El impacto de las altas temperaturas

Ancianos con cuadros de calor y covid: el perfil de las urgencias este agosto

Los médicos también asisten a trabajadores de la construcción y jóvenes que hacen deporte con golpes de calor

Ola de calor: ¿por qué la gente mayor no suda?

Los médicos alertan de un récord de muertes por calor este año en Catalunya

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Beatriz Pérez

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Los cuadros de calor en personas mayores y frágiles que una vez en el hospital dan positivo por covid conforman el 'retrato robot', en cuanto a afecciones por altas temperaturas, más visto este agosto en las urgencias de los principales hospitales de Catalunya. Aunque los contagios por coronavirus ya están bajando, los ingresos en las camas convencionales de los centros sanitarios siguen subiendo (ya hay 440 en todo el territorio, una cifra muy alejada de la de años anteriores), como reflejaba este martes el balance semanal de la Conselleria de Salut.

"Estamos viendo gente mayor con cuadros de debilidad, motivados por el calor, que dan positivo en coronavirus cuando les hacemos el test", explica a este diario Isabel Cirera, jefa de las Urgencias del Hospital del Mar de Barcelona. En episodios de temperaturas extremas como el que estos días estamos viviendo, llegan ancianos, mayoritariamente, con insuficiencias cardiacas o respiratorias que sufren, además, cuadros de deshidratación. Algunos de ellos no cuentan con un círculo social. El covid no hace sino agravar su situación, aunque no tanto como tiempo atrás: ya no ingresan con neumonías en las ucis, sino con lipotimias y en plantas convencionales.

Las altas temperaturas han provocado ya la muerte de 1.320 personas desde el 1 de junio, un 63% menos que en 2022

Las altas temperaturas han provocado ya la muerte de 1.320 personas desde el 1 de junio, un 63% menos que en el mismo periodo de 2022 (cuando fallecieron 3.607 personas), según los datos del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII). El informe del Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria (MoMo) refleja que en estos meses estivales se han registrado 73.566 fallecimientos, una cifra también inferior en un 19,5% a la del 2022, cuando hubo 91.445 y se registraron olas de calor prolongadas.

De entrada, debido a las altas temperaturas, estos mayores tienen "astenia y están más hipoactivos" (un cuadro muy asociado a la deshidratación). Pero, además, la infección por covid-19 hace que se encuentren "aún más débiles". "El calor y el coronavirus aumentan la fragilidad y hacen que los ancianos acaben en las urgencias deshidratados y que después necesiten un ingreso", advierte esta médica del Hospital del Mar.

"Las altas temperaturas y el coronavirus aumentan la fragilidad y hacen que los ancianos ingresen", avisan los médicos

En el verano de 2022, también hubo un repunte de covid. Sin embargo, este año la impresión es que sa da una especie de cóctel de calor y coronavirus que empuja a los mayores a los hospitales, donde llegan en condiciones "de mucha fragilidad". "Esta mezcla es la particularidad de este año", explica Cirera. Son enfermos, dice, que se caen por lipotimias o hipertensión y se fracturan algún hueso. "El covid no es tan grave como aquellas neumonías de la primera ola, pero cuando aparece en pacientes muy frágiles conlleva una gravedad", avisa.

El mes pasado -con tres picos de temperaturas extremas- fue "malísimo", apunta Cirera, quien añade que hubo mucha actividad en las urgencias del Mar y otros hospitales. De hecho, algunos días, describen los sanitarios, fueron como cualquier jornada del invierno. Sin embargo, de momento, este agosto está siendo "más tranquilo".

Marta Blásquez, adjunta de las Urgencias del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau (Barcelona), describe una situación similar. "Lo que mayoritariamente vemos son personas mayores con enfermedades de base, con patología crónica, que sufren más el calor y que por eso se descompensan", explica. Acostumbran a ser patologías del corazón o del sistema respiratorio. "Cuando hay picos de calor, vemos a personas mayores que vienen con fiebre cuyo origen son las altas temperaturas", apunta Blásquez.

Jóvenes en las urgencias

Aunque en menor proporción, a las urgencias de los centros sanitarios también llegan jóvenes, sobre todo "gente que trabaja al sol, obreros de la construcción o personas que están corriendo". Este perfil que llega a las urgencias no suele ingresar. "Si se trata de una persona joven que viene al momento y que no tiene antecedentes, la dejamos unas horas en observación, pero luego le damos el alta", cuenta esta médica de Sant Pau. La mayoría de los abuelos que llegan sí necesitan ingreso. Más que por el golpe de calor, por la "descompensación" de sus patologías de base.

Este julio hubo días en urgencias que se trabajó con la misma intensidad que en invierno

Blásquez destaca que, a lo largo de los últimos 10 años, ha aumentado el número de pacientes que reciben las urgencias de los hospitales debido al envejecimiento de la población. "El perfil ha ido cambiando, ahora son personas más frágiles, más ancianas. Vienen muchos mayores de los geriátricos", dice. Esta semana la situación con respecto al covid ha mejorado con respecto a la anterior y, aunque hay más ingresos (primero bajan los contagios y, a las dos semanas, los ingresos), llegan menos pacientes con el virus. "La semana pasada podíamos recibir hasta 10 pacientes al día con covid. Todos los ancianos necesitaron ingreso hospitalario", precisa esta médica.

El Hospital Vall d'Hebron asegura estar viviendo un verano más "normal" que el anterior. La subdirectora asistencial del centro, María José Abadías, cree que se debe a que las olas de calor de este año han sido intensas pero "cortas". "El año pasado en julio hubo hasta 15 días seguidos de temperaturas extremas", recuerda. Aun así, sanitarios del centro aseguran que, debido a la falta de personal (no hay suficientes internistas, auxiliares y celadores, apuntan fuentes sanitarias), hay días en que la espera para entrar en las Urgencias de Vall d'Hebron es de entre cuatro y cinco horas.

"Síntomas inespecíficos"

El médico de primaria y vocal de la Societat Catalana de Medicina Familiar i Comunitària (Camfic) Jordi Mestres recuerda que el calor muchas veces provoca "síntomas inespecíficos" y por eso en las consultas ven a personas que se quejan de "mareos o inestabilidad". "Cuando se trata de pacientes con enfermedades crónicas, aparecen descompensaciones. También hay personas que toman diuréticos y se deshidratan", cuentan.

Los CAP reciben a usuarios que sufren "mareos" y a enfermos de alzhéimer que se muestran más irritables por el calor

En los centros de atención primaria (CAP) los sanitarios también ven patologías relacionadas con la función renal o con la combinación de fármacos. "Y en personas con muchas dependencia, que tienen alzhéimer u otras demencias, vemos mucha irritabilidad, aunque no pueden expresarse", añade Mestres.

Campaña de Salut contra el calor

Además, los CAP están viendo más cuadros de infecciones respiratorias en general y, como ahora solo se hacen test a los cuadros graves, no saben si se trata de covid-19 o no. "Aun así, este incremento no está saturando la primaria", precisa este médico.

Este año, Salut ha reforzado la campaña para protegerse de las olas de calor. "Se le ha dado instrucciones a enfermería de la primaria para que contacte con las personas frágiles o gente mayor que vive sola para hacer un seguimiento. Siempre se hace, pero este año se ha intensificado, sobre todo en los períodos de alerta de calor", cuenta Mestres.