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ENTREVISTA CON UN DEFENSOR DEL TORO DE LA VEGA

José Antonio Rico Ovejero: "Esta lanza mató a un toro. Esta también. Y esta"

El lancero de Tordesillas se queja de los políticos que vetan el lanceo y el domingo van a la corrida

"El torneo habría desaparecido por su propio peso, pero les ha podido la presión social y mediática"

Carlos Márquez Daniel

José Antonio Rico Ovejero, en el patio de su casa, con algunas lanzas de su colección.

José Antonio Rico Ovejero, en el patio de su casa, con algunas lanzas de su colección. / CARLOS MÁRQUEZ DANIEL

Lancero desde los 14 años, el tordesillano José Antonio Rico Ovejero mató al Toro de la Vega en el 2001. Ha participado en 30 ediciones del torneo. El martes no se acercó al Toro de la Peña. "Demasiado doloroso". 

-¿Qué cuerpo se le quedó al conocer el decreto de la Junta de Castilla y León que prohíbe el Toro de la Vega? Era algo que esperábamos tarde o temprano, pero el día que sucede es distinto. Un golpe muy duro. Después de 10 años aguantando la manipulación de los medios de comunicación, hasta hoy [martes] incluido, era previsible que los políticos cedieran. Los mismos que el domingo ves en la plaza disfrutando de la muerte de seis toros, te prohíben uno de los estandartes de la tauromaquia de este país. Denigrante.

-¿Pero no comparte ningún argumento de los animalistas? Ninguno. Ahora mismo, ninguno. Todo es evolutivo. Esto al final habría llegado a su fin por su propio peso. Ha sido la presión social, mediática y política la que se ha cargado el Toro de la Vega. Se han dicho muchas mentiras, como que se le daban mil lanzadas. Al final eran cuatro los que campo adentro se atrevían a hacer frente al morlaco. Queda ya poca gente capaz de matar a un toro bravo en su terreno. 

FRAN JIMÉNEZ

Rico Ovejero, rodeado de Tordesillanos, en el 2001, tras matar al Toro de la Vega.

-Capaces, sí, pero con una lanza... No hay nada más valioso para un ser humano que su propia vida. Y arriesgarla por nada no lo hace cualquiera. Por nada pero al mismo tiempo por todo. Porque para un tordesillano, matar al Toro de la Vega es un orgullo, un reto personal, la satisfacción de verte vencedor ante tu gente.

-¿Requería mucha preparación? Hay que estar preparado física y psicológicamente porque estás en el terreno del toro, y más aquí en Tordesillas, donde compites en suelo arenoso. Pisas y corres con dificultad, y además cargado con una lanza y ante un animal de 600 kilos.

"Hay una verdad, que hay sangre y muerte. Pero yo no lo considero sanguinario"

-¿Qué es más sanguinario, el Toro de la Vega o cualquier corrida? Yo no lo veo sanguinario, ni lo uno ni lo otro. Hay una verdad, que hay sangre y hay muerte. Pero yo no lo veo sanguinario.

-¿Pues qué resulta más doloroso para el animal? Ninguna de las dos cosas. Yo tengo cornadas, y en caliente no me han dolido. En el momento de la lucha, hay estudio realizados por veterinarios expertos en toro de lidia que demuestran que el toro no sufre.

-¿Cómo era la noche previa al torneo? Acongojado, con mucha emoción. Venía gente de toda España, por afición, se respiraba una expectación única. El que sale, además, no es un toro cualquiera. Es el Toro de la Vega.

-Si los políticos lo han prohibido, no será que existe una mayoría social, incluso en Castilla y León, que rechaza el Toro de la Vega? No. Eso es lo que tratan de vender. Pero la verdad es que se les ha escapado de las manos el lío que se producía cada año y por comodidad han decidido cortar por lo sano. Por suerte, Tordesillas ha dado siempre muestras de civismo. Aquí hay vecinos a los que nunca les ha gustado el Toro de la Vega. No pasa nada, viven las fiestas del pueblo a su manera y todos nos respetamos. Tengo dos hijos de 11 y 5 años. No se me pasa por la cabeza obligarles a que les guste. Ya decidirán ellos. 

-¿Cree que la estrategia del pueblo de estos años ha sido la acertada? Sigo diciendo que la educación y el civismo van a todas partes. Pero también es cierto que si desde un principio hubiéramos puesto a los animalistas en su sitio, sin agresión, pero prohibiendo la manifestación durante nuestra fiesta mayor, se habría evitado la desgracia que nos toca vivir ahora. Eran protestas ilegales y además tenían a la policía protegiéndoles. 

EFE / NACHO GALLEGO

Pelado, el Toro de la Peña, el martes, tras cruzar el puente sobre el Duero, en Tordesillas.

-¿Como ha vivido el encierro del Toro de la Peña? No he vivido nada en absoluto. He estado trabajando. La noche del lunes no se respiró tensión alguna. Esa sensación de acongoja que recorría las calles, de esperar algo que llevas un año esperando. Tampoco es cierto que fuera una carnicería. El festejo en sí dura 10 minutos, no más. Esperas 365 días para 10 minutos. 

-¿Cuántas lanzas tiene?¿Qué hará con ellas? Tengo ocho lanzas. Mire, esta ha matado un toro. Esta también. Y esta. Como la bodega es muy grande, supongo que pasarán a formar parte del museo personal.

-¿Eso significa que no tiene fe en la restauración del Toro de la Vega? ¿En este país? De ninguna manera. Todavía esperamos que el Constitucional resuelva la prohibición de los toros en Catalunya. ¿Cómo van a hacerle caso a un pueblo de 9.000 habitantes? Pero fíjate, la vida sigue en el pueblo. Ahora hay otro encierro con cuatro toros y no veo a las teles echando mierda sobre Tordesillas. Ya se han ido todos porque el espectáculo ya se ha terminado, pero no es cierto. La fiesta sigue. Siempre hemos estado del lado de la ley, cumpliendo las normas. Lo único que queremos es tener las fiestas en paz. 

-Los animalistas van ahora tras cualquier espectáculo con animales. El Toro de la Vega era el cabeza de turco, Ahora van a ir a por todo. Pero que quede claro, nuestra fiesta era y será siempre el estandarte de la tauromaquia en nuestro país.  

-¿Teme por las corridas de toros? Les doy pocos años. Si en la tauromaquia seguimos así, cada uno a su bola y desunidos, ganarán. Al final conseguirán que las corridas sean sin muerte. Como en Portugal. Lo bueno que tienen los animalistas es que están unidos.