Colectivos vulnerables

Alerta del Banco de Alimentos: caen un 40% las donaciones del Gran Recapte

  • La principal campaña de recaudación de fondos para suministrar alimentos a 270.000 personas sufre una bajada de aportaciones al cambiar el sistema de hacer un ingreso en caja en vez de entregar productos

Colas del hambre en la parroquia de Sant Isidre, en Barcelona.

Colas del hambre en la parroquia de Sant Isidre, en Barcelona.

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Elisenda Colell
Elisenda Colell

Redactora

Especialista en pobreza, migraciones, dependencia, infancia vulnerable, feminismos y LGTBI

Escribe desde Barcelona

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"Si se confirman nuestras previsiones, no podremos mantener la oferta de productos básicos para alimentar las familias con vulnerabilidad". Así de contundente es Lluís Fatjó, director del Banco de Alimentos de Barcelona, a falta de dos días que termine la campaña del Gran Recapte. Por el momento, según indica Fatjó, los ingresos percibidos de las donaciones este año han caído un 40% respecto al año anterior, aunque el número de hogares beneficiarios ha aumentado sensiblemente. Hoy, 267.000 personas en Catalunya dependen de las entidades sociales para poder hacer la compra y llenar la nevera.

Este año, igual que el anterior, las aportaciones al Gran Recapte se hacen solamente de forma económica. Cuando los clientes pagan la compra en los grandes supermercados, pueden decidir hacer una aportación para esta entidad. "El formato no ayuda, las personas prefieren entregar alimentos que dar dinero", explica Fatjó. Aunque, según el director del Banco, el problema es también el de la situación postpandémica. "Hay un contraste importante: la gente tiene ganas de olvidar la pandemia y las penurias, y no tomamos conciencia que hay personas que se han quedado atrás en una precariedad enorme", añade. Las cifras de la caída de ingresos son provisionales, que han facilitado algunos de los grandes supermercados que se han adherido a la iniciativa.

Aumento de beneficiarios

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En estos momentos, el Banco de Alimentos aporta comida a más de 600 entidades y agrupaciones vecinales que, a su vez, ayudan a llenar la nevera a 267.000 personas en Catalunya. Son incluso más que durante el mismo período del año pasado, el año de la pandemia del coronavirus cuando había 262.994 beneficiarios. En 2020 ya se hablaba de cifras récord, que incluso superaron los peores años de la crisis provocada por el crack financiero. Según los cálculos de la entidad, más de 60.000 personas no se han recuperado de la crisis social derivada de la pandemia, por más ERTES o ayudas sociales que se hayan aprobado.

Durante el año pasado, el Gran Recapte logró recaudar 7,8 millones de euros, que sirvieron para comprar 5.000 toneladas de alimentos. De cumplirse estos pronósticos, este 2021 no llegarían a los cinco millones de euros. "Perder tres millones de euros de donaciones teniendo más beneficiarios es un enorme problema para nosotros. No dejaremos de suministrar comida, pero tendremos que dar menos", augura Fatjó. Una medida excepcional que ya les tocó aplicar en algunos meses de 2020. El ejemplo se hace evidente con el consumo de leche. "Cada mes nos gastamos más de un millón de euros, 12 millones en un año, para comprar cuatro litros de leche por familia. Si se cumplen estas expectativas, no podremos mantener estas cifras para este año", supone Fatjó. Lo mismo puede ocurrir con otros productos básicos como el arroz o la pasta. Según los últimos datos publicados, uno de cada cuatro catalanes es pobre. En el caso de los niños, la cifra asciende a uno de cada tres. Además, el 6,2% de la población catalana sobrevive con menos de 300 euros al mes.