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Marcos Benavent o la cuestionada fe del converso

Conocido también como el 'Yonki del dinero', el exgerente de Imelsa ha pasado de meter mano en la caja a tirar de la manta

NACHO HERRERO / VALENCIA

Marcos Benavent, alias el Yonki del dinero.

Marcos Benavent, alias el Yonki del dinero. / MIGUEL LORENZO

No hay fe más extrema, dice el refranero, que la del converso, Y en el caso de la corrupción valenciana no hay arrepentido más implicado que el que fuera el ‘Yonqui del dinero’.

Así se definió Marcos Benavent, el exgerente de la empresa pública Imelsa que pasó de llevarse “dinero, caja y comisiones” a tirar de casi todas las mantas con las se cruzó en sus 20 años situado en el segundo y tercer escalón de la política valenciana en los gobiernos del PP. Y no fueron pocas, pues empezó en 1995 como concejal en el Ayuntamiento de Xàtiva de Alfonso Rus, de cuya mano hizo carrera.

Del ‘caso Imelsa’ al ‘caso Taula’, el de las comisiones en el consistorio de la ciudad, y sus numerosas piezas, incluida la del ‘pitufeo’ para, supuestamente, blanquear dinero y financiar la última campaña a la alcaldía de Rita Barberá. “Ahora va a salir mierda a punta pala”, advirtió en mayo de 2015. Fue el día en que apareció en la Ciudad de la Justicia con una poblada barba blanca, 'piercing', pulseras, un forzado aire hippy y un sorprendente discurso de arrepentimiento. Nada que ver con el ejecutivo de traje que desapareció tras ser apartado de Imelsa en el 2014. Dijo que entre ambas fechas estuvo en países como Ecuador o la India pero también hay quien dice que no estuvo muy lejos del chalet donde ahora vive, cerca de Xàtiva.

Alguien que lo trató varios años lo recuerda como un pijo con cierta clase, muy afable y cariñoso. Golfo y campechano, con gracia para vender convenciendo. Ahora, tras saberse que durante años grabó a sus amigos y compañeros de correrías, lo ve como una persona fría y extremadamente calculadora, que no ha dudado en llevarse por delante a cualquiera. Porque el supuesto arrepentimiento no llegó por casualidad. No fue él quien entregó las grabaciones que han impulsado todos esos casos, fue su suegro, tras un mal divorcio con su hija y desavenencias en negocios que compartían. Pasó en verano del 2014 y justo después, cuando la tormenta estaba a punto de estallar, empezó su conversión.

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