Tensión entre ERC y Junts

El PSC se prepara para pactar a costa de la crisis en el Govern

Los socialistas buscan ganar protagonismo a partir de las grietas abiertas entre los independentistas en los presupuestos y la situación de la presidencia del Parlament

El PSC, con Salvador Illa a la cabeza, el pasado 11 de septiembre.

El PSC, con Salvador Illa a la cabeza, el pasado 11 de septiembre. / JORDI COTRINA

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Sara González

A río revuelto, ganancia de pescadores. El refrán define en base a qué tesitura el PSC arma su estrategia para encarar el nuevo ciclo electoral. Ante el enfrentamiento crónico entre ERC y Junts que pone en jaque al Govern y somete la política catalana a una borrasca permanente, los socialistas buscan proyectar que ellos son la alternativa estable. Para resolver el cubo de Rubik de los presupuestos o para superar el bloqueo de la presidencia del Parlament, para garantizar la ampliación del Aeropuerto de Barcelona-El Prat o para apuntalar la mesa de diálogo, se rompa o no el Govern, ahí pretende estar Salvador Illa. No teme que haya nuevas elecciones, pero tampoco cree que convengan ahora.

Los socialistas necesitan tiempo para sacar más ventaja a los independentistas. Tienen claro que ese objetivo pasa por hacer palanca en las grietas abiertas entre ERC y Junys, de hacer de socio de conveniencia a veces con uno y a veces con el otro. O con ambos, como sucedió con la ley para defender el catalán en la escuela o para renovar cargos caducados como los de la CCMA, el Síndic de Greuges o la Sindicatura de Comptes. La cuestión es ser actor necesario y, si se puede en algún caso, imprescindible. El debate de política general será un buen reflejo del plan socialista para ganar protagonismo a lomos de los desacuerdos independentistas. De hecho, para ellos se ha convertido prácticamente en una "cuestión de confianza" a Pere Aragonès.

"El 'president' tiene la mayoría rota. Sabíamos que repetir la coalición con Junts no funcionaría, pero no esperábamos que el deterioro de la relación fuera tan rápido", admiten en la sala de máquinas socialista. Ante un eventual escenario de ruptura de la coalición, aseguran que su estrategia será "la misma": continuar ofreciendo apoyo en paralelo al desgaste que entienden que irán acumulando republicanos y posconvergentes. Su estrategia requiere tiempo para que la implosión independentista se acabe traduciendo en la superación de la dinámica de bloques. Con los sondeos sobre la mesa, solo una nueva aritmética que rompa con la mayoría de los últimos años puede aupar el PSC hasta el Govern.  “No tengo prisa”, insiste Illa cuando se le pregunta por las próximas elecciones.

En estos momentos hay dos carpetas cruciales que marcarán la legislatura y en las que el PSC ya está situándose para tener un papel preponderante a costa de las discrepancias entre ERC y Junts: la negociación de las cuentas del 2023 y la gestión de la interinidad en la cámara catalana con la presidenta Laura Borràs suspendida. Ambas son de vital importancia para la coalición de la Generalitat.

Los socialistas han puesto en marcha una campaña para ganar militantes de cara a las municipales

“Vamos en serio”, insiste Illa cuando se ofrece para apoyar los presupuestos de la Generalitat. Sabe que Aragonès no quiere su apoyo y que a los republicanos les escuece que el principal partido de la oposición se haya hecho un hueco en la agenda del 'conseller' de Economía. También sabe que los ‘comuns’ son los negociadores prioritarios, pero que al mismo tiempo el PSC es bien recibido por Jaume Giró pese a la directriz del ‘president’. Ya se reunieron el jueves y se han emplazado a seguir explorando la negociación.

El relevo de Borràs

En el capítulo de la situación enquistada por la presidencia sin funciones en el Parlament Illa también intenta meter baza. Subraya que no se quiere “aprovechar” ni sacar rédito de un embrollo que considera que lastra la institución y que tienen que resolver ERC y Junts, pero al mismo tiempo presiona vía carta a los independentistas para que lleguen a un acuerdo político para sustituirla. Él, se pone a disposición para facilitarlo, un ofrecimiento que pone aún más en evidencia el bloqueo independentista. Si bien los socialistas apuntaron a la posibilidad revocar a Borràs por vía del artículo 180 del reglamento del Parlament, finalmente concluyen que hay severas dudas jurídicas para aplicarlo en este caso. Sin pacto político para relevar a la presidenta admiten que el escenario más probable será el de una provisionalidad ‘sine die’ de la que Junts no piensa moverse.

El partido que lidera la oposición interpreta que el debate de política general se ha convertido en una "cuestión de confianza" a Aragonès

En las últimas semanas, desde el PSC también se ha alimentado la posibilidad de recuperar el proyecto de ampliación del Aeropuerto de Barcelona-El Prat, precisamente la primera gran brecha que se abrió esta legislatura entre Aragonès y el 'vicepresident' Jordi Puigneró. Junts nunca ha abandonado esa aspiración y, a principios de mes, la ministra de Transportes y Agenda Urbana, Raquel Sánchez, pidió al Govern que se replanteara su posición ante una obra que levanta ampollas dentro de ERC y que alejaría a los ‘comuns’ de los presupuestos.

Moral de victoria

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Desde la cúpula del PSC insisten que no se trata de “hurgar en la herida” de la división, sino de actuar “con responsabilidad”. De hecho, desde que ganó las elecciones catalanas pero se quedó sin opción de gobernar, la directriz de Illa ha sido no ejercer una oposición estéril y agria como la de Ciutadans en la pasada legislatura. "Construir alternativa no quiere decir oponerse a todo o cerrarse a colaborar con el Govern", recalcan los socialistas, que presumen de haber aprobado más de 60 medidas en las reuniones de su 'Govern alternatiu'. Cuanto más profunda es la crisis independentista más centralidad creen ganar con su mano tendida cada vez que hay un incendio. 

La moral de victoria se ha instalado en la sede de la calle Pallars a golpe de encuestas. Tanto, que esta misma semana los socialistas han puesto en marcha una campaña para sumar militantes con 260 paradas repartidas por toda Catalunya. En estos momentos tienen 12.000 y esperan que crezcan de cara a las elecciones municipales. La Fiesta de la Rosa del próximo 25 de septiembre en Gavá, donde se espera que acuda el presidente Pedro Sánchez, dará el pistoletazo de salida a largos meses de precampaña. La caña socialista, está preparada.