Actividad económica Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

El turismo más rentable

Mantener la capacidad de atracción de ferias, congresos y eventos culturales y deportivos es un componente imprescindible para la salud económica de Barcelona

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Asistentes en una edición pasada del congreso IoT Solutions World Congress, en Fira de Barcelona en Gran Via. 

Asistentes en una edición pasada del congreso IoT Solutions World Congress, en Fira de Barcelona en Gran Via.  / JORDI COTRINA

Es difícil calcular el impacto económico de los grandes eventos se celebran en Barcelona desde que los Juegos pusieron la ciudad en el mapa; algunos son difíciles de cuantificar, otros pueden incorporar una sobreestimación por parte de sus impulsores, otros no se han contabilizado, cuando este ejercicio de trasparencia probablemente sería necesario y positivo. Sin embargo, una estimación del impacto económico de ferias, congresos, grandes acontecimientos deportivos y festivales en el 2019 prepandémico ofrece una cifra notable, 5.100 millones de euros, con un reparto en el que las ferias y congresos aportan la parte del león. En el panorama pospandémico el volumen total es aún una incógnita, con la agenda repleta para los próximos años pero el mercado asiático aún reticente a la presencialidad, y con los eventos deportivos previsiblemente ganando peso gracias a la captación de la Copa América de Vela. El simple volumen de puestos de trabajo y actividad que sostiene este sector, por no hablar de la realimentación de la imagen de marca internacional de Barcelona, demuestra hasta qué punto mantener la capacidad de atracción de la ciudad frente a sus muchos competidores debe ser una prioridad, y menospreciar este volumen de negocio considerándolo una aportación a la riqueza de la ciudad prescindible frente a otras palancas más ligadas a la economía productiva, una frivolidad cuando no una irresponsabilidad.  

Es difícil sostener, tras los tremendos golpes sufridos por empresarios y trabajadores de la hostelería y otros muchos sectores durante la pandemia, aquellos discursos que renegaban del Mobile World Congress por «insostenible», reclamaban el cese de todo apoyo público al circuito de Montmeló, no reaccionaban ante la posibilidad de fugas como la del Primavera Sound o solo veían tras la celebración de la Copa América las sombras de su paso por la Valencia de Camps y Barberà. También ha quedado en el pasado (o debería queda en él) el discurso antiturístico más primario: no toda actividad turística ofrece a la ciudad más impactos positivos que negativos, y un nuevo modelo de turismo para la ciudad debe considerarlo. Pero si alguno de ellos sí ofrece un balance netamente positivo es precisamente el turismo de ferias y congresos, festivales y deportes.

También se llegó a plantear la propuesta de erradicar completamente la Fira de su ubicación tradicional en Montjuïc. Sin embargo, un proceso participativo con la implicación y el acuerdo tanto del consistorio como de la propia Fira alumbró el pasado mes de febrero una propuesta de futuro, para el horizonte del 2029, el que la Fira mantendría el uso del 53% del espacio que ocupa ahora para destinarlo a congresos o eventos abiertos al público general de dimensión pequeña y mediana y que requieren de mayor centralidad urbana y una renovación de los espacios disponibles, al lado de las grandes citas profesionales en el recinto de L’Hospitalet. El resto se dedicarán, en una mezcla que integrará la Fira a la trama urbana de sus barrios contiguos, a vivienda social y equipamientos de barrio y culturales. 

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Con todo, incluso con las buenas perspectivas que se han despertado tras el parón pandémico, la actividad de ferias y congresos se encuentra con retos de futuro, marcados por las incertidumbres que rodean al volumen futuro del tráfico aéreo, la situación económica global y la tentación de trasladar actividades cada vez más variadas a formatos no presenciales. Como hará en el recinto de Montjuïc la Fira de Barcelona, el sector debe seguir renovando su oferta para mantener su atractivo. Y los organismos de captación de nuevos eventos, contar con el apoyo de todas las administraciones para seguir sumando actividad en el calendario anual de la ciudad.