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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el anuncio del adelanto electoral para el 28-A.

JOSÉ LUIS ROCA

CAMINO A LAS URNAS

España se asoma al bloqueo el 28-A

Encuestas e informes prevén un empate entre izquierdas y derechas que imposibilite gobernar

Los pronósticos apuntan a una doble investidura de Sánchez en la que Cs ceda, o repetición electoral

Iolanda Mármol

Pedro Sánchez había hecho una “promesa sagrada” al PNV a cambio de su apoyo a la moción de censura. No convocaría elecciones antes de un año para evitar que Ciudadanos, entonces en plena cresta de la ola, pudiese ganar la Moncloa. Fuentes conocedoras de la negociación explican a este diario que esa fue la exigencia del grupo vasco y uno de los motivos por los que el líder socialista resistió la tentación (y las presiones) para convocar generales en septiembre, cuando el ‘Gobierno bonito’ seducía más allá de los corsés socialistas. Las encuestas internas situaban entonces al PSOE en 135 escaños, pero el presidente del Gobierno tomó la arriesgada decisión de aguantar.

Sabía entonces que se exponía a uno de los escenarios más endiablados, el que ahora, a seis semanas para el 28-A, se instala como más probable: que las elecciones generales conduzcan a un empate estéril entre el bloque de la derecha y el de la izquierda que no permita formar gobierno, lo que llevaría a una repetición electoral en otoño si los partidos no están dispuestos a encontrar fórmulas alternativas de cooperación. Es decir, a abandonar vetos, asumir la 'real politik' y construir pasarelas pragmáticas entre los dos mundos.

Dos intentos, verano en medio

A expensas de lo que pueda cambiar la campaña, las encuestas y los análisis electorales confirman que el bloqueo es el escenario que gana enteros cada día. Los partidos salen a ganar el 28-A, pero miran de reojo el día después y empiezan cavilar qué hacer si las elecciones se tienen que jugar en dos asaltos.

Un informe de la consultora Llorente y Cuenca al que ha tenido acceso EL PERIÓDICO concluye que las posibilidades de que no se pueda formar gobierno tras el 28-A superan el 50%. El resultado más probable, según este estudio, es que el PSOE sea primera fuerza (pero sin mayorías) y que el PP resista (a la baja) en segunda plaza. Esta situación, prevén, desembocaría antes del verano en una primera investidura de Sánchez que resultaría fallida. El socialista forzaría otro intento a la vuelta de las vacaciones, una especie de segunda vuelta. Fuentes próximas al presidente avalan esta hipótesis si se confirma el bloqueo.

En esta tesitura, la presión de la opinión pública y de la esfera económica sobre Ciudadanos para que permitiese a Sánchez gobernar y evitase la incertidumbre de una repetición electoral sería intensa. 

Coalición o a las urnas

Los socialistas (que casi descarta ya poder sumar con un Podemos que se queda en los huesos) juegan con la baza de que la presión sobre Cs acabe evitando unos segundos comicios. Cuentan los socialistas, además, con una carta eficaz: Sánchez (ya con el control total del nuevo PSOE) puede ofrecer a Rivera coalición de Gobierno en la segunda votación de una segunda investidura, en la que ya solo necesita más ‘síes' que ‘noes’.

Si Cs no obtiene resultados épicos (las encuestas dicen que no los conseguirá) la mejor forma de evitar un naufragio en repetición electoral podría ser levantar el veto al PSOE con un discurso en pos de la estabilidad. “Es muy probable que esta sea la justificación que necesita Ciudadanos para salir de la posición de veto en la que está tan incómodo y Rivera pueda convertirse en un hombre de Estado”, argumenta el asesor Luis Arroyo.

Sánchez ha aprendido a jugar con los tiempos. No tiene prisas. Tras el 28-A, las nuevas Cortes se constituirán el 21 de mayo, en la semana de las elecciones europeas, autonómicas y municipales. Se da por hecho que el Rey no llamará a consultas a los líderes estatales en plena recta final de esa campaña para evitar interferencias, lo que situaría la primera investidura en junio como pronto.

La lección de Podemos

Los analistas mantienen la duda sobre el papel de Unidos Podemos. En el 2016 los morados votaron en contra de Sánchez, algo que llevó a la repetición electoral y a un nuevo mandato de Rajoy, decisión que fue penalizada por los votantes podemistas. Pablo Iglesias perdió entonces un millón de electores. Las encuestas estiman que se le ha escapado otro millón y medio más. La portavoz, Irene Montero, fue una de las más  firmes defensoras del discurso de la ‘cal viva’ que inmortalizó el ‘no’ a Sánchez en el Congreso.

La mayoría de las encuestas coincide en señalar la imposibilidad de formar Gobierno como el resultado más plausible, a expensas de lo que mueva la campaña. “Veo el bloqueo lo más probable. Salvo que el PSOE pase de los 125 escaños, porque entonces gobernaría en minoría con apoyos puntuales y no habría necesidad de repetir elecciones, pero no creo que Sánchez vaya a conseguir un resultado tan amplio”, sostiene Àngels Pont, directora del Gabinet d’Estudis d’Opinió Púbica (GESOP).

El promedio de las encuestas publicadas refuerza la tesis del bloqueo. Según la web Electomanía, el PSOE se sitúa en un 26,9% de media, el PP en el 20,3%Cs cae al 16,1%Unidos Podemos baja al 13,8% y Vox obtiene el 12,3%. Para Arroyo, que a estas alturas las tres derechas no sumen tiene mucho que ver con los errores cometidos por Pablo Casado y Rivera. “Tenemos a Casado cometiendo errores todos los días y a Rivera terriblemente incómodo, agrandando el espacio del PSOE. Del otro lado, tenemos a un Gobierno que no se va a equivocar. Está cómodo y ha fijado un eje de campaña ganador: o Sánchez o las derechas”, opina.

Las canas

El equipo del presidente dice estar focalizado en el 28-A porque cree que la campaña moverá mucho voto. “Después de esa fecha es cuando se vuelven a repartir cartas para la próxima jugada, hasta entonces salimos a arrasar, estamos buscando una movilización alta para evitar que PP, Cs y Vox logren sumar”, explican fuentes próximas al jefe del Ejecutivo.

Personas de su círculo más cercano cuentan Sánchez está absolutamente concentrado en una campaña en la que se siente cómodo y capaz de ganar. Él mismo reconoce en los mítines que el traje de jefe de Ejecutivo no le angustia: “Cuando me dicen ‘Estas canas que tienes ¿son de presidente del Gobierno?’ Digo no. Son de secretario general del PSOE”.