Entrevista con el candidato socialista

Ángel Gabilondo: "¿Gobernar con Iglesias? Solo digo 'no' a Ayuso y Vox"

  • "No quiero un Madrid aislado, ni con voluntad de tener una visión supremacista", asegura el cabeza de cartel del PSOE-M respecto a la presidenta regional

  • Sostiene que la izquierda necesita para movilizarse el 4-M "la percepción de un bien superior: cambiar el Gobierno de Madrid y la amenaza de los valores democráticos"

El candidato socialista a la Comunidad de Madrid, Ángel Gabilondo, durante su entrevista con EL PERIÓDICO en la sede federal del partido, en Ferraz, este 1 de mayo.

El candidato socialista a la Comunidad de Madrid, Ángel Gabilondo, durante su entrevista con EL PERIÓDICO en la sede federal del partido, en Ferraz, este 1 de mayo. / David Castro

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Juanma Romero
Juanma Romero

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Especialista en información de Gobierno y PSOE.

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Juan Ruiz Sierra
Juan Ruiz Sierra

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Los colaboradores de Ángel Gabilondo aseguran, en contra de la versión más extendida, que es él quien tira del carro, quien empuja a darlo todo en esta campaña tan atípica y bronca. A sus 72 años, todavía sin vacunar, con tres elecciones a sus espaldas y las encuestas en contra, el candidato del PSOE asegura que hay partido, que todo depende de “uno o dos escaños”. En esta entrevista en Ferraz con EL PERIÓDICO, la última antes de los comicios del martes, Gabilondo no cierra la puerta a una coalición con Pablo Iglesias. Acusa a Isabel Díaz Ayuso de “corromper el bien común”, tener una visión “supremacista” de lo madrileño y minusvalorar el coronavirus. También reivindica su estilo de hacer política. “Hay que tener mucho coraje para ser moderado”, dice.

Los sindicatos han agitado la movilización contra la derecha en este Primero de Mayo. ¿Estas últimas jornadas pueden ayudar a despertar a una izquierda dormida?

La izquierda está latente, no dormida. A la expectativa, porque tiene siempre una posición crítica, dubitativa. Todo esto genera una incertidumbre. La derecha no la tiene, está movilizada. ¿Qué hace falta para que la izquierda se active? Una percepción de un bien superior: la necesidad de cambiar el Gobierno de Madrid y la coyuntura en la que los valores democráticos se ven amenazados. Esa combinación ha generado una conciencia que estaba ahí. La izquierda en Madrid es titubeante, pero no quiere decir que no tenga firmeza o determinación. 

¿Los líderes y los candidatos no tienen responsabilidad en la apatía del electorado o es una condición intrínseca de la izquierda?

Todos tenemos una responsabilidad. No es algo consustancial a la izquierda, pero sí lo es el pensamiento crítico, exigente. Es más difícil liderar espíritus críticos de ciudadanos activos en un espacio de incertidumbre que acaudillar opciones. 

Entrevista al candidato del PSOE a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, Ángel Gabilondo, en Ferraz. / DAVID CASTRO

¿Por qué la izquierda no ha logrado arrebatar el poder al PP en 26 años y parece que no lo hará ahora? ¿Es Madrid de derechas? 

No puedo aceptar con naturalidad que el 4-M vaya a revalidar la derecha esa mayoría. Las encuestas reflejan incertidumbre. Hay miles de indecisos. ¿Y por qué 26 años? Hay muchas razones. Tiene que ver con que se ha despertado un modelo que pone los intereses comunes al servicio de intereses particulares. Es una forma de corrupción del bien común. Y los intereses son muy activos para mantener ese poder. Un modelo que se ve alimentado por una cierta corriente de defensa de la antipolítica, de una puesta en cuestión de la política como capacidad de transformación. La idea de libertad de la presidenta es una defensa de los intereses individuales, del ‘sálvese quien pueda’, del ‘yo hago lo que me da la gana’. Un Partido Popular a la madrileña, un modo determinado de ser conservador que no creo que coincida con los conservadores europeos, ni con los conservadores de otras comunidades autónomas, que obedece a una confluencia de intereses particulares que han adoptado mucho poder en la comunidad.

¿Qué es Ayuso para usted? ¿Trumpismo, nacionalismo cañí, ultraderecha?

Hay un poco de trumpismo, nacionalismo cañí y ultraderecha en Ayuso

Un poco de todo. En el Estatuto de Autonomía no se habla de la identidad madrileña. En Madrid no existe esa identidad. Su identidad consiste en tener peculiaridades y no exactamente una identidad sustancial de lo madrileño. Por eso esto de "a la madrileña" me suena a algo gastronómico. 

¿Ha exacerbado Ayuso el nacionalismo madrileño?

