Elecciones municipales 2023

El PSC cierra filas con Collboni tras el baile interno de candidatos a la alcaldía

  • El líder socialista en la capital resiste como cabeza de lista pese a que se pusieron en órbita nombres como el de Jordi Hereu y Miquel Iceta

  • Las primarias se convocarán esta semana y la proclamación está prevista para principios de noviembre

Jordi Hereu.

Jordi Hereu.

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Sara González

Jaume Collboni puede respirar (casi) tranquilo. Esta semana se convocarán finalmente las primarias en Barcelona y en su agenda tiene ya previsto presentar los avales a mediados de octubre y ser proclamado alcaldable a principios de noviembre. No se prevé que tenga rival. O al menos uno que amenace su puesto. El periplo hasta aquí no ha sido precisamente plácido. Ha incluido desde sondeos y encuestas -algunas más formales que otras-, a la puesta en órbita de nombres alternativos como el del exalcalde Jordi Hereu o el del ministro de Cultura, Miquel Iceta. Pero a fecha de hoy nadie en la cúpula del PSC pone en duda que él sea el candidato.

El objetivo: ganar Barcelona. Figura en la agenda de conquistas prioritarias del presidente del Gobierno Pedro Sánchez y es también el gran hito que persigue el PSC en las elecciones municipales de 2023. Los socialistas catalanes son conscientes de que habrá una competencia feroz. Más aún si, además de rivalizar con Ada Colau y Ernest Maragall, irrumpe en el tablero Xavier Trias como candidato de Junts. Es por eso que las tentaciones para valorar si hay algún otro cabeza de lista que tenga más opciones de conseguir la alcaldía que Jaume Collboni han existido y han acarreado un runrún recurrente que todavía hay quien alimenta.

El nombre de Hereu -que fue alcalde de Barcelona entre 2006 y 2011-, el de Iceta, el del líder del partido, Salvador Illa, y el de la delegada del Gobierno en Catalunya, Maria Eugènia Gay, estuvieron incluidos, según ha podido saber EL PERIÓDICO, en una encuesta que el equipo de Collboni dice desconocer. Más allá del sondeo, se tanteó al exalcalde a nivel personal, según explican fuentes conocedoras de los contactos. "Hay una concepción de desorden en Barcelona. Trias representa el orden y el partido necesita a alguien que te aporte también ese valor", argumenta una fuente.

El espaldarazo de Sánchez

El partido está en estos momentos esperando tener la radiografía completa de candidatos, pero ya ha cerrado filas con Collboni como alcaldable. "Hagámoslo Juntos", le dijo Illa al líder barcelonés el domingo en la Fiesta de la Rosa afianzando el tándem para Barcelona y la Generalitat. Fuentes socialistas explican que también Sánchez tenía previsto darle el espaldarazo público en la Festa de la Rosa del pasado 25 de septiembre, pero finalmente no pudo asistir por covid.

Desde que dejó la política en 2012, después de un breve tiempo como concejal de la oposición, Hereu se ha dedicado al sector privado. En estos momentos es presidente de Hispasat, una empresa operadora de satélites de comunicaciones, aunque siempre ha continuado vinculado al PSC. De hecho, forma parte del equipo de asesores del que se ha rodeado Collboni para afrontar las próximas municipales. Fuentes socialistas aseguran que está muy comprometido en ese apoyo. "Él está muy tranquilo y sin intención de volver a la política", explica una fuente. Otro dirigente consultado, que confirma que se produjo una aproximación a Hereu para ver hasta qué punto estaba dispuesto a afrontar el reto, lo ve difícil. "En su esquema vital él hizo un camino de no retorno", considera.

Illa no fue una opción

La opción de que Illa fuera el cabeza de lista por Barcelona no fue nunca, aseguran, una posibilidad seria. Porque él no lo hubiera querido a nivel personal, pero también por motivos políticos. Ganó las últimas elecciones catalanas y conserva buenas expectativas para aspirar en las próximas a la presidencia de la Generalitat. "Sería desvestir a un santo para vestir a otro", resumen.

Por su parte, Iceta se autodescartó en junio alegando que "no hay ninguna posibilidad" de que haga un movimiento para desbancar a Collboni. Dirigentes de la ejecutiva confirman que los altos mandos del partido intervinieron para frenar la pulsión del PSOE de intentar situar al ministro y exlíder del PSC. Ya entonces, cuando se agitaba el debate de la posible remodelación en la Moncloa y se daba altavoz intencionado al nombre de Iceta, el actual líder de los socialistas en la capital catalana emplazó a cualquier hipotético aspirante a medirse en unas primarias. Incluso recordó cómo el intento de Montserrat Tura de ser alcaldable acabó frustrado porque fue Hereu quien ganó el pulso entre los militantes.

Collboni respondió así porque tenía el respaldo de la cúpula del PSC y, también, de las principales espadas de la federación de Barcelona. "Hay Collboni para rato", defendió Illa en la convención política del PSC en Barcelona el pasado 27 de mayo. El primer secretario ha cerrado filas con él públicamente en los últimos meses cada vez que se le ha preguntado por qué aún no ha sido bendecido oficialmente por el partido como candidato.

El argumento oficial es que se han dividido en tres fases las ratificaciones: en julio se confirmaron los aspirantes de municipios donde los socialistas no gobiernan o no tienen representación, en noviembre se hará lo propio con los que están al mando de ayuntamientos pero sin ser alcaldes -caso de Barcelona- y en noviembre se confirmarán los que ya son alcaldes. Collboni quiere seguir y el PSC le brinda apoyo públicamente, pero al mismo tiempo hay presión por ganar en la capital catalana.

El "eterno candidato"

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"Collboni sabe que ha habido movimientos y que él es el eterno candidato que siempre está cuestionado pero que se queda porque no encuentran a nadie más", resume un dirigente sobre la situación del líder en Barcelona. Sin embargo, añade que en el PSC se da por hecho que si se presenta por tercera vez esta será "su última oportunidad".

La primera vez que optó a la alcaldía fue en 2015 después de unas traumáticas primarias abiertas -se enfrentó a Carmen Andrés, Laia Bonet, Jordi Martí y Rocío Martínez Sampere- que no han tenido ni parangón ni reedición. Más plácida fue su reelección para los comicios de 2019, aunque también hubo runrún previo sobre si sería sustituido como candidato. Bregado en estas arenas movedizas, Collboni aguanta el tipo a pesar del fuego (amigo) de los que manejan la demoscopia.