27 oct 2020

Ir a contenido

'Narcoasaltos'

Los Mossos investigan dos crímenes vinculados a la marihuana en 24 horas

Un hombre fue asesinado ayer en una plantación de Flix (Ribera d'Ebre) y otro ha sido hallado esta tarde en un domicilio en llamas de Lloret de Mar (La Selva)

Las dos muertes violentas suponen un nuevo aviso del clima de guerra sumergida que viven las organizaciones criminales afincadas en Catalunya

Guillem Sànchez

Camino donde se ha encontrado el cadáver de un hombre en Flix.

Camino donde se ha encontrado el cadáver de un hombre en Flix. / ACN / ELOI TOST

Los Mossos d’Esquadra investigan dos homicidios vinculados al narcotráfico de marihuana. El primer cadáver fue hallado ayer en Flix (Ribera d’Ebre) y el segundo ha sido localizado este viernes por la tarde por los Bombers de la Generalitat en un domicilio de Lloret de Mar (La Selva). En ambos casos los cuerpos estaban junto a plantaciones de cannabis. Son dos crímenes que, de entrada, no guardan relación entre sí aunque ambos conectan con un contexto de competencia sumergida entre diversas organizaciones criminales afincadas en Catalunya por el control del negocio de la marihuana. Entre el 2018 y el 2019 esta disputa acumuló un total de seis muertes violentas. En solo 24 horas, se han registrado otras dos. Según avisan desde hace tiempo los Mossos, la marihuana se ha convertido en un negocio de dimensiones muy peligrosas en Catalunya.

El primer crimen no ha recibido tal consideración hasta que la autopsia practicada al cadáver ha confirmado que presentaba signos de criminalidad. Era un hombre de 26 años y nacionalidad española que estaba en medio de una plantación de marihuana, situada en una masía del Parque Natural de Sebes. Los Mossos ya han arrestado a un sospechoso en Flix por su relación con el cultivo aunque no con el homicidio. El segundo crimen, localizado en una casa en llamas, no presenta dudas sobre la naturaleza homicida. Una dotación de los bomberos ha acudido en respuesta al aviso de un ciudadano que ha alertado del fuego en un domicilio, ubicada en la urbanización Lloret Blau. Al entrar en la casa, los funcionarios de emergencias han descubierto el cuerpo tendido en el suelo. Los Mossos d'Esquadra investigan ambos casos dando especial relevancia a la cercanía de los cultivos clandestinos. 

La policía catalana activó en el 2018 el 'Pla d'Acció Marihuana' para luchar contra el 'boom' de esta droga en Catalunya. Dentro de ese plan, la Comisaría General de Investigación Criminal (CGIC) encargó al Área Central de Análisis de la Criminalidad (ACAC) el informe 'El Mercado de la marihuana en Catalunya'. Las conclusiones del estudio, avanzadas por EL PERIÓDICO el pasado mes de julio, avanzan un escenario preocupante para la paz social. No únicamente por la violencia que puede estallar entre bandas rivales, como las dos últimas, sino porque la dimensión de algunas de estas estructuras criminales –la mayoría de origen extranjero– que han anidado en Catalunya para producir y exportar marihuana al resto del continente hace temer que, en un futuro cercano, traten de corromper a los poderes públicos para seguir creciendo. 

El análisis de la ACAC divide el proceso de asentamiento de las organizaciones criminales extranjeras en dos fases distintas. La primera es la "predatoria" y detalla cómo estos grupos procedentes –sobre todo– del centro del continente o de los países del Este se han hecho un hueco en el mercado criminal. "Como el pastel es el que es y cada vez hay más delincuentes que se lo disputan, el riesgo de conflictos entre bandas crece", subrayaban hace pocas semanas fuentes de la CGIC a este diario. Los llamados 'narcoasaltos' –ataques que una organización libra contra otra para quedarse con su mercancía en al mayoría de casos– como los que ahora se investigan en extremos opuestos de la geografía catalana son un síntoma evidente de esta tensión. 

La segunda fase de asentamiento descrita en el análisis policial es la "parasitaria". Es la que, si se cumplen los peores pronósticos, puede acabar atentando seriamente contra los pilares fundamentales de la sociedad. El informe augura que las organizaciones tratarán de infiltrarse en los mecanismos de poder, es decir, de corromper instituciones como las políticas o las policiales para proteger y expandir sus negocios. Un paso en una dirección peligrosa y con una vuelta atrás complicada frente al que conviene actuar antes de que se materialice. "No vendría mal más ayuda del resto de poderes públicos para que la gente tome consciencia de lo que hay en juego", piden fuentes policiales.

Un tercio del centenar de mafias que los Mossos desarticularon en el 2019 se dedicaban a la marihuana. En el 2019, los Mossos eliminaron 221.291 plantas, desmontaron 368 plantaciones, arrestaron a 2.729 personas y desarticularon 34 mafias. Es una cifra superior a la de años anteriores y que confirmó la tendencia al alza de este fenómeno.