Las más duras

Las restricciones en Catalunya por fin tienen los días contados

Las limitaciones catalanas han sido las más duras de toda España

Ambiente en la plaça de Espanya, en Barcelona, durante la pasada Nochevieja.

Ambiente en la plaça de Espanya, en Barcelona, durante la pasada Nochevieja. / ZOWY VOETEN

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Juan Ruiz Sierra
Juan Ruiz Sierra

Periodista

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Iosu de la Torre
Iosu de la Torre

Coordinador de Sociedad y Barcelona.

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El mapa de las restricciones en España frente al coronavirus tiene dos extremos: Catalunya, que sigue siendo la autonomía con las medidas más severas, y Madrid, que junto a Extremadura, Castilla-la Mancha y Castilla y León fue el único territorio que a finales del pasado año optó por una política de meras recomendaciones en esta sexta ola, marcada por la embestida de la variante ómicron, que por su carácter mucho más contagioso está batiendo todos los récords de infecciones durante estos dos años de pandemia. La severidad catalana, en cualquier caso, tiene los días contados.

El Govern probablemente pondrá hoy día y hora a la relajación de las medidas, que incluían el límite de las reuniones a 10 personas como máximo, la reducción del aforo en la restauración al 50% en interiores, el cierre del ocio nocturno y la exigencia del pasaporte covid en bares y restaurantes, que solo podían abrir hasta las 00.30 horas.

El pasado viernes, jornada en el que se levantó el toque de queda en Catalunya, el ‘conseller’ de Salut, Josep Maria Argimon, hizo algo de autocrítica: «De haber sabido que ómicron era como era, evidentemente no tomas estas restricciones». Ningún otro territorio cuenta hasta la fecha con medidas tan duras. Navarra y Euskadi, por ejemplo, que se encuentran entre las comunidades con las tasas de incidencia más altas de toda España, tienen límites de aforo superior en la restauración (del 60%, en el caso del País Vasco) y permiten la apertura de los locales de ocio nocturno, aunque solo hasta la 1 de la madrugada.

Se espera que algunas de las restricciones decaigan en los próximos días, en la misma línea seguida por otros países del entorno europeo. Bien porque la incidencia ha comenzado a descender en sus territorios, bien porque los ingresos hospitalarios no han alcanzado los niveles de otras olas debido a la extensión de las vacunas, bien por un cambio de estrategia. Francia, Dinamarca y el Reino Unido han suavizado sus medidas en los últimos días. Cantabria eliminó la semana pasada la exigencia del pasaporte covid para acceder a determinados espacios públicos. El cierre del ocio nocturno y la obligatoriedad del certificado dejarán de estar en vigor en Asturias el próximo jueves. Galicia reunirá el martes a su comité clínico para decidir si deroga algunas limitaciones que se aprobaron para las fiestas navideñas, como el toque de queda para las reuniones de no convivientes entre las 3 y las 6 de la madrugada y el horario reducido para hostelería y ocio nocturno.

Por concretar

Catalunya dará en principio pasos en el mismo sentido, aunque aún están por concretar. Hay que estar pendientes de la reunión del Govern de esta mañana. El ‘conseller’ Argimon, de hecho, anunció el viernes que la Generalitat dejará en abril de hacer cuarentenas pautadas y contar los nuevos contagios.

Mientras tanto, la Comunitat Valenciana continúa exigiendo el certificado covid en la hostelería, pero no cuenta con limitaciones de horarios ni aforos, más allá del máximo de 10 personas por mesa en interiores. Baleares ha optado por un enfoque similar: pasaporte obligatorio, ningún límite en la restauración y un máximo del 60% en el ocio nocturno.

En Aragón, que padece la incidencia más alta de todas las autonomías (5.730 casos por cada 100.000 habitantes diagnosticados en los últimos 14 días, según los datos que ofreció Sanidad el viernes), los bares y restaurantes tienen que cerrar a medianoche; los locales de ocio nocturno, con un máximo de 10 personas por mesa, a las 2 de la madrugada. Andalucía, con una de las tasas de contagio más bajas (1.393), la restauración y el ocio nocturno no tienen limitaciones.

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