30 oct 2020

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CORRUPCIÓN POLICIAL

Detenidos tres mossos d'Esquadra por traficar con marihuana

En la operación de la Divisió d'Afers Interns del propio cuerpo policial, ha caído también el traficante que los había corrompido y su pareja

Eran dos agentes y un cabo de Santa Coloma de Farners que simulaban destruir las plantas de cannabis y las ponían de nuevo en circulación

Guillem Sànchez

Uno de los detenidos en Santa Coloma de Farners este jueves. 

Uno de los detenidos en Santa Coloma de Farners este jueves.  / DAVID APARICIO

Son dos agentes y un cabo adscritos a la Unitat d’Investigació de la comisaría de los Mossos d’Esquadra Santa Coloma de Farners. Llevaban tiempo en ese destino y su tarea consistía en perseguir el tráfico de droga. Por su mano pasaba toda la mercancía que intervenían en su demarcación. En una comarca como la de La Selva, eso es mucha marihuana. Durante años, los policías, bien valorados por su entorno, han llevado a cabo operaciones de calado e intervenido plantaciones de cannabis importantes. Al final, según la Divisió d’Afers Interns (DAI) –mossos que supervisan el trabajo de sus compañeros–, los tres investigadores sucumbieron a la tentación del dinero fácil y se corrompieron. Ha ocurrido del mismo modo que avisaba el informe 'El mercat de la marihuana a Catalunya', ahora que las organizaciones criminales que producen y exportan cannabis se han hecho fuertes y quieren expandirse infiltrándose en las estructuras públicas, como la policía. Un riesgo enorme para la "paz social", como advirtió el comisario jefe, Eduard Sallent.

Tras más de un año de seguimientos, la DAI ha arrestado este jueves a primera hora a cinco personas. Los tres policías corruptos, el traficante con el que negociaban y la pareja de este. Cinco registros en cinco casas –el traficante tenía dos propiedades– que han acabado al mediodía. Está previsto que todos ellos pasen a disposición judicial en las próximas horas para declarar frente a un juzgado 1 de Santa Coloma que ha levantado el secreto de sumario.

Los tres agentes de los Mossos eran los responsables de bajar la marihuana intervenida al almacén, de redactar los atestados y de destruirla. Como todo el proceso estaba bajo su control, a menudo fingían que la destruían, falsificaban los atestados y la ponían de nuevo en circulación entregándosela al traficante también arrestado. Según fuentes policiales, la relación no terminaba aquí porque estos policías también cobraban un sobresueldo a cambio de no intervenir según qué plantaciones. En la comarca de La Selva, y sobre todo en las urbanizaciones más cercanas a Santa Coloma de Farners, los cultivos 'indoor' de marihuana han crecido exponencialmente en los últimos años, según constatan las lecturas de electricidad que toma la compañía Endesa, que reconoce cuando el fraude eléctrico –la mitad de estas viveros se conectan ilegalmente a la red– esconde una plantación interior.

Las tres detenciones de los policías suponen un nuevo y peligroso aviso de las consecuencias nefastas que esconde el boom de la marihuana en Catalunya. "El crimen organizado está creciendo, está penetrando fuerte dentro de la sociedad y se está haciendo mucho dinero. Si no se actúa pronto será inviable solucionarlo. Ha ocurrido ya en otros países", avisan fuentes policiales. 

La policía catalana activó el 'Pla d'Acció Marihuana' en el 2018. Dentro de ese plan, la Comisaría General de Investigación Criminal (CGIC) encargó al Área Central de Análisis de la Criminalidad (ACAC) el informe 'El Mercado de la marihuana en Catalunya'. Las conclusiones del estudio, avanzadas por EL PERIÓDICO el pasado mes de julio, avanzan un escenario preocupante. No únicamente por la violencia que puede estallar entre bandas rivales, como las dos muertes violentas de la semana pasada en Flix (Ribera d'Ebre) y Lloret de Mar (La Selva), sino porque la dimensión de algunas de estas estructuras criminales –la mayoría de origen extranjero– que han anidado en Catalunya para producir y exportar marihuana al resto del continente pueden tratar de corromper a los poderes públicos para seguir creciendo, como ha quedado demostrado este jueves con los tres agentes de Santa Coloma. 

España es el primer país productor y exportador de cannabis de Europa. La demanda del resto del continente ha convertido la costa del levante de la península en un terreno infestado de plantaciones clandestinas 'indoor' y, dada su cercanía con la frontera francesa y la capitalidad de Barcelona –que atrae inversiones extranjeras–, Catalunya es la comunidad autónoma española que más produce y que más exporta. El boom ha provocado que organizaciones extranjeras hayan optado los últimos años por instalarse aquí. "Como el pastel es el que es y cada vez hay más delincuentes que se lo disputan, el riesgo de conflictos entre bandas crece", subrayaban hace pocas semanas fuentes de la CGIC a este diario. Los llamados 'narcoasaltos' –ataques que una organización libra contra otra para quedarse con su mercancía en al mayoría de casos– como sucedió en los homicidios de Flix y Lloret de Mar de la semana pasada. También aumenta, tal como detalla el informe de la ACAC, el riesgo de que estas mafias traten de infiltrarse en los mecanismos de poder, es decir, de corromper instituciones como las políticas o las policiales para proteger y expandir sus negocios. Como ha ocurrido en Santa Coloma. 

Un tercio del centenar de mafias que los Mossos desarticularon en el 2019 se dedicaban a la marihuana. En el 2019, los Mossos eliminaron 221.291 plantas, desmontaron 368 plantaciones, arrestaron a 2.729 personas y desarticularon 34 mafias. Es una cifra superior a la de años anteriores y que confirmó la tendencia al alza de este fenómeno.