"Más madera' no es la solución", dice el exministro de Defensa

Los ataques de la derecha a Sánchez por los indultos moderan al viejo PSOE

  • La "sobreactuación" de PP, Cs y Vox y su Colón 2.0 logran reagrupar al partido y atemperar las críticas. Bono apoya a Sánchez, aun con "dudas"

  • González mantiene que no se dan las "condiciones", pero admite que los indultos tienen una "intención saludable de distender y recuperar una vía política"

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante el evento de solidaridad MIRPS sobre personas desplazadas a la fuerza y comunidades de acogida en América Central y México, este 10 de junio en San José, Costa Rica. 

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante el evento de solidaridad MIRPS sobre personas desplazadas a la fuerza y comunidades de acogida en América Central y México, este 10 de junio en San José, Costa Rica.  / REUTERS / MAYELA LÓPEZ

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Juanma Romero
Juanma Romero

Periodista

Especialista en información de Gobierno y PSOE.

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Hace más de dos semanas que Pedro Sánchez mostró, de manera diáfana, que estaba dispuesto a conceder los indultos a los condenados del 'procés'. En su equipo se sentía el "vértigo", la sensación de un "mal trago" que había que afrontar, mientras se extendía la inquietud en el PSOE y se alzaban voces críticas. De barones como Emiliano García-Page y Guillermo Fernández Vara y también de históricos como el expresidente Felipe González o su ex número dos, Alfonso Guerra. Junto a ellas, las de dirigentes que respaldaron sin fisuras al presidente. Pero, con el paso de los días, el malestar interno se ha ido diluyendo. Ha ayudado, reconocen en Ferraz y distintos mandos, tanto la labor de "pedagogía" del Gobierno, como la carta de Oriol Junqueras y los ataques de la derecha que culminarán en el Colón 2.0 de este domingo. Elementos que explican la cierta 'modulación' del discurso de González o el apoyo a la medida de gracia, aun con muchas "dudas", de otro veterano del partido, José Bono.

El expresidente del Congreso y de Castilla-La Mancha y exministro de Defensa era ya de los pocos notables del PSOE que quedaban por mostrar su opinión. Esperó a que pasara la primera marejada y finalmente la expuso este jueves en una tribuna en 'El País' y en 'Al rojo vivo' (La Sexta). Bono subraya que "todas las cesiones juntas", hechas por los gobiernos centrales de PSOE y PP "no han disminuido ni un ápice el apetito secesionista", y "quizá ahora ocurra algo parecido con el indulto a los presos". Con sus "dudas" acerca de la conveniencia de conceder la medida de gracia, dice tener "alguna certeza": "Hay motivos para desconfiar de la eficacia de los indultos y no parece razonable perdonar a quien amenaza con volver a cometer el delito cuya pena se indulta, pero estoy seguro de que la convocatoria de las derechas en la plaza de Colón para reclamar 'más madera' no es la solución a nada".

Bono no quiere formar parte ni aplaudir "al pelotón del odio de la oposición que aprovecha cualquier ocasión para disparar a Sánchez"

El exjefe de la Cámara baja subraya que su militancia en el PSOE le obliga a "defender sus resoluciones". Y aunque, como en su familia, no coincida al cien por cien "en todo ni con todos", él no está dispuesto a "formar parte ni a aplaudir al pelotón del odio de la oposición que aprovecha cualquier ocasión para disparar a Pedro Sánchez". Sí estará, sin embargo, con aquellos que "pongan pie en pared para defender la legalidad —sin respeto a la ley no hay democracia— y la unidad de España". Pepe Bono reconoce que aunque el independentismo catalán es un "movimiento egoísta", las urnas le sostienen, de modo que el Ejecutivo de Sánchez está "obligado a buscar soluciones en Catalunya", porque "cruzarse de brazos", como hizo Mariano Rajoy, solo llevaría a "desastres", así que si el Gobierno "considera que el indulto es la mejor opción", "debe decirlo con claridad, sin explicaciones apocadas o miedosas".

Los indultos "no acaban con España"

El perdón gubernamental cabe "dentro de la Constitución", pero no el referéndum de independencia, esgrime. Bono duda de que los indultos, por sí solos, "vayan a resolver el problema", pero "la cárcel tampoco". A su juicio, la oposición puede "sepultar los indultos con insultos", esperando obtener "rédito electoral", pero el Gobierno ha de "asumir ese riesgo" si está "convencido" de que ha de concederlos. El indulto, "certero o estéril", "no acaba con España". Al contrario, "será antídoto al victimismo falsario de los viejos convergentes". En definitiva, Bono no otorga "ni un gramo de lealtad" a los líderes del 'procés', pero cree que la medida sí ayuda más que "el insulto" de la derecha y la manifestación de Colón del domingo.

En el partido reconocen que ha ayudado la carta de Junqueras y la labor de "pedagogía" desplegada por el presidente

González, por su parte, ha reiterado desde el primer momento en que ahora no se dan las "condiciones" para perdonar a los dirigentes separatistas condenados parte de su pena, pero al tiempo ha ido completando su posición. Este jueves, en una charla en Madrid sobre los 35 años de la entrada de España en la UE, el expresidente del Gobierno reconoció que los indultos tienen una "intención saludable de distender y recuperar una vía política" en Catalunya. Ahora bien, avisó, "recuperar la política significa que se respete la Constitución, el Estatuto y el ordenamiento jurídico". Para González, la carta de Junqueras visibiliza "síntomas contradictorios" de que ERC está dispuesto a recorrer el camino de "aceptación de la institucionalidad". La composición del Govern, por ejemplo: hay 'consellers', dijo, con "más voluntad de resolver los problemas de los ciudadanos que de pasar por el mismo proceso". ¿Cambia algo por que el líder de ERC redacte una carta? "Puede ser que en su posición personal sí. Puede ser, pero no lo puedo asegurar", sostuvo, informa Europa Press.

