LA ENCRUCIJADA DEL SOCIALISMO

Pedro Sánchez elige a Ábalos como portavoz provisional del PSOE en el Congreso

El recién elegido secretario general confirma que no quiere barones en su ejecutiva

El presidente del Gobierno no ha llamado al recién elegido secretario general para felicitarle

Pedro Sánchez, junto a Adriana Lastra y José Luis Ábalos.

Pedro Sánchez, junto a Adriana Lastra y José Luis Ábalos. / JOSE LUIS ROCA

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Pedro Sánchez ya ha ejecutado su primera decisión de calado desde su rotunda victoria en las primarias socialistas del pasado domingo. El nuevo portavoz  en el Congreso, en sustitución del dimitido Antonio Hernando, será José Luis Ábalos, uno de los más estrechos colaboradores del nuevo líder, pero de forma provisional, hasta el congreso que el partido celebrará entre el 16 y el 18 de junio en Madrid. Del cónclave saldrá el portavoz definitivo en la Cámara baja, uno de los puestos de mayor visibilidad, todavía más cuando el propio Sánchez renunció a su escaño para no tener que abstenerse ante el PP, y es probable que el elegido vuelva a ser Ábalos.

Por el momento, en cualquier caso, al diputado le tocará defender la posición del PSOE en la moción de censura a Mariano Rajoy planteada por Podemos, que se debatirá el 13 de junio. Sánchez ya ha dejado claro que no apoyará esta iniciativa, en la que Pablo Iglesias se postula como candidato a la Moncloa. Vicecoordinador de la campaña de Sánchez, Ábalos, que acató la disciplina y se abstuvo para permitir la continuidad de los conservadores en la Moncloa, es secretario provincial del PSOE de Valencia, donde Sánchez consiguió uno de sus mejores resultados en las primarias (el 68% de los votos frente al 25% de Susana Díaz), pese a que el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, apoyaba a su homóloga andaluza.

Ha sido Sánchez el encargado de trasladar el nombramiento este miércoles, durante un encuentro informal con periodistas en la sede del PSOE, a la que ha acudido para reunirse con sus trabajadores y volver a tomar posesión del despacho del secretario general, cerrado desde que se viera obligado a dimitir en el dramático comité federal del pasado 1 de octubre. Al líder socialista se le ha visto tranquilo y optimista. Cree que un resultado como el del domingo, cuando cosechó la mitad de los apoyos de los militantes y 10 puntos más que su principal rival, permitirá que el partido recupere la unidad perdida.

EJECUTIVA SIN BARONES

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Sánchez ya tiene perfilada los rasgos principales de su futura ejecutiva, que será elegida en el congreso y será paritaria. Allí, ha dicho, dará cumplimiento a una de sus promesas de campaña: no habrá en el organismo ningún líder territorial, un colectivo cuyos más importantes integrantes (todos los presidentes autonómicos salvo la balear Francina Armengol) apoyaron a Díaz. También quiere que la sensibilidad de los cerca de mil delegados del cónclave reflejen el resultado de las primarias, lo que implicaría que él tendría el apoyo de más de la mitad. El equipo de Sánchez ya está negociando con la mayor parte de federaciones la elaboración de listas conjuntas para la cita orgánica. Los principales escollos se sitúan en Andalucía y Aragón. En Catalunya, donde cosechó el 80% de apoyos, Sánchez no piensa tocar, pese a haberlo criticado en el pasado, la nueva relación entre el PSOE y el PSC, pactada hace unos meses. 

El nuevo secretario general, mientras tanto, ha recibido la felicitación de los principales líderes políticos, de Iglesias a Albert Rivera, pasando por Carles Puigdemont Oriol Junqueras. Todos le han dado la enhorabuena, salvo Rajoy. Sánchez considera "decepcionante" que el jefe del Ejecutivo no guarde "las formas institucionales".