Relación bilateral

Gobierno y Generalitat mantienen puentes de diálogo más allá de los indultos

  • Se incrementan en los últimos años los pactos bilaterales en materia de infraestructuras, vivienda y economía

  • Los canales discretos avanzan pese a la discrepancia frontal sobre el núcleo del conflicto político

Primera reunión de la mesa de diálogo Gobierno-Generalitat, el 26 de febrero de 2020 en el palacio de la Moncloa.

Primera reunión de la mesa de diálogo Gobierno-Generalitat, el 26 de febrero de 2020 en el palacio de la Moncloa. / EFE / KIKO HUESCA

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Fidel Masreal
Fidel Masreal

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Juanma Romero
Juanma Romero

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Especialista en información de Gobierno y PSOE.

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No son solo los indultos ni la invocación al diálogo y la concordia lo que genera invitaciones a tender puentes entre el Palau de la Generalitat y la Moncloa. No. Desde hace tres años, los acuerdos de la comisión bilateral entre Estado y Generalitat no paran de crecer. Ocho pactos en el 2019, 17 el año pasado. Y en lo que llevamos de 2021 se ha llegado ya a 12 apretones de manos que evitan llevar a los tribunales los choques de poder competencial.

Pero tan importante como los números es la constatación, de fuentes del Govern y del Ministerio de Política Territorial que dirige Miquel Iceta, que existe un trabajo discreto y efectivo que da frutos. En resumen: ni Pedro Sánchez tiene intención de conceder un referéndum ni Pere Aragonès va a renunciar a la amnistía y a la autodeterminación, pero sus fontaneros trabajan cada día para evitar choques innecesarios en áreas muy sensibles.

Acuerdos en vivienda, infraestructuras y economía

En este año, por citar los casos más recientes, la subcomisión de prevención y solución de conflictos ha conseguido evitarlos en relación al decreto del Govern para estimular la vivienda con protección oficial y nuevas modalidades de alojamiento en régimen de alquiler. También se ha eludido el choque en relación a la protección del litoral y la ley de puertos, y en cuestiones económicas como la ley de las áreas de promoción económica y urbana, o la ley de facilitación de la actividad económica, así como la ley sobre el impuesto a instalaciones que inciden en el medio ambiente, entre otras.

Se ha evitado en muchos casos que sea el Tribunal Constitucional el que dirima las divergencias entre los dos gobiernos

Fuentes del Govern apuntan que esta subcomisión trabaja fuera de los focos. No evitará que persistan diferencias de gran calado en relación a la arquitectura institucional. Pero permite evitar que sea el Tribunal Constitucional el que dirima las divergencias, salvo en determinados casos como el de la compatibilidad entre el Ingreso Mínimo Vital, implantado por el Ejecutivo de Sánchez. y la Renta Mínima de Inserción, del Govern. Es más, las fuentes citadas van más allá y sugieren que en relación con determinados conflictos judiciales vinculados al 'procés' existen vías para poner vaselina en los engranajes y evitar males mayores. Todo bajo una gran discreción.

Incluso en pandemia

Mientras, en el ministerio de Iceta sostienen que, en efecto, "no existen tensiones importantes" con la Generalitat ni en relación con las comisiones y subcomisiones que dependen de la estructura bilateral. La que se reunió en agosto de 2018 con un resultado político -puertas afuera- más bien escaso, con reproches públicos entre el entonces 'conseller' Ernest Maragall, y firmeza por parte de la entonces ministra Meritxell Batet en defensa de la posición del Gobierno sobre el 'procés'.

En el ministerio de Iceta reconocen que "no existen tensiones importantes" con la Generalitat en estos momentos

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Ahora tampoco se prevé que llegue una solución inmediata sobre el núcleo político de la discrepancia, pero en el mientras tanto, la actividad en diversos ámbitos es colaborativa. Incluso en los momentos más crudos de la pandemia, con reproches cruzados entre el 'president' Quim Torra y algunos ministerios, determinadas decisiones de calado sobre la gestión de la crisis fueron fruto de propuestas cruzadas entre ambas administraciones y reuniones discretas.

Todo ello desmiente, en parte, la tesis de la inexistencia absoluta de avances o de canales de comunicación. Y es que si bien es cierto que la mesa de diálogo entre ambos gobiernos ha sido hasta ahora estéril y solo ha mostrado la imagen de una reunión, tras la cual la pandemia dejó todo ello en suspenso, los entes institucionales siguen en pie.