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Collboni gana las primarias del PSC pero deberá disputar la segunda vuelta con Carmen Andrés

La concejala da la sorpresa y los tres aspirantes críticos caen a la primera

El 70% de los 7.463 votantes fueron personas de fuera del PSC

JOSÉ RICO / Barcelona

Collboni y Andrés saludando a los simpatizantes y gente del PSC en la primera votacion de las primarias

Collboni y Andrés saludando a los simpatizantes y gente del PSC en la primera votacion de las primarias / JORDI COTRINA

El PSC marcó este sábado un antes y un después en la política catalana abriendo por primera vez a toda la ciudadanía la elección de un candidato, en este caso, a la alcaldía de Barcelona. El experimento entrañaba serios riesgos en un partido que no deja de moverse en la inestabilidad interna, pudiendo volvérsele en contra a la dirección que encabeza Pere Navarro. Pero el guion que escribieron los 7.463 barceloneses que votaron hizo que, por primera vez en cuatro años, algo hubiera que celebrar en la sede de la calle de Nicaragua. La alegría y, en gran parte, el alivio, recorrieron esa sede con la victoria del exdiputado y exportavoz del PSC Jaume Collboni, y con la sorprendente segunda posición de la concejala Carmen Andrés. El próximo sábado, en la segunda vuelta, uno de los dos aspirantes afines a la cúpula se convertirá en el alcaldable para el 2015.

La participación, como se esperaba, fue baja, pero la desmovilización se cebó, sobre todo, en los 10.000 militantes y simpatizantes de la federación barcelonesa del PSC. Solo 2.259 acudieron a las urnas. Obviamente, la organización calificó de éxito que 5.204 ciudadanos sin afiliación política se implicasen en un proceso tan inédito, pero esa cifra representa la mitad de los más de 11.000 registrados previamente, la mayoría de ellos atraídos por las propias candidaturas. Hace cuatro años, en las primarias internas que enfrentaron a Jordi Hereu y Montserrat Tura, participaron unos 4.200 militantes y simpatizantes, el doble.

Ciutat Vella y Nou Barris

Los distritos con mayor movilización, Ciutat Vella y Nou Barris, eran la pista perfecta para intuir el resultado final. Collboni cuenta con gran tirón en el primero y Andrés procede del segundo, que es el bastión del socialismo barcelonés. El exdiputado se impuso en seis de los 10 distritos de la ciudad y reunió 2.539 votos, superando cómodamente a Andrés. Más reñida fue la lucha por la segunda plaza de acceso a la final del 5 de abril. El todavía jefe del grupo municipal, Jordi Martí, partió por delante en el escrutinio, pero no pudo mantener la ventaja y se quedó a 200 papeletas de su compañera de bancada en el ayuntamiento. Andrés obtuvo 1.702 votos, muy meritorios por ser la candidata menos conocida y menos mediática que, por ejemplo, los tres candidatos díscolos.

Martí, que había decidido apostar con fuerza por la carta soberanista, recabó 1.515 sufragios. Su derrota convirtió en aciaga la noche para los sectores críticos del PSC, que invirtieron en estas primarias sus últimas posibilidades de sacudir un partido que les recuerda su minoría orgánica en cada votación interna. Los tres candidatos díscolos han caído a la primera también en el voto popular. Los flirteos independentistas de Martí estuvieron a punto de surtirle efecto, pero la capacidad de síntesis que ofrecían Laia Bonet y Rocío Martínez-Sampere apenas cuajó. La primera alcanzó los 1.102 votos y la segunda se quedó con 589. Así, los díscolos reunieron el 40% de los votos y los afines a la dirección, el 60%.

Collboni y Andrés, que se citaron para dentro de seis días, fueron vitoreados por unas bases que no dejaron de corear la palabra «unidad», conscientes de que la gran asignatura tras las primarias será recoser el PSC y reconectarlo con el votante progresista. Hoy las encuestas le colocan como cuarta fuerza en Barcelona. Los derrotados evitaron ahondar en la herida y felicitaron a los vencedores, aunque Bonet invitó a todos, oficialistas y críticos, a una profunda «reflexión» por la escasa participación.

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