29 oct 2020

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Estudio de la situación del cannabis

Los Mossos temen que las mafias de la marihuana corrompan a los poderes públicos

El informe 'El Mercat de la marihuana a Catalunya', entregado a la Fiscalía, analiza los riesgos de un fenómeno que amenaza la paz social

En el 2019, la policía catalana eliminó 221.291 plantas, desmontó 368 plantaciones, arrestó a 2.729 personas y desarticuló 34 redes

Guillem Sànchez

ARCHIVO / Imagen de una operación reciente en Vilademuls, donde desmantelaron 18.000 plantas de marihuana.

ARCHIVO / Imagen de una operación reciente en Vilademuls, donde desmantelaron 18.000 plantas de marihuana. / ICONNA / JORDI RIBOT

Los Mossos d’Esquadra activaron en el 2018 el 'Pla d'Acció Marihuana' para luchar contra el 'boom' de esta droga en Catalunya. Dentro de ese plan, la Comisaría General de Investigación Criminal (CGIC) encargó al Área Central de Análisis de la Criminalidad (ACAC) el informe 'El Mercado de la marihuana en Catalunya', que analiza las causas y los riesgos de este fenómeno y que este mes de julio ha sido entregado a la Fiscalía de Catalunya. Las conclusiones del estudio, a las que ha tenido acceso EL PERIÓDICO, avanzan un escenario preocupante para la paz social: la dimensión de algunas estructuras criminales –la mayoría de origen extranjero– afincadas en Catalunya y dedicadas a la producción y exportación de marihuana hace temer a la policía catalana que en un futuro próximo estas puedan tratar de corromper a los poderes públicos para seguir creciendo. En palabras del comisario jefe del cuerpo, Eduard Sallent, la marihuana se ha convertido en la mayor amenaza para la estabilidad de Catalunya. 

El análisis de la ACAC divide el proceso de asentamiento de las organizaciones criminales extranjeras en dos fases distintas. La primera es la "predatoria" y detalla como estos grupos procedentes –sobre todo– del centro del continente o de los países del Este se han hecho un hueco en el mercado criminal. "Como el pastel es el que es y cada vez hay más delincuentes que se lo disputan, el riesgo de conflictos entre bandas crece. Entre el 2018 y el 2019 ha habido seis muertes violentas conectadas con este problema".

Plantación de marihuana localizada por los Mossos recientemente en Girona. /MOSSOS D'ESQUADRA

La segunda fase es la "parasitaria". Es la que, si se cumplen los peores pronósticos, puede acabar atentando seriamente contra los pilares fundamentales de la sociedad. El informe augura que las organizaciones tratarán de infiltrarse en los mecanismos de poder, es decir, de corromper instituciones como las políticas o las policiales para proteger y expandir sus negocios. Un paso en una dirección peligrosa y con una vuelta atrás complicada frente al que conviene actuar antes de que se materialice. "No vendría mal más ayuda del resto de poderes públicos para que la gente tome consciencia de lo que hay en juego", piden fuentes policiales.

Un tercio del centenar de mafias que los Mossos han desarticulado en el 2019 se dedicaban a la marihuana. Y otro dato relevante: el 41% de las personas arrestadas en investigaciones vinculadas al cannabis no tiene antecedentes, lo cual significa que la capacidad de reclutamiento y, en consecuencia, de regeneración de estas estructuras es muy elevada. Las mismas fuentes de la CGIC subrayan que ahora la prioridad de la policía catalana son estas redes: si han sido capaces de instalarse en Catalunya demuestran un poder intimidante y también que, al tener un pie fuera del Estado, pueden escabullirse con más facilidad de las autoridades españolas. En el 2019, los Mossos eliminaron 221.291 plantas, desmontaron 368 plantaciones, arrestaron a 2.729 personas y desarticularon 34 mafias. Es una cifra superior a la de años anteriores y que confirma la tendencia al alza de este fenómeno. 

El boom de la marihuana

España es el primer país productor y exportador de cannabis de Europa. La demanda del resto del continente ha convertido la costa del levante de la península en un terreno infestado de plantaciones clandestinas 'indoor' y, dada su cercanía con la frontera francesa y la capitalidad de Barcelona –que atrae inversiones extranjeras–, Catalunya es la comunidad autónoma española que más produce y que más exporta

Hasta hace pocos años, las plantaciones 'catalanas' eran exteriores, pertenecían a cultivadores autóctonos que usaban semillas poco adulteradas genéticamente y abastecían a un círculo conocido. Pero ese negocio comenzó a dar demasiado dinero como para seguir pasando desaparecibido. Asumiendo un riesgo aceptable –por producir y vender cannabis las condenas no acostumbran a llegar a los 2 años–, los traficantes obtienen beneficios enormes: la inversión inicial se multiplica por cinco.

