En redes sociales y nuevas plataformas

Garzón ultima una restricción de la publicidad de comida basura similar a la de las apuestas

Consumo trabaja en un real decreto que incluye la creación de un marco de regulación para plataformas como Twitch, TikTok, Instagram o Facebook

El ministro de Consumo, Alberto Garzón, el pasado 24 de marzo, en Madrid.

El ministro de Consumo, Alberto Garzón, el pasado 24 de marzo, en Madrid. / Europa Press / Marta Fernández Jara

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Ana Cabanillas
Ana Cabanillas

Periodista

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El Ministerio de Consumo prepara un real decreto para restringir la publicidad de alimentos no saludables, y trabaja en una medida encaminada a limitar estos contenidos en redes sociales y nuevas plataformas, un ámbito que hasta ahora había escapado de cualquier regulación. El departamento dirigido por Alberto Garzón considera la salud alimentaria como una de sus principales banderas, junto a la lucha contra las casas de apuestas, y ve necesario frenar tendencias como los anuncios de comida basura enfocados a la población infantil, en muchos casos protagonizados por personajes ampliamente conocidos, como es el caso del 'influencer' Ibai Llanos. 

Esta propuesta, que tendrá que pasar por el Consejo de Ministros, prevé estar lista entre finales de este año y comienzos del que viene, aunque desde Consumo todavía estudian posibilidades y trabajan con los distintos actores implicados para concretar la propuesta. 

La vía más novedosa que estudian en el departamento de Garzón se centra en la restricción de esta publicidad en nuevas plataformas como TikTok, Twitch, Instagram, Facebook o Twitter, donde los menores de edad están más expuestos al no existir marco normativo. 

La primera de las opciones que se plantean consistiría en acordar con las distintas plataformas un marco de actuación común en esta materia, considerando que las empresas implicadas podrían avenirse a tomar iniciativas propias ante el perjuicio reputacional que supondría negarse a un plan que limite la publicidad de comida basura. En caso de optar por esta vía y una vez fijados los límites, sería la Comisión Nacional de Mercados y Competencia quien podría imponer sanciones en caso de incumplimientos. Las multas, sin embargo, podría tardar años en llegar ante la lentitud del proceso y por la posibilidad de las empresas de recurrir estas propuestas de sanción. 

En la otra opción en la que trabaja Consumo sí existe capacidad sancionadora por parte del Gobierno. Se trata de una propuesta que, señalan fuentes conocedoras, tendría una clara “inspiración” en el Real Decreto que regula la publicidad del juego. Esta norma, que entró en vigor el 31 de agosto, ha reducido notablemente la publicidad en redes sociales de juegos de azar y apuestas.

Desde la puesta en marcha de este real decreto, sólo se puede difundir este tipo de contenidos cuando se pueda evitar tecnológicamente que los anuncios acaben llegando a menores, los mensajes en redes de estas empresas están además limitados a los usuarios que fueran clientes previos y todas estas webs y perfiles están también obligadas a difundir periódicamente mensajes sobre juego seguro que alerten al usuario de los peligros de apostar. 

En el caso del juego, es la Dirección General de la ordenación del Juego quien tiene la capacidad sancionadora en caso de incumplimiento. Si finalmente se aplica una medida similar en el ámbito alimentario, el Ministerio de Consumo tendría que designar a otro órgano sancionador, que podría ser tanto la Dirección General de Consumo como la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición. 

El fiasco de la autorregulación

Más allá de las plataformas digitales, donde se tendría que regular por primera vez este tipo de publicidad, Consumo también planea revisar la regulación de publicidad en televisión. Hasta el momento, las empresas se autorregulaba por el Código PAOS, un acuerdo de autorregulación firmado en 2012 entre la Agencia Española de Seguridad y Nutrición y los principales agentes del sector por el que se comprometían a limitar “los mensajes publicitarios dirigidos a menores de 12 años”. 

Pero desde el departamento de Alberto Garzón consideran que el sistema de autorregulación hasta ahora empleado es “obsoleto” y “no está funcionando”, y es por ello que ultima ya medidas para fijar una normativa que obligue al sector a restringir la publicidad de los productos menos saludables.  

Para determinar qué alimentos no son saludables, existen distintos baremos que barajan desde Consumo. Uno de ellos es el de Nutriscore, el sistema que puntúa por colores los productos en función de elementos como niveles de azúcares y grasas saturadas. Sin embargo, el departamento de Garzón aseguran que “no tiene por qué ser la referencia”, al existir otros indicadores como las tablas nutricionales de la Organización Mundial de la Salud. 

Restringir la publicidad en horario infantil 

Entre las vías que estudian en el Gobierno existen dos tendencias. Una de estas corrientes se fija en aquellos países que prohíben cualquier anuncio de alimentos que tengan una determinada categoría nutricional, como es el caso del “sello negro” de algunos países de América Latina como Chile, Paraguay, México o Perú. Estos países tienen instaurado un sistema de etiquetado que advierte de altos contenidos en elementos como azúcar, sodio o grasas saturadas, y está prohibida toda forma de publicidad, promoción o patrocinio de cualquier alimento o bebida dirigido a niños con al menos uno de estos sellos.

La segunda opción, que se encuentra en fase de estudio, contempla la prohibición de publicitar en televisión este tipo de alimentos en las franjas de horario infantil. Un planteamiento que casa con la Ley de Seguridad Alimentaria, que busca proteger especialmente a los usuarios menores de 15 años. 

Esta ley, aprobada en 2011, da una herramienta al Ministerio de Consumo para lanzar una nueva regulación. Y es que en el artículo 46 de la citada ley, en el que se regula la publicidad de alimentos dirigida a menores de 15 años, establece que, “si en el plazo de un año a contar desde la entrada en vigor de esta ley no se hubiera adoptado estos códigos de conducta, el Gobierno establecerá reglamentariamente las normas que regulen tales comunicaciones comerciales, para garantizar la protección de la infancia y la juventud, así como los medios para hacerlas efectivas”. 

Batalla dentro y fuera del Gobierno

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Desde el Ministerio asumen que esta medida puede abrir una doble batalla, al igual que sucedió con el Real Decreto del juego: por un esperan las protestas de las principales empresas distribuidoras como la Federación de Industrias, Alimentación y bebidas (FIAB), la Asociación Nacional de Grandes Empresas de la Distribución (ANGED) o la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (ASEDAS), que se opondrán previsiblemente a cualquier medida que restrinja la difusión y publicidad de sus productos.

Sin embargo, la segunda contienda tiene como escenario el Consejo de Ministros, donde contarán con la oposición del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación dirigido por Luis Planas, el departamento que vela por los intereses del sector agroalimentario y al que se dirigirán las empresas afectadas. Tampoco se espera el apoyo del Ministerio de Industria de Reyes Maroto, la dirigente que ha atacado con más dureza las iniciativas impulsadas por Alberto Garzón. Así fue cuando lanzó la propuesta de reducir el consumo de carne o con la campaña contra el azúcar; unas medidas contra las que se pronunció la ministra socialista: “Estamos ya un poco cansados de que nos digan lo que no tenemos que hacer. Con moderación, todo es saludable”.