Tras el archivo de las investigaciones por la Fiscalía

Sánchez no se da por satisfecho con la carta del emérito y cree que debe "una explicación" a los españoles

  • El Gobierno supo este lunes del "sentido, no del contenido" de la misiva que haría pública la Zarzuela y acusó “recibo”

  • “Pero lo que no es de recibo son las informaciones que hemos venido conociendo” sobre Juan Carlos I, que son “decepcionantes”, dice

  • Asegura que las reformas que deba emprender la Corona no son una cuestión que implique solo al Ejecutivo, y cuando haya “noticia”, se trasladarán

  • Especial multimedia: Los pleitos de Juan Carlos I

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, saluda a las tropas de la OTAN a su llegada a la base militar de Ādaži, en Letonia, este 8 de marzo de 2022.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, saluda a las tropas de la OTAN a su llegada a la base militar de Ādaži, en Letonia, este 8 de marzo de 2022. / REUTERS / INTS KALNINS

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Juanma Romero
Juanma Romero

Periodista

Especialista en información de Gobierno y PSOE.

Escribe desde Madrid

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El rey Juan Carlos podía pensar que con la carta que envió a su hijo el pasado 5 de marzo, y que se conoció ayer lunes [aquí en PDF], ya estaba todo hecho. Anunciaba que se quedaría de forma “permanente y estable” en Abu Dabi, que visitaría “con frecuencia” España, alojándose en residencias de carácter privado (y no en la Zarzuela ni a cargo del erario público). Y añadía que era consciente de la “trascendencia para la opinión pública de los acontecimientos pasados” de su vida “privada”, y que lamentaba “sinceramente”. Ese era el tenor del escrito remitido a Felipe VI y hecho público por la Casa del Rey, pero no es, en absoluto, el que satisface al Gobierno. Pedro Sánchez sigue creyendo que el monarca emérito debe “una explicación” a los españoles porque no son de “recibo” los hechos que describió la Fiscalía al archivar las diligencias contra él. 

Documento

Comunicado del rey emérito tras el archivo de las diligencias de la Fiscalía (7 de marzo de 2022)

Comunicado del rey emérito tras el archivo de las diligencias de la Fiscalía

El presidente ha sido siempre el que ha marcado la pauta en la respuesta a la investigación que se abrió contra Juan Carlos I. El más contundente. Quien primero habló de informaciones “perturbadoras”, un mes antes de que tuviera que expatriarse. El que iba bastante más allá que sus ministros. El primero que dijo, en el Gabinete, hace unos meses, que debía dar explicaciones de lo ocurrido. Este martes también se puso por delante, durante una conversación informal con los periodistas en el vuelo que le trasladaba de Madrid a Riga para luego desplazarse a la base militar de la OTAN en Ādaži, donde pasó todo el día para visitar a las tropas españolas allí desplegadas y escenificar su apuesta inequívoca por la unidad de la UE y de la Alianza frente a Rusia. 

Sánchez confirmó que ayer lunes fue informado previamente por la Zarzuela del "sentido, no del contenido" exacto de la carta escrita por Juan Carlos I. “Y acusamos recibo [en el Gobierno]. Lo que no es de recibo son las informaciones que hemos conocido en este tiempo, que son decepcionantes. Creemos que debe una explicación a los españoles”, indicó a la prensa. 

Indica que el comunicado es producto de un “acuerdo entre los dos reyes”. Es decir, entre Felipe VI y su padre, en el que el Ejecutivo no ha intervenido

El presidente añadió que el comunicado lanzado por la Casa Real —que certifica que el emérito permanecerá en Emiratos Árabes, donde dispone de todo tipo de comodidades y está cuidado por el príncipe heredero, Mohammed bin Zayed— es producto de un “acuerdo entre los dos reyes”. Es decir, entre Felipe VI y su padre, en el que el Ejecutivo no ha intervenido. 

La portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez, reiteró tras el Consejo de Ministros, en la Moncloa, que el Gobierno tenía conocimiento de esa carta y que respetan tanto la decisión de Juan Carlos I "como la forma en que ha respondido la actual Casa Real". Aun así, subrayó que en el Ejecutivo entiende que "los españoles merecerían una explicación de todas las informaciones" que se han ido publicando sobre el exjefe del Estado, informa Miguel Ángel Rodríguez. Preguntaba sobre la decisión concreta de Juan Carlos I de volver a España de visita, Rodríguez lo circunscribió al ámbito "privado" del exmonarca. 

