Muchos analistas de mercado han comparado, desde hace años, el fenómeno Tesla con el de Apple: una marca, en este caso automovilística, que va a su aire desde que se fundó. Para empezar, apostó por la movilidad eléctrica antes que nadie, así como por diseños inéditos en el sector, en los que prima la sencillez y la pureza de líneas, y por habitáculos completamente digitales. 

Tres caminos por los que siguen ahora la mayoría de las marcas generalistas, una década después. Tal vez por eso, conducir un Tesla es mucho más que conducir un coche, es una actitud, un estilo de vida en los que la compra, y ese dinero de más que se paga respecto a un producto equivalente de la competencia, difícilmente se puede justificar con datos objetivos. Es algo más, intangible, lo mismo que para los usuarios de Apple implica llevar la manzanita impresa en su ordenador o su ‘smartphone’. 

Y al igual que la marca de Cupertino, Tesla se permite algún desvarío. A aquellos primeros iMac de Apple les llovieron críticas por sus diseños estrambóticos, que se alejaban mucho de lo que conocíamos como una computadora convencional. Tesla hace algo parecido con su Cybertruck, que presentó a bombo y platillo la semana pasada. Aunque parece un prototipo, es un coche muy real del que ya se pueden empezar a hacer pedidos desde la web de Tesla, donde aseguran que su producción empezará en 2021, y presumiblemente ese mismo año, o el siguiente a más tardar, comenzarán a hacerse las primeras entregas. 

Tesla

Decir que su diseño es “diferente” es quedarse corto. A menos que uno se remita a películas de ciencia ficción de hace décadas como La fuga de Logan o Blade Runner, cuesta encontrar referencias con las que comparar este coche cuya silueta es un triángulo escaleno perfecto, sin aristas. 

Por tamaño y planteamiento, el Cyberturck está llamado a competir con los grandes pick up todoterreno, un segmento que en Estados Unidos vive un auge inagotable. No en vano, son los coches más vendidos de cada año desde hace décadas, con los modelos de Ford siempre en lo más alto. La novedad, aparte de su diseño es que, como siempre en Tesla, su propulsión será puramente eléctrica, y podrá pedirse con un motor, dos o incluso tres, por lo que garantiza una capacidad de tracción espectacular para circular fuera del asfalto. Podrá remolcar más de siete toneladas, pasar de 0 a 100 km/h en unos 6,5 segundos y tendrá una autonomía estimada de hasta más de 800  kilómetros. Y todo, prometen desde la marca estadounidense, a partir de menos de 39.000 dólares, unos 36.000 euros al cambio.  

 

¿Reacciones desmedidas?

Las reacciones no se han hecho esperar, y de momento, más negativas que positivas. Aparte del sinfín de memes y tuits de aficionados, los analistas no se han cortado en tachar, casi, de ridícula la apuesta de Tesla. Jim Cramer, el presentador del programa Mad Money de la CNBC, dijo tras la presentación que “el Cybetruck, el coche más feo de Tesla, va a ser un auténtico fracaso, y no logrará hincarle el diente al mercado que dominan Ford, GM y Chrysler”. El analista de Bernstein publicó en el Wall Street Journal que el Cybertruck “tiene un diseño tan radical que no queda claro cuál será su comprador principal”, y que “lo fabricantes tradicionales pueden respirar tranquilos, porque no se espera que el Cyberytruck obtenga una gran cuota de mercado”.

Son solo dos ejemplos de muchos que han abarrotado estos días los periódicos económicos y los medios especializados en motor, todos en una línea similar. Los comentarios de la gente de a pie han sido más ocurrentes, No faltan quienes han hecho montajes de Elon Musk, el fundador de Tesla, fumando un porro kilométrico cuando, supuestamente, planteó la fabricación de este coche. O quien afirma que “El Cybetruck es la criaturita que ha salido del matrimonio entre el DeLorean de Regreso al futuro y el Batmóvil”.  

Dicho todo esto… Hay quien va un poco más allá en sus opiniones. Y sospecha que esto no es más que otro golpe de efecto de Elon Musk, que ha conseguido que hoy se hable del Cybertruck en todo el mundo sin pagar un céntimo en publicidad (justo como suele hacer Apple) y que solo por la repercusión que ya está teniendo mucho antes de entrar en la planta de montaje, va a ser un éxito de ventas. Incluso la fallida demostración de su “cristal irrompible” (durante la presentación, un colaborador de Musk le dio con un mazo a una de las ventanillas e, inesperadamente, la hizo añicos), que provocó una bajada inmediata de un 6% en el valor de las acciones de la compañía, podría ser parte de un plan, según algunos analistas. Y no andan desencaminados. En menos de una semana, el Cybetruck ya acumula casi 150.000 pedidos. Y subiendo...