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CAMINO DE LAS URNAS

ERC desentierra la vía unilateral ante el avance de Puigdemont

Los republicanos elevan el tono por la pujanza de Junts per Catalunya y la amenaza de una victoria de Ciutadans

Jose Rico

Carme Forcadell y Marta Rovira en el mitin de Badalona. / FOTO: RICARD FADRIQUE. VIDEO: ACN

Carme Forcadell y Marta Rovira en el mitin de Badalona.
Carme Forcadell y Marta Rovira se abrazan este domingo en el mitin de ERC en Badalona.

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Un año atrás, en diciembre del 2016, el Barómetro del GESOP para EL PERIÓDICO brindaba a una ERC entonces envalentonada 50 escaños en el futuro Parlament. Hace dos meses, tras los golpes de porra del 1-O pero antes de la DUI, los republicanos habían retrocedido hasta 44. El mes pasado, con Oriol Junqueras ya en la cárcel y las elecciones convocadas por Mariano Rajoyiba por 38. Y con los primeros derroteros de la campaña, la cosecha se ha quedado en 31. Además de perder peso, Esquerra ha pasado de tener blindada la victoria electoral a disputársela a cara de perro con hasta tres adversarios: Ciutadans, el PSC y la recién nacida Junts per Catalunya de Carles Puigdemont.

Sin poder echar mano del carisma talismán de su líder, ERC también tiene que lidiar con el forzado repliegue del unilateralismo dado el fiasco de la autodeclarada república. Pero se ha topado con la inesperada realidad de estar pregonando en solitario el diálogo y la bilateralidad, mientras la CUP sigue en sus trece y, he aquí la sorpresa, Puigdemont compite con los anticapitalistas en fervor rupturista, jugando la baza del 'president' "legítimo" que debe ser restituido por el pueblo. El daño que esta pinza está infligiendo a las huestes de Rovira les ha obligado a endurecer su discurso en las últimas jornadas.

Así es como llegamos al mitin de este domingo en Badalona, en el que Rovira reaparecía tras un par de días de descanso por una severa afonía. No ha hecho ni una sola referencia explícita a la independencia y sí muchos llamamientos a la liberación de los "presos políticos" y a derrotar el 21-D al "bloque del 155". Sin embargo, uno de esos teleneros a los que ERC está dando mayor protagonismo para insuflar moral a la tropa, en este caso el democristiano Antoni Castellà, se había encargado ya de amagar, en la línea de la CUP, con recuperar la senda de la unilateralidad tras las elecciones si el Estado mantiene su cerrazón.

Ni Rovira ni Forcadell

Cierto es que Castellà es el número 15 de la lista de ERC por Barcelona, y que de este giro unilateralista no se contagiaron en el acto ni Rovira ni su principal telonera, Carme Forcadell. Pero difícilmente cabe creer en un desliz del exdirigente de Unió y actual líder de Demòcrates. Con la espada de Damocles de la justicia acechándola, la presidenta del Parlament tiene que medir al milímetro sus afirmaciones públicas. Y los mismos tribunales están buscando las cosquillas a la candidata in péctore de los republicanos por el papel que desempeñó en la organización del 1-O.

De ahí que para avalar las palabras de Castellà, Rovira haya echado mano de un circunloquio: si el Estado no negocia, ERC "no pedirá permiso para construir la república". "Hay muchas formas de decir lo que siempre hemos dicho", ha dejado claro la presidenciable ungida por Junqueras, quien, si nos remontamos no demasiados días atrás, sentenciaba que la vía unilateral "no existía" porque era "un invento patentado por el Estado español". Fue al poco de que dirigentes republicanos alentasen deprisa y corriendo un flagelo colectivo ante el fiasco de la DUI, admitiendo, en el caso por ejemplo de Joan Tardà, que nunca había existido una mayoría social en Catalunya por la secesión.

Pero la promesa de Castellà no albergaba dudas: "Recuperaremos la vía unilateral si el 21 ganan las fuerzas leales a la república y el Estado se niega a dialogar". Con este intento de aplacar las desconfianzas indisimuladas de la CUP, Esquerra se ha cargado el punto 5 de su propio programa electoral, que propugna como estrategia a seguir por el independentismo tras el 21-D una "negociación bilateral" con el Estado supervisada y auspiciada por la UE, a fin de poder conseguir de manera acordada la "plena independencia" de Catalunya. Y nada de plazos.

Batalla sentimental

La otra premisa de ERC para tratar de remontar en las encuestas es ganarle a Puigdemont la batalla sentimental, cometido para el que unos y otros utilizan a sus respectivos ex-presos o imputados, que en muchas ocasiones acaparan tanto o más protagonismo que la candidata in péctore. La presencia de Forcadell ha sido la más ovacionada este domingo, cuando se cumplía un mes desde que pasó una noche en la cárcel: "Estoy como el país: triste y esperanzada. Hay cuatro personas inocentes en prisión y la buena gente no podemos soportarlo. Pero sabemos que la mejor manera de sacarlos de ahí es ganar el 21-D".

La presidenta del Parlament ha reconocido que ERC está "coja", y sin mencionar la palabra 'independencia' ha advertido de que el "futuro del país" quizá sea "corto o largo, en línea recta o zigzagueante". Y ha erigido a Esquerra en la única fuerza capaz de "parar el [artículo] 155". Precisamente la misma capacidad que se ha arrogado Puigdemont a través de pantalla de plasma en una jornada sin alusiones directas a los republicanos. O al menos no tan punzantes como las de días precedentes. La CUP, que este domingo celebraba el acto central de su campaña, ha reclamado a unos y a otros la sepultura del autonomismo y el 'procesismo'.

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