El poder supramunicipal

El PSC se asegura el control de la Diputación de Barcelona con Comuns y Tot per Terrassa

Los socialistas están a la espera si se suman al acuerdo los alcaldes posconvergentes de Igualada y Torrelles de Foix 

La alcaldesa de Sant Boi y futura presidenta de la Diputación de Barcelona, Lluïsa Moret, con el alcalde de Terrassa, Jordi Ballart

La alcaldesa de Sant Boi y futura presidenta de la Diputación de Barcelona, Lluïsa Moret, con el alcalde de Terrassa, Jordi Ballart / Cedida pel PSC / ACN

Sara González

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El PSC ha amarrado ya los apoyos suficientes para garantizarse el control de la Diputación de Barcelona y completa tras esta negociación su supremacía sobre el mapa municipal de Catalunya, en buena parte a costa de la división independentista. Este miércoles por la mañana ha sellado el acuerdo de Tot per Terrassa (TxT), el partido del alcalde exsocialista Jordi Ballart, imprescindible para que prospere su gobierno con los Comuns con al menos 23 votos, pero los socialistas continúan a la espera de sumar los dos diputados provinciales independientes de Junts, cuya decisión llegará 'in extremis'.

Estos no son imprescindibles numéricamente, pero la deliberación sí que es de alto calado político, porque la posible ruptura en el espacio posconvergente daría cuenta no solo de la división entre Junts y ERC, que no han logrado tejer una mayoría alternativa, sino de la marejada interna en el partido que lideran Laura Borràs y Jordi Turull y que, al galope de la pérdida de peso institucional, amenaza con estallar en plena campaña de las elecciones generales aunque Junts minimice la discrepancia.

Con el pacto con los Comuns completado con el voto favorable de Tot per Terrassa -movimiento adelantado por EL PERIÓDICO- el PSC tiene garantizado que la alcaldesa socialista de Sant Boi de Llobregat, Lluïsa Moret, se convierta este jueves en la nueva presidenta de la institución supramunicipal. Aunque los socialistas aspiran a un gobierno más amplio con los dos independientes agrupados bajo el paraguas de Impulsem Penedès que se presentaron a las municipales en coalición con Junts: el alcalde de Igualada, Marc Castells; y el alcalde de Torrelles de Foix, Sergi Vallès. Tanto ERC como el PP, que ha negociado a banda y banda con PSC y con Junts, se votarán finalmente a ellos mismos en el pleno de constitución.

La activación del plan b

La intención inicial del PSC era dar continuidad a la alianza con Junts que ha operado en los últimos cuatro años en la Diputación de Barcelona con la alcaldesa de L'Hospitalet, Núria Marín, como presidenta. Ambas partes tenían intención de reeditar el pacto pese a que Borràs siempre ha renegado de él, pero todo se torció tras el giro de guion urdido por los socialistas en el ayuntamiento de la capital catalana y que acabó con Jaume Collboni desbancando a Xavier Trias como alcalde. Sin unanimidad interna, Junts abogó por romper el vínculo con el PSC en el ente y el partido de Salvador Illa activó el plan b con los Comuns y con Ballart como pieza clave, pero también con los dos independientes de Junts que desde el principio discreparon de la decisión de la dirección del partido al que están coaligados.

El acuerdo con el alcalde de Terrassa, que justamente tuvo carnet del PSC hasta noviembre de 2017 y que después fundó su propio partido local, no implica la entrada de TxT en el gobierno. Ballart ha negociado en base a un documento de 25 páginas con medidas concretas para su ciudad en un escenario en el que tenía la llave y situado entre dos aguas. Si ha acabado formando parte de esta ecuación pese a gobernar con ERC y con Junts a nivel municipal es por la falta de acuerdo entre los independentistas. "Solo ha habido una mayoría articulada", argumentan fuentes de la formación, que desde el principio estuvo abierta a negociar con unos y con otros.

Los esfuerzos infructíferos de Junts

Esa es la misma constatación que están valorando Castells y Vallès para decidir si se suman a la alianza liderada por el PSC para no perder influencia y recursos en el ente. Las diputaciones suponen una suculenta financiación para que los partidos puedan mantener su estructura territorial, además de inversiones para los municipios. La dirección de Junts se ha arremangado en la última semana para tratar de retener a los dos alcaldes a sabiendas que hace más de una semana que tenían prácticamente cerrado el acuerdo con el PSC.

En su intento por articular una mayoría alternativa, Junts llegó a ofrecer al partido de Ballart la presidencia de la institución para lograr atraer una que el PP se mantuviera neutral votándose a sí mismo con el argumento de que votarían a un no independentista para liderar el ente y asegurarse el gobierno de la mano de ERC. Con esa fórmula, el bloque independentista hubiera sumado un voto más que el liderado por el PSC, siempre y cuando el PP no entrara en juego para decantar la balanza. Pero ninguna de las reuniones entre Junts y ERC, tampoco la que se produjo el martes entre las cúpulas de los dos partidos, han llegado a buen puerto.

"No participaremos nunca y en ninguna circunstancia en una operación que incluya a la derecha o la extrema derecha", aseguran fuentes de ERC, que añaden que el pacto que les puso Junts encima de la mesa incluía una vicepresidencia para el PP. El alcalde de Badalona, Xavier García Albiol, cuyo equipo de negociación admite haber tenido interlocución a dos bandas, siempre ha puesto encima de la mesa esta condición aunque fuera con una fórmula fuera del gobierno pero que la garantizara reconocimiento institucional y recursos. Los republicanos aseguran que ofrecieron a Junts partirse la presidencia dos años cada uno, pero que los "números no salían" porque los posconvergentes no tenían asegurados los dos independientes que finalmente se han sumando al pacto de gobierno del PSC y de Comuns.

Mano tendida a ampliar el pacto

Así pues, este jueves el PSC seguirá teniendo las riendas de la tercera institución del país. Moret será investida presidenta en segunda vuelta y los socialistas seguirán tendiendo la mano a otros partidos para garantizar un gobierno "amplio y estable". Así lo ha manifestado Illa, que ha asegurado que a la hora de tejer alianzas solo veta a la extrema derecha. La esperanza de los Comuns, que esta vez advirtieron al PSC de que desharían el acuerdo si pretendían repetir la triangulación que sí que funcionó en el Ayuntamiento de Barcelona con el PP, es que ERC entre en la alianza tras las elecciones del 23 de julio.

Ocurra o no, el PSC, que fue el partido más votado en las pasadas municipales, sale victorioso con su estrategia de ganar poder a costa de hacer palanca en la grieta entre los independentistas. Además de pactar alcaldías tanto con republicanos como con posconvergentes, los socialistas gobernarán en tres de las cuatro diputaciones catalanas -en Lleida y en Tarragona con ERC al frente de las presidencias- y tienen también bajo su batuta tres de las cuatro capitales catalanas. Girona es la excepción y se consolida como la reserva de una unidad independentista más proclamada que consumada.