colectivos vulnerables

La inflación obliga al Banco de Alimentos a recortar un 12% su ayuda a las familias

  • "No podemos cubrir necesidades básicas", alerta la entidad que ha tenido que reducir el número de productos en un momento en que la pobreza no deja de crecer

  • En Catalunya, 241.140 familias comen gracias a esta oenegé, un 2% más que en 2021 y un 20% más que antes de la pandemia

El Rebost Solidari de Sabadell.

El Rebost Solidari de Sabadell. / Ayuntamiento de Sabadell

3
Se lee en minutos
Elisenda Colell
Elisenda Colell

Redactora

Especialista en pobreza, migraciones, dependencia, infancia vulnerable, feminismos y LGTBI

Escribe desde Barcelona

ver +

"Tenemos miedo por lo que vaya a pasar el año que viene, no tenemos ni para terminar éste", se ha sincerado esta martes Bosco Fonts, director del Banco de Alimentos de Barcelona, en rueda de prensa. En toda Catalunya, 241.140 familias comen gracias a las aportaciones de los distintos Bancos de Alimentos. Son un 2% más que el año pasado por los estragos que la inflación está causando a las familias, y son un 20% más que antes que estallara la pandemia del coronavirus. Sin embargo, la capacidad que tiene esta asociación para darles respuesta cada vez es menor. Con la subida de los precios han tenido que recortar la compra de productos hasta reducir sus aportaciones a los que más lo necesitan. "Estamos muy lejos de cubrir toda la demanda", ha remachado el presidente de la entidad, Lluís Fatjó.

La inflación hace meses que se nota en los hogares, especialmente a la hora de ir al supermercado. Para muchos, y más después de la pandemia del coronavirus, llegar a final de mes pendía de un hilo. Ese hilo se ha roto. Y, después del periodo estival, las colas del hambre vuelven a llenarse.

El Banco de Alimentos es la primera entidad que pone datos a los efectos de la inflación y sitúa en ese 2% el aumento de las familias que necesitan ayuda. Este 2022 hay 5.000 personas nuevas que necesitan de las entidades sociales para llenar su despensa. De éstos, 2.000 residen en la provincia de Barcelona. "Las familias han perdido poder adquisitivo, no llegan a final de mes ni tienen capacidad de adquirir productos básicos. Pero el año que viene, según todas las previsiones, esto será mucho peor y afectará muchas más personas", ha advertido Faitjó.

Ante esta realidad, sería de esperar que los Bancos de Alimentos tuvieran fuerza suficiente para dar respuesta a toda esta situación. No es así. La inflación les afecta también a ellos de una forma perversa. El aceite de semillas les cuesta un 67% más caro. El de oliva, un 11,6%. El precio de la leche y los huevos les suponen un 19% más, mientras que la comida para bebés y recién nacidos lo ha hecho un 33,8%.

Sus cuentas, que ya flaquearon a inicios del año por falta de fondos europeos, no estaban preparadas para hacer frente a esta realidad. Las campañas de donativos de la ciudadanía no fueron bien, y las aportaciones de las administraciones públicas dejaron de ser extraordinarias. "Intentamos tener la mayor capacidad de respuesta atendiendo todas las necesidades pero nos llegan muchos menos productos, por compra y también por el desperdicio alimentario", siguió Fatjó. El resultado, las familias reciben un 12% menos de comida cada mes y las entidades sociales están al límite.

Miedo al 2023

Noticias relacionadas

"Estamos asustados por lo que nos viene. Sabemos que nosotros no somos la solución a estas familias, pero somos necesarios para que puedan comer", ha insistido Fatjó. "El año que viene no podemos ni garantizar lo que estamos dando ahora", ha añadido Fonts. Es por ello que han implorado la "máxima colaboración" para la campaña de recogida de alimentos que se celebrará los próximos 25 y 26 de noviembre en 1.400 mercados y supermercados de Catalunya. Por primera vez después de la pandemia, el 40% de estos establecimientos volverán a tener voluntarios a quienes entregar comida. "Pero necesitamos voluntarios que se apunten", ha insistido Fatjó.

Esperan poder llegar a los cinco millones de kilogramos de alimentos recaudados en este proyecto. Aunque a nadie se le escapa que las administraciones públicas también tienen cierta corresponsabilidad, y más sabiendo que muchos de los usuarios de este servicio acceden a él derivados por los servicios sociales municipales. "Nosotros siempre picamos a todas las puertas... hace falta que se abran", ha apuntado Fonts, que ha detallado que en los próximos meses iniciarán una ronda de contactos políticos para implorar mayor financiación pública.