A las puertas del verano

La apertura total de España al Reino Unido es una anomalía en Europa

  • Los turistas británicos ya pueden entrar sin PCR, mientras Alemania les veta su ingreso debido a la variante india

  • Los epidemiólogos subrayan que Gran Bretaña tiene una incidencia baja del virus y un índice de vacunación alto

La apertura total de España al Reino Unido es una anomalía en Europa
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Juan Ruiz Sierra
Juan Ruiz Sierra

Periodista

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El debate entre economía y salud es constante desde que estalló la pandemia. Ha protagonizado largos artículos académicos, intensas discusiones en el Gobierno central y crispadas campañas electorales, como la reciente en la Comunidad de Madrid. El roce volvió a plasmarse este lunes, a raíz de la apertura de las fronteras españolas a los viajeros del Reino Unido, que podrán entrar sin necesidad de presentar una PCR negativa o prueba de vacunación. Alemania, en cambio, va en sentido contrario: debido a la variante india, que se teme que sea aún más contagiosa, algo que de momento no está probado, el país centroeuropeo anunció el domingo que se cerraba a los británicos. Francia se plantea hacer lo mismo. 

“Necesitamos a los viajeros británicos como el aire. Sin el turismo, no habrá recuperación económica”, señalan en el Ministerio de Industria

Pero España es distinta. El Gobierno de Pedro Sánchez tiene depositadas enormes esperanzas en la reactivación del turismo, un sector que solía generar más del 12% del PIB y casi un 13% del empleo. Aquí los británicos tienen un papel imprescindible. En 2019, último año antes del coronavirus, 18 de los 84 millones de visitantes llegaron desde el Reino Unido. Las previsiones del Ejecutivo pasan por recuperar entre el 60% y el 70% de esa cifra global cuando finalice 2021. Italia, Portugal y Grecia, los competidores de España dentro de Europa a la hora de atraer viajeros británicos, no han llegado tan lejos en la apertura de fronteras. Siguen pidiendo un test negativo.

La importancia del sector

“Necesitamos a los turistas británicos como el aire. El Reino Unido es nuestro principal país emisor de turistas. Sin el turismo, no habrá recuperación económica”, explican fuentes del Ministerio de Industria, Consumo y Turismo.  

“España está encantada de acoger a los turistas británicos que quieran venir a nuestro país”, señaló Sánchez el viernes, tras anunciar que el Reino Unido y Japón pasaban a ingresar la lista de países considerados seguros, que incluye a Australia, Israel, Nueva Zelanda, Ruanda, Singapur, Corea del Sur, Tailandia y China. Un día antes, el organismo que gestiona la sanidad en Inglaterra había comunicado que el número de enfermos por la variante india había pasado en un semana de 1.313 casos a 3.424, provocando que algunos científicos concluyeran que la mutación iba camino de convertirse en predominante. 

Mientras España exhorta a los turistas británicos a que vengan, el Reino Unido les pide todo lo contrario: “No vayáis”, dice a sus ciudadanos.

Joan Caylà, de la Sociedad Española de Epidemiología, relativiza el impacto que puede traer consigo la llegada sin control de británicos. Compara la incidencia acumulada del Reino Unido, situada en torno a 40 casos por cada 100.000 habitantes, con la de España, que ronda los 135. “La situación en Gran Bretaña es muy buena. El riesgo, a día de hoy, es mayor para los británicos que vengan a España. La posibilidad de que lleguen aquí infectados es mucho menor”, explica Caylá, que considera más peligrosos los desplazamientos de, por ejemplo, ciudadanos de Madrid y Euskadi, con incidencias que rondan los 200, a la Comunidad Valenciana, que con 30 registra las cifras más bajas de toda Europa

“En esta decisión intervienen más los factores políticos y económicos que los científicos”, añade Benito Almirante, jefe de Enfermedades Infecciosas en el Hospital Vall d’Hebron, que apunta también a los niveles de vacunación en el Reino Unido, muy superiores a los de la UE.  

La lista ámbar

De ahí que mientras España exhorta a los turistas británicos a que vengan, el Reino Unido les pide todo lo contrario. “No vayáis”, dice a sus ciudadanos. España continúa formando parte de la lista ámbar del Gobierno de Boris Johnson. Cualquier británico que viaje al país deberá pagarse una PCR en las 72 horas previas a su vuelo de vuelta a su lugar de origen, así como guardar una cuarentena de diez días y someterse a otros dos test en la segunda y octava jornada. 

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Este incómodo y costoso horizonte postvacacional (el precio de todas las pruebas alcanza los 200 euros, como mínimo) puede desincentivar la llegada de turistas del Reino Unido, así que la ministra de Industria, Reyes Maroto, lleva días reclamando al Ejecutivo británico que coloque a España en la lista verde, donde ya se encuentran Portugal y Grecia. De momento, sin éxito. La secretaria de Estado de Empresa, Anne-Marie Trevelyan, instó este lunes a no pisar suelo español.

“Si el objetivo es que vengan turistas, abrir restricciones te coloca en primera línea”, explica José Martínez Olmos, secretario general de Sanidad de 2005 a 2011 y profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública. “Pero si no controlas la pandemia ni fortaleces la detección precoz y la prevención, como tengas un brote, pierdes el prestigio –alerta-. Y los turistas, lo mismo que vienen, se van”.