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LA GRAN CITA DEL CINE FANTÁSTICO

'Black hollow cage': divide y vencerás

Sadrac González concursa en Sitges con una película inclasificable que provoca respuestas contrastadas

Juan Manuel Freire

El director Sadrac González, en Sitges.

El director Sadrac González, en Sitges. / ADRIANA DOMÍNGUEZ

En el origen de 'Black hollow cage', explica Sadrac González (Madrid, 1983), podría estar una imagen que cazó un día en el metro: "Al fondo del vagón vi a un padre, vestido de una forma muy estrambótica, con el pelo largo, acompañado por una niña, que era su hija, vestida como él. Los dos eran muy guapos. Parecían modelos. Me fijé en cómo se relacionaban y me llamó la atención porque no era normal. Esa imagen pudo ser el origen de la película".

En el centro de su segundo filme, a concurso en Sitges, también hay un padre y una hija, Adam (Julian Nicholson; en un principio iba a ser Adrien Brody) y Alice (Lowena McDonell), que viven solos en una casa de grandes cristaleras en mitad del bosque. La esposa y madre falleció en el mismo accidente que costó parte del brazo derecho a Alice, quien trata de acostumbrarse a una extensión cibernética. La vida de la niña da un nuevo giro (y dos y tres y hasta bucles) cuando descubre un extraño cubo que parece traerle mensajes de ella misma desde el futuro.

Referentes elevados

Este es, a grandes rasgos, el argumento de un esquivo filme fantacientífico que no solo incluye viajes en el tiempo, sino también elementos de 'thriller' de invasión al estilo de 'Funny games'. Haneke es una de las influencias de González, al igual que TarkovskiKubrick o Lanthimos. "Me encanta 'Langosta'. Me parece una película completamente fascinante. Pero cuando escribo el guion o ruedo tampoco es que piense en hacer algo como tal o cual director. Si haces eso, al final acabas cagándola. Siempre la cagas en algo cuando haces una película, pero así la cagarías del todo".

González prefiere que su película sea amada u odiada a que le parezca 'bien' a todo el mundo: "Si arranco un proyecto, me arriesgo. Para hacer una película normal prefiero no hacerla. Cuando estuvimos en el festival Raindance de Londres, tuvimos una crítica que era devastadora y otra que hablaba de obra maestra. Y me encantaron las dos. Bueno, me gustó más la segunda, si te digo la verdad”, dice con media sonrisa.

Lo que no admite ninguna clase de discusión es el talento de Lowena McDonell, joven protagonista que debería dar que hablar en el futuro. Tiene aire de estrella en ciernes. "Hicimos un casting de 3.000 niñas. Reino Unido, París, Barcelona y Madrid. Lowena es británica, pero vive en Madrid. De 3.000 quedaron cinco diamantes. Cuando vi a Lowena, que era la segunda, a las demás ya no las quería ni ver. Las vi pero no hacía falta".