14 de febrero

Las elecciones catalanas, en vilo por la pandemia

  • El Govern y los partidos se volverán a reunir el lunes para acordar algunos flecos de la logística electoral
  • El 15 de enero se evaluará si el impacto del covid en Catalunya obliga a aplazar el 14-F
  • La votación por franjas horarias no será obligatoria, pero sí recomendada por el Ejecutivo
El líder de Cs, Carlos Carrizosa, se dirige a su escaño en presencia del vicepresidente del Govern, Pere Aragonès, en un pleno del Parlament celebrado en diciembre. 

El líder de Cs, Carlos Carrizosa, se dirige a su escaño en presencia del vicepresidente del Govern, Pere Aragonès, en un pleno del Parlament celebrado en diciembre.  / Quique Garcia / Efe

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Después de que JxCat haya confeccionado ya los esqueletos de sus listas, la cuestión de un posible aplazamiento ha pasado a ser sujeto de debate puramente epidemiológico entre los socios en el Govern. Antes, durante el proceso de construcción de Junts, tras su escisión del PDECat, fueron recurrentes las voces que auguraban un posible cambio de fecha. La portavoz del Govern, Meritxell Budó, incidió en ello un par de veces, la primera a finales de octubre, causando el enfado de ERC. Tras el nombramiento de Laura Borràs como presidenciable, y el eco positivo que ello ha tenido en las encuestas, la presión posconvergente se ha reducido.

De hecho, la última voz que se ha pronunciado al respecto ha sido la del presidente del grupo parlamentario de ERC, Sergi Sabrià, quien afirmó, hace unos días, que si no se puede garantizar que la totalidad del censo pueda votar, como ocurrió en Galicia, en la comarca de A Mariña, y en Euskadi, en la localidad de Ordizia, donde se prohibió a los contagiados acudir a las urnas, vulnerando así sus derechos, las elecciones deberían aplazarse. Posteriormente, los republicanos se deshicieron en explicaciones en el sentido de que las palabras de Sabrià no escondían, en absoluto, un deseo de que se ejecutase la suspensión.

Desde el Govern insisten en que trabajan de forma "firme" para que las elecciones puedan celebrarse según lo previsto el próximo 14 de febrero, pero el empeoramiento de la situación epidemiológica puede hacer saltar por los aires sus intenciones. Este lunes, 21 de diciembre, se celebrará otro encuentro entre partidos y Govern para abordar la logística electoral y el 15 de enero se hará una primera evaluación del impacto del covid-19 en Catalunya para decidir si se mantienen o se posponen los comicios, cuya decisión se revisará de forma periódica en un margen de siete días como máximo. Un aplazamiento, coinciden los grupos parlamentarios y el Ejecutivo catalán, debería contar con el "máximo consenso" y obedecer tan sólo a los criterios sanitarios, dejando a un lado intereses partidistas. La Generalitat usa como guía una tabla con nueve escenarios para dilucidar si pueden o no celebrarse las elecciones, de los cuales dos implicarían la suspensión: una restricción absoluta de la actividad social y un confinamiento total

Los escenarios

Según los planes del Ejecutivo, la situación epidemiológica actual permitiría la celebración de la contienda electoral porque, pese a los confinamientos perimetrales y las estrictas restricciones decretadas, "se permitiría el voto a todo el censo" al contar con "medidas de voto extraordinarias generalizadas" contempladas en los protocolos con los que trabaja la Generalitat: votación en pabellones con circuitos de acceso, voto por correo exprés a domicilio, campaña electoral telemática y recomendación de acudir a los puntos de votación por franjas horarias.

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En el caso de que la velocidad de transmisión del virus (Rt) y la evolución de casos positivos por covid-19 que requieren hospitalización aumente, se abrirían paso los dos escenarios que impiden las elecciones. Ante una situación de confinamiento domiciliario y una movilidad restringida solo a supuestos esenciales, con el debido cierre global de la actividad social, salvo los servicios esenciales, se imposibilitaría la celebración de los comicios “por la profunda crisis sanitaria”. Lo mismo sucedería, considera la Generalitat, con una restricción absoluta de la actividad social, que se define por la existencia de confinamientos perimetrales y limitación de la movilidad nocturna, además de restricciones en amplios espacios, aforos de menos del 50% de su capacidad en el resto y reuniones limitadas a seis personas. Ante este panorama, el riesgo de celebrar elecciones sería “muy alto” para la salud y podría “desbordar al sistema sanitario”.

En la segunda reunión de la mesa de partidos entre el Govern y las fuerzas políticas, celebrada el martes, se acordó que una posible suspensión de las elecciones no puede ser 'sine die', sino que debe ir acompañada del anuncio de la nueva fecha. En ese mismo encuentro, se descartó que el sufragio por horarios sea obligatorio ante la imposibilidad de supervisar su cumplimiento -y para evitar choques con la Junta Electoral Central (JEC)- y se desincentivó la descarga de sobres y papeletas desde casa optando por un envío único de todo el material electoral por parte de la Generalitat a todos los domicilios. La oposición reclama que el Ejecutivo catalán consensúe todas las medidas ante la situación excepcional que acarrea la pandemia y para evitar que se pueda poner en jaque la “legitimidad” del proceso electoral.