21 sep 2020

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PLENO DEL CONGRESO

Sánchez sugiere que el delito de rebelión no es aplicable al 'procés'

Sus palabras se producen a las puertas de que la Abogacía del Estado concrete su acusación

El presidente del Gobierno rompe relaciones con Casado tras ser acusado de "golpista"

Juan Ruiz Sierra Iolanda Mármol

Aitor Esteban pasa junto a Pedro Sánchez, en la sesión de este miércoles en el Congreso.

Aitor Esteban pasa junto a Pedro Sánchez, en la sesión de este miércoles en el Congreso. / ZIPI (EFE)

Pedro Sánchez advirtió este miércoles al independentismo catalán de los riesgos de separarse de España, rompió relaciones con Pablo Casado tras ser acusado de ser "partícipe de un golpe de Estado y sugirió que no cabe hablar de rebelión en el 'procés'. El presidente del Gobierno evitó hacer aquí un pronunciamiento muy claro, pero sus palabras, empleadas para atacar al líder del PP, qse producen cuando faltan pocos días para que las partes en la causa que juzga el Tribunal Supremo presenten sus escritos. Entre ellas, además de la Fiscalía, la Abogacía del Estado. Fuentes del Gobierno señalan que este cuerpo, que depende del Ministerio de Justicia, sopesa acusar por sedición y malversación o solo por este último delito, descartando en cualquier caso la rebelión. Otras fuentes, en cambio, insisten en que todavía no hay nada decidido.

"En 1994, el señor [Federico] Trillo, diputado del PP, decía que la rebelión se tiene que dar por militares o por civiles armados a la orden de militares. El discurso del señor Casado incluso pasa por la derecha al discurso del señor Trillo", dijo Sánchez en el Congreso, al final de su comparecencia sobre el último Consejo Europeo y la venta de armas a Arabia Saudí.

No es la primera vez que el líder socialista da a entender que la rebelión no es aplicable al referéndum y la declaración unilateral de independencia del pasado otoño. A mediados de mayo, semanas antes de presentar la moción de censura que le llevaría a la Moncloa, Sánchez propuso reformar el Código Penal para "adecuar" al escenario catalán el delito de rebelión, que exige un alzamiento público y violento. "Es evidente que el delito de rebelión tal y como está tipificado no corresponde al tipo de rebelión que se ha sufrido en los últimos meses", dijo entonces.

Apertura de juicio oral

El Supremo dictará el auto de apertura de juicio oral esta misma semana, dando a las partes entre cinco y diez días para presentar sus acusaciones. Ante la insistencia de ERC y el PDECat de que el Gobierno, para contar con su apoyo a los Presupuestos del año que viene, debe "instar" a la Fiscalía para que se desdiga y no impute por rebelión a los dirigentes independentistas, los miembros del Ejecutivo siempre han contestado que los fiscales son autónomos. La Abogacía del Estado, que hasta ahora se ha limitado a calificar de "gravísimos" los hechos investigados, obedece, en cambio, al Ministerio de Justicia. Su acusación, si es finalmente por sedición (un delito menos grave) o solo por malversación, tendría un importante valor simbólico.

Republicanos y posconvergentes consideran que esta decisión sería insuficiente, pero relevante. Los independentistas también valoraron que Sánchez, durante el debate, alabara el diagnóstico de Aitor Esteban, portavoz del PNV, sobre lo que pasó hace un año. "Basta ya de hablar de golpe de Estado en Catalunya. Lo que ha habido es una crisis constitucional en torno a la identidad nacional catalana y eso se aborda políticamente", dijo el nacionalista vasco. "Es una reflexión muy acertada", señaló el jefe del Ejecutivo.

Las palabras de Esteban iban dirigidas a Casado. El líder del PP se había estrenado poco antes como jefe de la oposición durante un debate largo acusando a Sánchez de ser "partícipe y responsable de un golpe de Estado" con su actitud dialogante con el independentismo. El presidente del Gobierno, que suele meter en el mismo saco a Casado y Rivera, se revolvió aquí con fuerza contra el dirigente conservador. Primero, le pidió que retirara sus palabras. Después, al no conseguirlo, amenazó con cortar cualquier diálogo con él. "Si mantiene estas palabras, no tenemos nada más que hablar", dijo Sánchez a Casado, a quien también calificó de "absoluto irresponsable" por anunciar que, si gobierna, lo primero que hará será volver a aplicar el artículo 155 de la Constitución, aunque sea en solitario. "Las relaciones con Casado están rotas. Consideramos que ha perdido el respeto institucional", señalaron fuentes oficiales de la Moncloa por la noche.

Rivera no llegó esta vez tan lejos como Casado, limitándose a acusar a Sánchez de "negociar prebendas" con los "golpistas", pero para el presidente del Gobierno uno y otro vienen a ser, en el fondo, lo mismo. No tienen "escrúpulos", a juicio del líder socialista, y están cada vez más escorados hacia posiciones ultras. La irrupción de Vox, que hace unas semanas exhibió su fortaleza con un multitudinario acto en Madrid, fue empleada para reforzar su tesis. "Ustedes son los mellizos de la derecha española –dijo a los líderes de PP y Cs-. Y ahora resulta que ha salido un trillizo. ¿No habrá salido porque alimentan el discurso de extrema derecha?".