La tribuna de Junqueras, como ya publicó EL PERIÓDICO, sí ha contribuido a serenar las aguas en el PSOE. Pero también lo ha hecho, como indican distintos cuadros consultados, la labor de "pedagogía" de las últimas semanas, y que ha desplegado por entregas el presidente. Primero, al señalar que el Ejecutivo tomaría la decisión pensando en la "reconciliación" y la "convivencia" y no —y aquí está un argumento que ha abandonado— en la "venganza". Después, que era necesario "pasar página" y abrir una "nueva etapa", asumiendo el desgaste de una decisión de alto voltaje, porque el mayor coste "sería dejar las cosas como están". Más tarde, pidiendo "confianza" a los ciudadanos, mostrándose "comprensivo" con los que sienten "reparos". Y finalmente, demandando "magnanimidad" a los españoles.

Los expresidentes del Gobierno Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero charlan con el expresidente del Congreso José Bono durante la presentación de su libro 'Diario de un ministro', el 26 de marzo de 2015, en Madrid. 

/ EFE / ALBERTO MARTÍN

"Han rectificado. Por eso las reacciones críticas han sido útiles. Han mejorado la pedagogía", valora una dirigente ya apartada de la primera línea. Quienes han podido conversar en privado en los últimos días con el jefe del Ejecutivo apuntan a que está "más abierto y cercano", más dispuesto a escuchar, una apreciación nada baladí porque siempre se le ha reprochado una actitud hermética.

"Convicción y lealtad"

Además, Sánchez está en contacto con José Luis Rodríguez Zapatero, quien desde el principio mostró su respaldo a los indultos, al contrario que Felipe González. El segundo expresidente socialista apremió a su partido a apoyar al presidente en las decisiones difíciles, como ocurrió en el pasado con él mismo y con González. Zapatero, de hecho, intenta ayudar al Gobierno ejerciendo una cierta labor de "influencia" en dirigentes como Bono, con quien conversó. El exlíder del PSOE lo hace, señalan en su entorno, "por convicción y lealtad". "Quizá si la derecha no fuese tan bestia no se mojaría tanto, pero no se les puede dejar...", reflexionan estas fuentes.

"Lo de la derecha es infame. Y todos nosotros somos PSOE total", resume una dirigente que conoce bien el partido

El expresidente castellanomanchego también pudo conversar este jueves con Sánchez (ya en Costa Rica, procedente de Argentina), según pudo saber este diario. Bono ha concluido que no queda otra que la "legítima defensa" del partido, y que no puede actuar como Alfonso Guerra, quizá el más duro de los dirigentes históricos contra Sánchez. El exvicepresidente afirmó que indultar a los políticos del 'procés' es "políticamente indeseable y jurídicamente no es legal". "Él forma parte del pelotón del odio, no como Felipe, que ha estado más templado", señalan desde el círculo del exjefe del Congreso.

PP y Ciudadanos han apelado en muchas ocasiones a los barones y a los dirigentes históricos para que se separen de Sánchez. Pero ese cisma no se ha abierto por ahora, en buena medida por el control absoluto del secretario general sobre su formación y porque su gran poder es la Moncloa. El extremeño Fernández Vara celebró la carta de Junqueras y esta también disipó las "dudas" del castellanoleonés Luis Tudanca. El castellanomanchego García-Page sí avisó de que lo que afecta a "todos los españoles" debe decidirse "entre todos" (su manera de expresar su rechazo al referéndum de autodeterminación pactado, que exige ERC pero que el Ejecutivo siempre ha negado). Y el aragonés Javier Lambán, que retomó las riendas de la comunidad tras 15 días de convalecencia por su operación de cáncer de colon, aún no ha verbalizado su opinión tras el anuncio del presidente.

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Los críticos con el líder le afean la falta de "debate", sus vaivenes, tienen dudas respecto a una medida tan costosa como los indultos. Pero consideran que los ataques de PP, Cs y Vox y su manifestación en Colón reagrupan al partido. "La derecha sobreactúa, predica odio", advierten en Ferraz. Coincide una dirigente que conoce bien las entrañas de la formación: "Lo de la derecha es infame. Y todos nosotros somos PSOE total".

Indultos antes de la reunión Sánchez-Aragonès

El Gobierno no pone fecha aún a la resolución de los indultos. Pero "no tardarán mucho", aseguró este jueves la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, en TVE. En principio, según fuentes gubernamentales, no se espera que los 12 expedientes lleguen a la mesa del Consejo de Ministros el próximo martes, 15 de junio. De modo que las fechas más probables son 22 o 29 de junio o 6 de julio, ya que para mitad de julio todo debe quedar resuelto, abundan desde la Moncloa.


En lo que se trabaja es en que la decisión sobre los indultos pueda ser antes que la reunión de Pedro Sánchez y Pere Aragonès. Así, no se mezclarían ambos asuntos y la primera ejercía como una especie de broche a la carpeta del pasado, a la del otoño de 2017 y sus consecuencias judiciales y políticas. "Seguramente sea así", confirman en la Moncloa a EL PERIÓDICO. Al situar después la entrevista, el presidente podría aludir a la coherencia con su proclamada "nueva etapa" y, de paso, hacer que los indultos no sean una consecuencia de su despacho con el 'president' de la Generalitat. Como la reunión está programada para este mes, el Consejo de Ministros debiera pronunciarse sobre la medida de gracia, como tarde, el 22 o el 29 de junio, salvo que Sánchez determinase convocar una cita extraordinaria del Gabinete para conferir mayor empaque al momento.