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PRIMER ANIVERSARIO DE LA VOTACIÓN UNILATERAL

El Govern rechazó suspender el 1-O: "Si hay muertos no será culpa nuestra"

El empresario Oriol Soler revela que el estado mayor del 'procés' debatió paralizar el referéndum sobre la independencia de Catalunya por la represión policial

El Periódico

Entrevista a Oriol Soler, empresario y miembro del estado mayor del ’procés’, en RAC-1. / FOTO: AP EMILIO MORENATTI / AUDIO: RAC-1

Deliberadamente o no, uno de los miembros más influyentes del núcleo duro del Govern hace un año ha lanzado este jueves un torpedo a la línea de defensa de los políticos presos por el 1-O. Oriol Soler, empresario e integrante del llamado estado mayor del 'procés', ha desvelado en RAC-1 que el Ejecutivo de Carles Puigdemont decidió seguir adelante con el referéndum unilateral a pesar de que el Estado estaba empleando la violencia para impedir la votación: "Si hay muertos no será culpa nuestra", dijo alguien el mediodía del 1-O.

La frase en cuestión fue pronunciada durante una reunión en el Palau de la Generalitat a la que acudieron miembros del Govern y del estado mayor, el órgano que asesoró durante meses a Puigdemont en la toma de decisiones sobre el 1-O. Alguien "muy importante", según Soler, pidió suspender el referéndum. "Paremos el referéndum porque estos nos matarán", aseguró. Y otra persona "más importante" le dio la razón y argumentó que el independentismo se había construido sobre la "revolución de las sonrisas".

"No dijimos que habría sangre", abundó. En cambio, otro asistente replicó que si había muertos como consecuencias de las cargas de la Policía Nacional y la Guardia Civil no sería culpa del Govern. Una tesis que finalmente prevaleció, pues se decidió mantener la votación.

"El referéndum no lo hizo solo la gente"

Esta utilización de la violencia por parte del Estado, ha explicado el empresario, condicionó lo que sucedió entre el 1 y el 27 de octubre: "El Estado había decidido ir a la guerra y [el encarcelamiento de Jordi Sànchez y Jordi Cuixart] formaba parte de esta guerra. A partir del 1 de octubre, el Estado se organiza. Creo que antes iba despistado. Empieza una guerra y el Estado intenta enseñar que, como continuemos, nos matará".

El también jefe de campaña del 9-N y de JxSí ha negado igualmente el relato de que el 1-O lo organizaron los ciudadanos. "El referéndum no lo hizo solo la gente, no fue un concurso de valientes. Las decisiones se tomaron de forma más racional y más organizada", ha añadido. "No fue un milagro. Estaba milimétricamente organizado de forma muy compleja, previendo muchos escenarios", ha subrayado, antes de hacer énfasis en que el censo universal, las urnas y la gente defendiendo las escuelas no se improvisaron.

Reunión del 26-O

Soler ha relatado otra de las citas relevantes de ahora hace un año. La que se mantuvo el día 26 en el Palau y de la que el entonces 'president', Carles Puigdemont, salió con la intención de convocar elecciones y no declarar unilateralmente la independencia.

"Hubo el mismo debate que empezó el día 1: una parte piensa que se tiene que ir hasta el final, que tenemos que dar un puñetazo en la mesa porque el Estado no nos da otra salida, y otra parte de la gente cree que no estamos preparados para este nivel de guerra y que tenemos que parar para tomar fuerza", ha recordado.

Negociación con el Gobierno de Rajoy

Aquella noche, según ha asegurado, Puigdemont quedó en que intentaría negociar un acuerdo con el Gobierno de Mariano Rajoy para parar la DUI y, al no conseguirlo, optó por rechazar unos nuevos comicios y seguir adelante con la DUI. "Puigdemont cambió de opinión porque nadie le daba garantías. Una vez más nos vuelven a engañar", ha insistido.

A juicio de Soler, la experiencia del 1-O ha valido la pena porque ha servido para que el Estado español haya reconocido por fin el problema y para delimitar el perímetro del reto independentista. Asimismo, en su opinión, se han cometido tres errores: no tener en cuenta a la parte de la población en contra de la independencia, no haber sabido explicar el 'procés' en el extranjero, y no haber dimensionado bien la "agresividad" del Estado español.