El tablero catalán

Junts lanza ahora una opa municipal contra el PDECat

  • Jordi Sànchez ofrece a la posconvergencia integrarse en las listas municipales

  • "JxCat solo entiende la dominación, nunca la suma", replica el partido de Chacón

Jordi Sànchez, secretario general de Junts per Catalunya.

Jordi Sànchez, secretario general de Junts per Catalunya.

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Fidel Masreal
Fidel Masreal

Periodista

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El espejo roto de lo que un día fue Convergència no solo se partió en varios pedazos. Ahora los pedazos están a la greña unos con otros. En esta pelea, Junts per Catalunya ha lanzado desde hace meses una opa abierta y descarnada hacia el PDECat, el partido del que provenían Carles Puigdemont, Jordi Turull, Josep Rull, Damià Calvet, Quim Forn... y tantos otros. El secretario general de Junts, Jordi Sànchez, ha proclamado este jueves que la próxima guerra, las elecciones municipales, servirá para acabar definitivamente con el PDECat, porque prevé que se producirá una integración total en JxCat. Pero el partido de David Bonvehí y Àngels Chacón, que ya perdió toda representación en el Parlament, se revuelve contra la estrategia de Sànchez.

En una entrevista en Catalunya Ràdio, el número dos de Puigdemont ha sido claro: en las elecciones locales estará Junts y se presentará como tal, con la voluntad de "incorporar" al PDECat de forma "enormemente generosa".

A esta proclama contestaban fuentes de la cúpula del PDECat: "Sànchez solo entiende la dominación, nunca la suma". El partido posconvergente, al que solo le queda el poder municipal --no menor-- y cuatro diputados en el Congreso, trata de sacar las uñas, consciente, sin embargo, de que la oferta de Junts puede hacer mella en alguno de los alcaldes o cargos municipales del partido de Bonvehí. Una formación que se ha quedado sin un referente en el Govern, frente a Junts, que gobierna con ERC y dispone de 32 diputados en el Parlament.

Acuerdo, pero bajo el "partido fuerte"

Por ello, la actitud de Sànchez ha sido de mano tendida: "Este espacio ha de evitar la fractura y la división. El aprendizaje de Junts es muy claro: Àngels Chacón [líder del PDECat] tiene ganas de que esto pueda dar un resultado, y por nuestra parte no quedará". Pero el mensaje final era nítido: "Estoy convencido de que en la mayoría de municipios habrá acuerdo para la lista unitaria que sume todo el espacio". Pero siempre con listas lideradas por Junts, que es el "partido fuerte", y respetando las "aportaciones" y "liderazgos".

Traducido al lenguaje no político, este mensaje es el mismo que Sànchez transmitió a Bonvehí en las conversaciones para tratar de concurrir juntos en las elecciones catalanas: el PDECat no estará en pie de igualdad, en coalición, con Junts. Si quieren, tendrán que ser los militantes, uno a uno, los que se integren en el nuevo partido.

Guerra por el nombre

El malestar en el PDECat no es nuevo. Proviene de episodios tensos, como cuando en 2017 se creó la coalición con la que Puigdemont venció en el flanco soberanista a ERC, gracias a minimizar absolutamente a los diputados procedentes de Convergència. Ese primer pacto ya generó incomodidad. Le siguió la batalla por el nombre --que continúa en los tribunales, dado que el PDECat acusa a Puigdemont de mala fe--, y culminó con la indisimulada opa que Puigdemont ha ido practicando, con plataformas como La Crida, para desmarcarse del todo del pasado convergente del que formó parte.

Barcelona, caso aparte

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Ante ello, el PDECat trata de blindar su único patrimonio: el poder municipalista. Sin cerrar la puerta a acuerdos puntuales allá donde la presentación de dos listas sea contraproducente, el partido de Chacón tratará de hacerse valer. Pero habrá decisiones clave, como la referida a Barcelona, donde la presentación de dos candidatos o candidatas distintas marcas mermaría posibilidades a ambos. Elsa Artadi está decidida a repetir por Junts, pero está por ver si el PDECat la apoyará o tratará todavía de proponer una lista conjunta sin apriorismos.

Mientras, en el flanco moderado, grupos minoritarios como el Partit Nacionalista de Catalunya de la exconvergente Marta Pascal, junto a Lliures y La Lliga, unen esfuerzos para tratar de atraer al PDECat. Lejos de amainar, la batalla entre dos espacios hasta hace poco convergentes se recrudece a medida que Junts vislumbra la necesidad de fagocitar definitivamente a un PDECat en el que no faltan quienes ven inviable la supervivencia de estas siglas, herederas de CDC y de navegación azarosa.