22 feb 2020

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Ronda con los líderes autonómicos

Sánchez allana la investidura y normaliza su relación con Torra

El líder socialista llama al 'president' y ambos se reunirán cuando haya Gobierno

La posibilidad de que la reeleccion del jefe del Ejecutivo sea a final de año cobra fuerza

Juan Ruiz Sierra Iolanda Mármol Fidel Masreal

Sánchez inicia con Urkullu y Torra su ronda de llamadas a presidentes autonómicos. / MANU FERNÁNDEZ / AP / VÍDEO: EFE

Las negociaciones para la investidura de Pedro Sánchez no siguen un ritmo regular. Avanzan por rachas. La primera y fundamental fue el pacto de coalición entre el líder del PSOE y Pablo Iglesias, firmado menos de 48 horas después de las elecciones generales. La segunda llegó este martes, una jornada que Sánchez pasó básicamente al teléfono, en una ronda de conversaciones con los presidentes autonómicos que buscaba, sobre todo, normalizar la relación con Quim Torra. Lo logró. En solo quince minutos de charla, se emplazaron a un encuentro después de la reelección del líder socialista. Los frutos de este impulso negociador, que también incluyeron las reuniones de la portavoz del PSOE, Adriana Lastra, con varios grupos parlamentarios, son de momento menos tangibles, pero vinieron a reforzar la esperanza socialista de que la investidura puede tener lugar antes de que acabe el año.

Es solo una posibilidad. La pieza fundamental para la reelección de Sánchez, el pacto para que ERC se abstenga, aún tiene que concretarse. Socialistas y republicanos señalan que las negociaciones no están encalladas, que solo falta que el PSOE haga una última oferta sobre una "mesa de negociación" para abordar el "conflicto político" en Catalunya. Si esta obtiene el aval del partido de Oriol Junqueras, Sánchez podría ser reelegido tras un debate en el Congreso que comenzaría el 27 de diciembre y culminaría con una segunda votación, en principio exitosa, el 30. ERC, que hasta ahora había insistido en que el acuerdo sería en enero o no sería, ya no descarta esa posibilidad.

Los republicanos valoraron que Sánchez decidiese reanudar su relación con Torra, a quien el líder socialista no había contestado al teléfono varias veces el pasado octubre, al considerar que el 'president' no había condenado con suficiente contundencia los disturbios en las calles de Catalunya a raíz de la sentencia del 'procés'. ERC se siente responsable de esa llamada. Fue la formación de Junqueras la que insistió al PSOE en que el jefe del Ejecutivo tenía que hacerla. No porque los republicanos deseen lo mejor para Torra, subrayan fuentes de su dirección, sino "por respeto institucional". También fueron ellos quienes reclamaron a los socialistas que se reunieran con Bildu, con quien suelen ir de la mano en el Congreso.

Aunque hubo más reticencias a la primera petición que a la segunda, según fuentes conocedoras de la negociación, el PSOE, en un síntoma de su voluntad de pacto, accedió a ambas propuestas. La llamada de Sánchez al 'president' vino acompañada de otras al resto de presidentes autonómicos, y Lastra no solo se vio con los aberzales, sino que también se citó con Más País, Compromís, JxCat y la CUP. Pero los socialistas accedieron.

Un cuarto de hora

Pasadas las nueve de la mañana, tras hablar con el lendakari, Iñigo Urkullu, que fue el primero de la ronda al ser el estatuto vasco el más antiguo de todos, Sánchez llamó a Torra. La relación entre ambos mandatarios, que ha pasado por todo tipo de vaivenes, parece encaminada a fortalecerse. Como mínimo, a normalizarse, porque el jefe del Ejecutivo y el 'president' quedaron en reunirse, pero solo después de la investidura. A partir de aquí, la Moncloa y la Generalitat ofrecieron sus versiones de la charla, que duró un cuarto de hora.

Torra insistió en que la "solución al conflicto pasa por el derecho de autodeterminación y el fin de la represión, así como por la libertad de los presos políticos". El 'president' también recordó a Sánchez "la dureza de su campaña contra el independentismo" y se quejó de la "falta de cortesía institucional al no haber atendido sus llamadas".

El jefe del Ejecutivo en funciones, por su parte, transmitió a Torra que quiere que esta sea la "legislatura del diálogo" para "reducir la tensión territorial". De ahí, continuó, la necesidad de constituir un gobierno "cuanto antes que permita dar estabilidad y encarar políticamente la situación en Catalunya".

El tono de la conversación, coincidieron los colaboradores de ambos mandatarios, fue "bueno", "cordial". Acabaron felicitándose las fiestas. En la Moncloa y en el Palau de la Generalitat mostraron su satisfacción por el deshielo, que tendrá que materializarse en el encuentro que mantengan Sánchez y Torra lo antes posible, siempre que haya investidura, una posibilidad cada vez más cercana.

Lo que aún no está claro es si Torra participará en la Conferencia de Presidentes autonómicos que Sánchez quiere celebrar para aprobar un nuevo sistema de financiación. Según la Moncloa, el jefe del Ejecutivo trasladó al 'president' su intención de celebrar esta cita. La Generalitat lo niega. En el fondo, se trata de un detalle menor.