Pedro Sánchez y Alberto Nuñez Feijóo , Presidente en funciones y candidato a la investidura respectivamente , antes de la reunión que han mantenido esta mañana

Pedro Sánchez y Alberto Nuñez Feijóo , Presidente en funciones y candidato a la investidura respectivamente , antes de la reunión que han mantenido esta mañana / David Castro

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Juan Ruiz Sierra
Juan Ruiz Sierra

Periodista

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Paloma Esteban

La reunión que Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo mantuvieron este miércoles en el Congreso duró menos de 50 minutos y fue tan infructuosa como se esperaba. Ni Feijóo convenció a Sánchez de que apoye su investidura, ni Sánchez persuadió a Feijóo de que facilite la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), cuyo mandato caducó hace casi cinco años. Ningún fruto. Pero al menos sirvió para que ambos dirigentes, cuya relación es manifiestamente mala, se dijesen cara a cara lo que suelen señalar ante los micrófonos. 

Con una relevante novedad: el líder del PP, que ha sido nombrado por el Rey candidato a la investidura pero no tiene ninguna posibilidad de alcanzar el Gobierno porque sus apoyos son insuficientes, hizo una oferta inesperada. Si Sánchez acepta abandonar la Moncloa y apoyarle, Feijóo se compromete a gobernar solo durante dos años, la mitad de una legislatura, para acometer “grandes reformas” y después convocar elecciones. El líder socialista respondió con un tajante ‘no’.

Los colaboradores de Feijóo habían decretado en los últimos días silencio total sobre lo que iba a llevar al encuentro. Se limitaban a decir que habría “algún elemento novedoso”, destinado a evitar que la gobernabilidad dependa de los partidos independentistas. Contaban con el portazo del PSOE. Así que una vez recibido, argumentaron que su objetivo era “explicar delante de toda España” que no cejará en su empeño de intentar un entendimiento. “A pesar de la inmensa distancia con los postulados de Sánchez, creemos que hay que ofrecer una opción que no incluya a ERC y Bildu y que represente a la mayoría de ciudadanos”, explicaron.

La propuesta también tuvo efectos clarificadores para Sánchez. El líder socialista siempre pensó que Feijóo solo buscaba sobrevivir al frente del PP con su intento de investidura, pero la confirmación definitiva le llegó durante el encuentro. La oferta de los dos años, explicó después el presidente del Gobierno en funciones a los miembros de la ejecutiva del PSOE, reunida para solemnizar su ‘no’ al PP, muestra que al dirigente gallego solo le preocupa su situación personal. “No está pensando en este país, sino en salvar su pellejo. Si a alguien le quedaban dudas, con esta iniciativa las habrá despejado”, señaló la portavoz socialista, Pilar Alegría, encargada de valorar el encuentro.

Los pactos de Estado

“Aunque ahora parezca imposible, no renuncio a que los dos grandes partidos nos podamos entender. Vivimos en una política de conmigo o contra mí. Creo que hay que superarlo y algún día la superaremos”, dijo Feijóo tras el encuentro, en el que se esforzó en trasladar a Sánchez que si finalmente reedita su coalición con Sumar, gracias al apoyo de los partidos nacionalistas e independentistas, habrá nuevas elecciones en unos meses. De ahí su idea de pactar una “legislatura corta”, de dos años, que sirva para aprobar “seis grandes pactos de Estado” sobre regeneración democrática, Estado del Bienestar, saneamiento económico, los recursos hídricos, política territorial y familias. 

Apenas concretó nada. Eso queda para el debate de investidura del 26 y 27 de septiembre. La idea que Feijóo quería reflejar es que mientras él ofrece acuerdos, el líder socialista “prefiere pactar con los independentistas”, que “están más envalentonados que nunca”, dijo. “Hay otra opción”, repitió Feijóo, sin aportar un solo avance en su camino a la investidura. Sigue en 172 escaños (los del PP, Vox, Coalición Canaria y Unión del Pueblo Navarro) y de ahí no se moverá.

Los socialistas, mientras tanto, se mueven cómodos en esta situación. Se prolongará durante casi un mes, con Feijóo intentando encontrar “a la desesperada”, dicen, algún nuevo apoyo y recibiendo una negativa tras otra, mientras ellos, alejados de los focos, avanzan en la negociación con los partidos soberanistas catalanes y vascos y esperan a que el Rey nombre candidato a Sánchez tras la derrota parlamentaria de su principal adversario. 

La confianza del presidente

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El propio presidente en funciones transmitió a la ejecutiva del PSOE su confianza en el pacto que permita su reelección, según fuentes presentes en el encuentro, que transcurrió en un ambiente distendido y optimista. Alegría empleó después la ironía para intentar desmontar el relato del líder del PP, que ahora pide respaldo al PSOE después de basar su campaña electoral en la promesa de que acabaría con la obra del Ejecutivo de coalición en la última legislatura. “Feijóo ha intentado convencernos de derogar el ‘sanchismo’, pero le ha faltado persuasión con Sánchez”, dijo primero la también ministra de Educación. “Ha pasado de querer derogar el ‘sanchismo’ a rogar al ‘sanchismo”, añadió después. 

“El planteamiento de Feijóo es falso de arriba a abajo -continuó la portavoz del PSOE-. No acepta lo que pasó en las elecciones. Su proyecto era derogar el ‘sanchismo’. Es decir, las leyes progresistas que ha aprobado este Gobierno. Los ciudadanos rechazaron mayoritariamente esa propuesta. Lo que tiene Feijoo es una mayoría en contra de su investidura. Cuando falle, que fallará, nosotros conseguiremos una investidura que dé estabilidad a nuestro país y sirva para seguir avanzando en derechos y conquistas sociales”.