Sin “mayorías” para la reforma constitucional

“Nosotros acusamos recibo”, recalcó Sánchez a los periodistas durante el vuelo hasta Riga, enfatizando por tanto la posición que su Gabinete ha mantenido todo este tiempo en el que estaba en debate la vuelta del emérito: esa pregunta, argumentaba una y otra vez el Ejecutivo, tenía que responderla la Jefatura del Estado. Dicho de otra manera, el Gobierno entendía que la decisión de que el emérito retornara a España una vez se cerraran las investigaciones de la Fiscalía contra él recaía en el actual Rey, a quien la Moncloa siempre ha mantenido a resguardo de la polémica

Las palabras de este martes de Sánchez eran muy elocuentes por su dureza contra el emérito. De la reflexión del presidente se desprendía que no basta con la disculpa pública verbalizada por él

Sin embargo, las palabras de este martes de Sánchez eran muy elocuentes por su dureza contra el emérito. De la reflexión del presidente se desprendía que no basta con la disculpa pública verbalizada por él, porque la Fiscalía ha detectado comportamientos presuntamente ilegales, que o bien han prescrito o bien no se pueden judicializar porque están cubiertos por el paraguas de la inviolabilidad, que le protegió hasta el 19 de junio de 2014, cuando cedió el trono a su hijo. El Gobierno, pues, pone el foco en la contundencia de los decretos del ministerio público, más allá de que no puedan tener recorrido penal. El exjefe del Estado, de hecho, regularizó más de cinco millones de euros por no haber pagado en su momento a Hacienda.

Cerradas las pesquisas de la Fiscalía, ¿es momento ahora de emprender las reformas en favor de la transparencia que el propio presidente prometió en diciembre de 2020? Sánchez respondió a los periodistas que las reformas que hayan de emprenderse no es una cuestión “que implique solo al Gobierno”, sino que depende también de la Casa del Rey. “Y cuando haya noticias, os diremos”, replicó todas las veces que se le demandaron concreciones. También cuando se le inquirió si, como publicó este diario, una posibilidad es que la inviolabilidad del jefe del Estado se acote por la vía de la ley orgánica y no por una reforma constitucional. 

Sánchez sí llegó a expresar, el pasado octubre, que la figura de la inmunidad total que la Carta Magna consagra en su artículo 56 es una institución arcaica, que debiera revisarse, pero a renglón seguido admitía que no había mayorías suficientes para cambiarla. La ley fundamental de 1978 establece que todo lo relativo a la Corona (título II) precisa de un consenso de dos tercios de Congreso y Senado, disolución de las Cortes y convocatoria de elecciones, dos tercios de las nuevas Cámaras y referéndum. El pasado viernes, la ministra de Justicia, Pilar Llop, insistía en la idea de que no hay “mayorías” para proceder a esa reforma agravada de la Carta Magna, para la que sería imprescindible (aunque no suficiente) el acuerdo de PSOE y PP. 

Conversación con Díaz y Montero

El jefe del Ejecutivo fue preguntado por otro asunto que ha recorrido la actualidad en los últimos días. El envío bilateral de armas a Ucrania, que ha sido rechazado por las ministras de Podemos, Irene Montero y Ione Belarra, pero sí respaldado por la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, y los responsables de Consumo y Universidades, Alberto Garzón (a su vez líder de IU) y Joan Subirats

El domingo, Belarra integró al PSOE en el ‘pack’ de “partidos de la guerra”. Al día siguiente, la tensión se fue rebajando: Isa Serra, portavoz de Podemos, remachó que por esa expresión no incluían a los socialistas, y que no abandonarían el Ejecutivo. La marcha atrás fue posible por varias conversaciones cruzadas.

Sánchez insiste, frente a las ministras de Podemos, que el Gobierno hará “lo que tiene que hacer” en la guerra de Ucrania y cree que la mayoría de los ciudadanos apoya sus tesis

Sánchez habló primero con Díaz, y su escudero, Félix Bolaños, hizo lo propio con Montero y Belarra. Además, el presidente también departió con la ministra de Igualdad en el acto central del 8-M, ayer lunes por la tarde en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. No lo hizo, continuó contando, con la responsable de Derechos Sociales y Agenda 2030. 

El presidente dejó claro que actuaría como ya advirtió ante el comité federal de su partido, el pasado domingo: “El Gobierno va a hacer lo que tiene que hacer. España va a estar donde tiene que estar”. El PSOE está en el “lado correcto” de la historia y “tiene claro quién es el agresor [Rusia] y quién el agredido [Ucrania]”. 

El porqué de la rectificación 

Sánchez, no obstante, no quiere detenerse en la disputa interna, en su Gobierno y en el seno de Unidas Podemos. “Lo que tenemos enfrente [la guerra en Ucrania] es tan gordo y grave que trasciende la dinámica” del socio minoritario de la coalición, dijo, y además está convencido de que “la mayoría social” está con la posición que defiende el PSOE. 

Subraya que la cumbre de la OTAN en Madrid es un hito “muy relevante” y que acogerá por primera vez una cena informal entre la UE y la Alianza

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Cierto es que el propio presidente rectificó hace una semana. Primero aseguró que enviaría equipos letales a través de la UE y luego, el miércoles pasado en el Congreso, que se canalizaría también la entrega de armamento de manera bilateral. Sánchez justificó que este tipo de crisis “evolucionan día a día”, que siempre creyó en la necesidad de una respuesta “unitaria” frente a Putin y que, al ver “discrepancias” en otros grupos, sobre todo del PP, decidió pegar el giro. 

A juicio de Sánchez, además, es clave la cumbre de la OTAN que acogerá Madrid a finales de junio. Será un “hito muy relevante” en la historia de la Alianza, ya que se definirá el nuevo concepto estratégico y se afianzarán las relaciones entre la OTAN y la UE. De hecho, por primera vez se celebrará una cena informal entre las dos organizaciones internacionales.