento de la demanda", zanja Gasull.

La solución al problema de la falta de plazas parece clara: abrir más centros; pero ahí chocan de nuevo con el segundo problema: ¿con qué profesores, si ya no hay para cubrir las plazas actuales?