Me da apuro usar esa palabra. Se quiere constituir una identidad madrileña y es un error. Madrid es la ciudad de la diversidad, la tolerancia, la pluralidad, la investigación. Trumpismo también hay: no hay negacionismo extremo con la pandemia, sabiendo que hay 23.765 muertos, pero sí cierta percepción de que no es para tanto, de que las medidas que se tomen no lo evitan. Hay una puesta en cuestión de la ciencia, de la investigación, de las autoridades sanitarias. La antipolítica es esta idea que ella defiende de que los acuerdos son consensos progres. Y los acuerdos son esenciales en la democracia. La buena política consiste en lograr grandes acuerdos. No creo que la sociedad madrileña sea extremista, pero se ha impuesto una noción de éxito, a cualquier manera y a cualquier precio, que a mí me preocupa. 

¿Ve paralelismos entre Ayuso y lo que han podido representar [Carles] Puigdemont y [Quim] Torra? ¿Un 'procés' a la madrileña?

No quiero hacer esos paralelismos. Es una decisión política no quererlos hacer, no quiero ni plantearme esa posibilidad.

¿Por qué?

Porque no quiero un Madrid aislado, ni con una visión supremacista respecto de nadie. Me ha molestado cuando se ha sentido que Madrid es un poquito más. Yo no me siento un poquito más. Hay que alinear instituciones y no hacer políticas de confrontación ni con el Gobierno de España ni con otros asuntos. No creo en esa política. Es ineficaz y por principios no la quiero. 

Ayuso, desconocida hace dos años, es ahora el principal referente de la derecha. ¿Se la ha subestimado?

Al contrario. Se la ha sobreestimado. La gran ceremonia de la distracción de Ayuso ha servido para que se hable de ella permanentemente y no de los problemas de Madrid. 

Tengo muchos años y no estoy para hacer seguidismo de nadie. Absolutamente de nadie

¿Eso no es también culpa del PSOE y en especial de Pedro Sánchez, que entró en el cuerpo a cuerpo?

Si estamos a buscar culpables, yo siempre me apunto. Yo entendí que con la pandemia, muriéndose gente, había que ayudar a que algo así dejara de pasar. Lo que me salía del cuerpo era comentar cada una de las frases de Ayuso. ¿Es esa la política que hay que hacer? Yo creo que no. Pero también asumo que quizá mi modo de ser no sea el idóneo para los momentos de máxima confrontación. Y al contrario, otros dicen que no, que puedo buscar consensos. Voy a trabajar para que no continúe esta situación de miedo, odio y amenaza que se vive en muchos ambientes en Madrid.

Y la campaña, ¿de qué ha servido? Las grandes palabras como libertad, fascismo y democracia han opacado el debate sobre los problemas concretos. 

Ese es el gran peligro, sí. Hay que plantear medidas concretas. Nuestro programa es de Gobierno, con 350 medidas y tres objetivos: luchar contra la pandemia y vacunar, la recuperación económica y la reconstrucción social. Yo empecé con esto. Y ahora estoy hablando de la democracia. Pero ambas cosas son lo mismo. No nos podemos limitar a un debate teórico. Tiene que haber una acción efectiva para resolver problemas. Y algunos me dan la razón, pero luego vuelven al debate teórico. 

¿Por eso no ha llevado la iniciativa, ha ido a rebufo de Ayuso o de Iglesias, como señalan algunos en el PSOE?

Algunos siempre dicen cosas. Yo no he ido a rebufo de nadie. Y si lo he hecho, ha sido algo milagroso. En la campaña he pedido no tener mucha información de lo que hacen los otros. He seguido mi camino. Tengo muchos años y no estoy para hacer seguidismo de nadie. Absolutamente de nadie. 

Dijo en marzo que no quería pactar con Iglesias, a quien acusó de alimentar un clima de “extremismo”. ¿Lo sigue pensando?

No me gustó cómo planteó Iglesias las elecciones, diciendo que Ayuso tenía que ir a la cárcel. Pero más adelante lo que he dicho es que confío en que Podemos apoye un Gobierno presidido por mí. Solo pido su apoyo, nada más. Si sumamos y hacemos un pacto, será sin extremismos. 

En Madrid se ponen los intereses comunes al servicio de intereses particulares. Es una forma de corrupción del bien común

¿Pero la puerta a gobernar con Iglesias está ahora abierta?

Estamos a solo dos días de las elecciones. Lo único que he dicho es que sin Ayuso y sin Vox. 

Y sin Iglesias, dijo al principio. 

No, yo lo único que dije es con este Iglesias no. 

Ángel Gabilondo, durante su entrevista con EL PERIÓDICO en Ferraz, este 1 de mayo.

/ David Castro

¿Entonces? ¿Ahora ha notado un cambio?

Sí he notado un cambio en la realidad, porque hay un bien superior. Iglesias no cambia en una semana. ¡Ni yo tampoco! Pero ahora hay una necesidad de defender los valores democráticos. Y si hay una alternativa de progreso, tendremos que articularla. Lo que vaya a pasar, ya veremos. Pero no quiero radicalismos. Ser moderado, como yo, no es ninguna debilidad. Hay que tener mucho coraje para ser moderado. 

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