A partir del 2014 y el 2015, grupos delincuenciales que se dedicaban a otras actividades –robos a domicilios o tráfico de otras substancias estupefacientes– comenzaron a simultanearlas con la marihuana. Después, pasaron a dedicarse exclusivamente a esta droga y, en muchos casos, contactaron con organizaciones extranjeras para colaborar en la exportación, que dispara el margen de beneficio: un kilogramo vale en Barcelona 1.500 euros y en Alemania 6.000 euros. El boom provocó finalmente que organizaciones extranjeras optaran por instalarse en Catalunya para producir directamente su marihuana aquí y encargarse de todo el proceso: desde la plantación hasta la exportación.

En España rige un Código Penal más laxo que en el del resto de países europeos, prevalece una percepción social condescendiente con el consumo de la marihuana –la cultura del 'grow shop' comercializa legalmente con todos los instrumentos y conocimientos necesarios para plantarla–, existe un mercado local poderoso –España es el tercer país europeo con más prevalencia en el consumo entre adultos de 16 a 64 años, según el Informe Europeo sobre Drogas 2019– y debido a su ubicación geográfica –idónea para exportar la mercancía al resto del continente en el que hay 24,7 millones de clientes en la UE, según el Observatorio Europeo de Drogas y Toxicomanías– sobre Catalunya actúa una fuerte demanda. Estos son algunos de los factores que se han conjugado para atraer al crimen organizado hasta Catalunya con el objetivo de cultivar marihuana. 

Semillas peligrosas

Los traficantes usan cada vez semillas híbridas más potentes –de media antes las muestras analizadas en el laboratorio presentaban un 5% de THC, el principio activo que 'coloca', y actualmente no bajan del 12%– de las que crecen plantas que consumen menos recursos y florecen antes. Más THC es interesante en un mercado desregulado y de lógica capitalista como el del narcotráfico pero malo para la salud de los consumidores. Las urgencias por brotes psicóticos derivados del consumo de cannabis han crecido en los últimos años en hospitales como el Vall d'Hebron.

La ciencia también ha proporcionado a los traficantes aparatos para disimular el olor –ambientadores y extractores silenciosos– o para controlar a distancia las instalaciones –temperatura, riego, luz– con aplicaciones de móvil. Existen actualmente cultivos de cannabis hidropónicos en los que las plantas crecen con poca tierra o con menos agua. Pero siguen necesitando mucha luz artificial y, por lo tanto, un gran consumo de energía. El 40% de las plantaciones se conectan ilegalmente a la red de servicio. Según fuentes de Endesa, en Catalunya se defrauda anulamente la misma cantidad de electricidad que consume una ciudad de 100.000 habitantes como Girona.

El dinero negro

Las operaciones más recientes de los Mossos han sido contra grupos originarios de Serbia y se han focalizado en el aparato de blanqueamiento de los ingresos generados con el tráfico. "Estamos hablando de comprar propiedades inmobiliarias, coches de alta gama o iniciar negocios de restauración", aclaran desde la CGIC. La cantidad de dinero negro que ha comprado cosas legales en Catalunya se desconoce pero, según intuye la ACAC, ya supone un golpe duro a la igualdad de oportunidades entre ciudadanos que compran cosas con trabajo honrado y ciudadanos que las adquieren con fondos de procedencia ilícita.

"De facto, la marihuana es legal en Catalunya. Incluso la mayor feria del cannabis se celebra anualmente en Cornellà (Barcelona) –Spannabis–. Existen un millar de clubs cannábicos –unos 400 siguen operativos y en algunos casos son un tentáculo de organizaciones extranjeras– dada la discrepancia jurisprudencial que los acompañan. Está pasando un poco como ocurrió en los Estados Unidos de comienzos del siglo pasado con la 'ley seca' que prohibió el alcohol y disparó la producción doméstica y la corrupción", avisan desde la CGIC.

El paralelismo requiere un matiz fundamental puesto que legalizar la marihuana en España sería una solución únicamente si se hiciera en toda Europa porque de hacerlo solo en el Estado la medida solo agravaría la situación, según los Mossos. Hecho este matiz, el paralelismo de los investigadores catalanes con la ley americana también es oportuno porque como ocurrió con el gánster más famoso de aquella época, Al Capone, los Mossos también se esfuerzan en cazar a los traficantes por evadir impuestos. Desde la aprobación del 'Pla d'Acció Marihuana', cada caso relevante debe ir acompañado de una investigación económica de blanqueo de capitales. 

El plan de los Mossos consiste en trabajar conjuntamente con Endesa –en una de las últimas operaciones se desplegaron 60 técnicos de la compañía eléctrica–, hacer un análisis exhaustivo del grado de coordinación y especialización –reparto de funciones– de las mafias y atacar los aparatos de lavado de dinero negro. Son caminos distintos para llegar al mismo objetivo: lograr que quienes trafican con marihuana en Catalunya reciban penas más duras por pertenecer a grupos u organizaciones criminales o por blanquear capitales.