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EQUIPAMIENTO EMBLEMÁTICO EN SANTS

El último combate de la Lleialtat

Las obras de la vieja cooperativa, reivindicada por el barrio desde el 2010, terminarán en junio

Tras siete años luchando por su recuperación, el tejido asociativo de Sants batalla la gestión del espacio, de propiedad municipal

Helena López

Aspecto de la fachada de la Lleialtat Santsenca, en la calle de Olzinelles, este miércoles.

Aspecto de la fachada de la Lleialtat Santsenca, en la calle de Olzinelles, este miércoles. / JOAN PUIG

Las Cotxeres, el Vapor Vell, la Espanya Industrial... deambular por las calles de Sants se convierte, si una se pone las gafas de memoria histórica, en un paseo por espacios recuperados gracias a la lucha vecinal. La Lleialtat Santsenca, en el 31 de la calle de Olzinelles, está a punto de convertirse en una nueva parada en esta ruta. Si nada se vuelve a torcer, en junio está previsto que termine, al fin, la reivindicada obra, y la plataforma vecinal que lleva peleando la vieja cooperativa desde el 2010 se está rearmando para lograr su gestión directa desde el día en que se (re)abran sus puertas.

Los vecinos tienen claro cuáles quieren que sean las tres bases sobre los que se levante el proyecto que vuelva a dar vida a la Lleialtatla vecinal, la cooperativa y la cultural. No es casualidad, pues, que hayan elegido una entidad de cada uno de estos tres ámbitos para legalizar la asociación, nacida de forma informal hace más de un lustro, pero que ahora ya dispone de estatutos y NIF para poder formalizar un contrato con el Ayuntamiento de Barcelona, propietario del edificio, para la gestión del equipamiento, que quieren que sea autogestionado, siguiendo el modelo de Can Batllóla última gran victoria del tejido vecinal de Sants.

COOPERATIVISMO

Las tres entidades que han puesto la semilla - y la cara-, por la Lleialtat son el Centre Social de Sants, el Economat cooperativo y los 'esplais' y 'caus' del barrio."Esto es solo el comienzo. No queremos que esto se convierta en un hotel de entidades, queremos que sea un espacio transformador, sumar al mucho trabajo cooperativista que se está haciendo en el distrito", explica Jordi Falcó, activista del Centre Social, entidad que ofrece a la plataforma la (mucha) experiencia en las negociaciones con el distrito, algo que ahora resulta crucial.

Pese a que el gobierno municipal ha cambiado, los vecinos no quieren que les pase como les pasó a la plataforma L'Harmonia de Sant Andreu, que, tras llevar años batallando el Ateneu de la Fabra i Coats, vieron como el ayuntamiento de CiU les negaba su gestión (algo que finalmente quedó en susto por la presión ejercida no solo en Sant Andreu, sino por todo el tejido asociativo de la ciudad). "La Lleialtat está a punto de reabrir gracias al aliento popular y seguiremos apretando hasta que sea un espacio autogestionado. No nos conformamos con una gestión cívica", apunta Albert Ferris, quien lleva en el proceso desde su inicio. 

PROBLEMA ENDÉMICO

"El objetivo final es intentar resolver el problema endémico de falta de espacio del tejido asociativo del barrio. Queremos recuperar la tradición cooperativista de Sants y crear un gran equipamiento autogestionado, siguiendo el modelo del Ateneu de Nou Barris", explicaba el activista Iván Miró ya en el 2010, cuando se inició la campaña. En aquel momento Can Batlló, hoy referente indiscutible, era todavía un sueño.

El actual equipo de gobierno, por el momento, no se ha pronunciado sobre el asunto.

Un edificio con historia

Hasta 1936, la Lleialtat Santsenca fue la sede de la cooperativa obrera de consumo con ese nombre, referente en el Sants de principios del siglo XX. Después de que la guerra arrasara con la cooperativa -con esta y con las muchas que había en Sants y en el resto de la ciudad y todo lo que representaban-, el local alojó una fábrica de turrones, una sala de fiestas, una discoteca y un centro okupado, hasta que, tras el último desalojo, permaneció años tapiado. Tras la compra del mismo por parte del ayuntamiento, y la tenaz reivindicación vecinal, empezaron las obras que ahora están llegando a su fin tras el incidente vivido el año pasado, cuando la empresa constructora la abandonó alegando problemas económicos.