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La primera bicicleta acuática del mundo está en Badalona

Por las playas de Catalunya ahora se practican milagros exprés: te enseñan a pedalear en bici sobre las aguas a lo Jesucristo en versión Induráin. Lo que se lleva en el mar es pillarse un pedal

Adrià Mercader, gerente de Manta5.cat, pedaleando la hidrobici en la playa de Badalona.

Adrià Mercader, gerente de Manta5.cat, pedaleando la hidrobici en la playa de Badalona. / ZOWY VOETEN

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Ana Sánchez
Ana Sánchez

Periodista

Especialista en Barcelona. Busca historias increíbles y coordina las páginas de ocio de ‘On Barcelona’.

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La gente se arremolina en la orilla dándose codazos. O acaban de otear al tiburón de Spielberg o a un votante de Ciudadanos. Las mismas bocas abiertas que al ver el precio de la gasolina. “¡Una mountain bike en el agua!”, señala al mar una mujer. Sí,en la playa de Badalona ahora se practican milagros exprés: te enseñan a pedalear en bici sobre las aguas a lo Jesucristo en versión Induráin. Lo que se lleva en el mar es pillarse un pedal.

La primera bici acuática del mundo”, exclaman desde hace años los tecnogurús por internet. Fue uno de los inventos de los que más se habló en el CES de Las Vegas -la mayor feria 'tech'- de 2018. Nada que ver con las hidrobicis que han navegado hasta ahora, más bien con aura de catamarán. Esta parece que rueda directamente sobre el agua. Nombre técnico: Hydrofoiler XE-1. La suelen llamar Manta5: es el nombre de la empresa de Nueva Zelanda que la ideó. A estas alturas, en las antípodas ya han cruzado en esta bici hasta el estrecho de Cook: unos 24 kilómetros pedaleando sobre el agua. Hazaña con récord mundial.

“Ya se está trabajando para que sea un deporte acuático más”, apunta Adrià tras darse una vuelta en bici entre las olas ante la expectación playera. “Con esta hidrobici –promete- se pueden alcanzar los 22 km/h”. ¿Ventajas sobre las bicicletas de secano? “Si te caes –se ríe-, no te haces daño”.

Adrià Mercader, gerente de Manta5.cat, saca la hidrobici del agua en la playa de Badalona.

/ ZOWY VOETEN

Adrià Mercader, 31 años, es el gerente de Manta5.cat. Es una nueva empresa catalana dedicada exclusivamente al ciclismo acuático. Detrás hay tres socios. Tres amigos. Tres “locos de hacer proyectos”, resume Adrià. La idea salió de una de sus comidas de los viernes. “Siempre estamos debatiendo ideas, proyectos… -explica el gerente-. Y nos llegó de casualidad un vídeo de este producto”. Y se les encendió la bombilla, ¡plin! Eso fue hace poco más de un año. Se pusieron en contacto con la empresa original y les invitaron a probar la bici en Marsella. En febrero ya estaban con 4 hidrobicis en el Canal Olímpic de Castelldefels. Han organizado hasta 'team buildings'.

Club Náutico Bétulo (Badalona). Hoy hay olas de medio metro. “Lo ideal siempre es menos de 0,4”. Oriol se encoge de hombros y te sonríe con cara de desafío a lo Jesús Calleja. Es tu monitor de hoy: Oriol Uviedo, 23 años, cuando no está enseñando a pedalear sobre el agua, es oceanógrafo. “La clave, al principio, es equilibrarte”, te aconseja entre las olas con la calma zen del señor Miyagi. “Te subes ayudándote con el pedal, coges el manillar y equilibras el peso”, indica cómo salir en bici a pocos metros de la orilla. Tardarás al menos tres intentonas en dejar de parecer que estás bailando el 'Gangnam style'.

“Cuando venga una ola – te explica Oriol-, aprovechas para subir el morro, como si fueras a hacer un caballito, y entonces empiezas a pedalear como si te fuera la vida”. Pedaleas, pedaleas, pedaleas. Pero te hundes más que el PSOE tras las elecciones andaluzas. “Es un reto –advierte el monitor-. La gente que se frustra rápido no sale”. Sin olas, un novato estándar suele tardar 15-20 minutos en echarse a pedalear.

Oriol navega con la hidrobici entre tablas de paddle surf.

/ ZOWY VOETEN

Acaban de empezar su primera temporada de verano en Catalunya: además de en Badalona, las Manta5 estarán en la Costa Brava (Torroella de Montgrí). Las suyas no son las únicas hidrobicis que se avistan por las costas españolas. Ya hay también en Mallorca, Alicante o Vigo. Incluso se está organizando una carrera acuática de bicis para julio.

 ¿Cómo funciona? “Han copiado la tecnología de los veleros de la Copa América -Adrià destapa el truco-, lo que hacen es coger mucha velocidad con las velas, el barco se levanta y es el foil el que te mantiene en el agua”. Es la palabra que hay que saber pronunciar de carrerilla desde hace tres años: foil. Es la base del eFoil, wing foil, wake foil y demás tablas voladoras con las que últimamente la humanidad sobrevuela los mares en plan Aladdines surferos.

¿Qué es el foil? “Es como un alerón –detalla Adrià-. Como un ala de un avión que va por debajo del agua”. Es lo que tiene esta bici en vez de ruedas. “Tenemos dos alas: una grande detrás y una pequeña delante. ¿Qué pasa? Que cuando nosotros le damos velocidad a la turbina que hay debajo, los foils hacen subir la bicicleta y se deslizan por debajo del agua”.

Tres paseantes playeros miran con curiosidad la bici acuática aparcada en la orilla.

/ ZOWY VOETEN

Ya están acostumbrados. Los curiosos les miran con el disimulo del inspector Clouseau. “La gente se acerca, preguntan, ‘¿esto qué es?, no lo habíamos visto nunca’ –cuenta Adrià-. Hay quien se interesa más por la parte lúdica y quien se interesa más por la parte deportiva”. “Ah, ¿se puede hacer ciclismo en el agua?”, les dicen. “Sí –les responden-, se puede hacer ciclismo en el agua y vas a sudar”.  

“Muy futurista”, describe una pareja en la orilla, ciclistas de secano, se confiesan. “Mucho mejor que una moto de agua, porque es más ecológico”, dice ella. Adrià y Oriol asienten al lado. “No contamina. Nada de gasolina y nada de ruido”. ¿Precio?, pregunta la pareja. "Esto vale 10.000 euros", les contestan. “Ah, como mi bici”, replica el ciclista de secano sin inmutarse.

¿Objetivo a medio plazo? “Hacer rutas por toda la costa, que es lo que están haciendo en Nueva Zelanda”, cuenta Adrià. “Igual que la gente hace rutas de 'mountain bike', te puedes coger una bici y hacer una ruta de calas”. Como quien hace un camino de ronda. “Tienes que ser un poco 'master' –advierte-, porque si no, te tendrán que venir a rescatar”, se ríe. Salir desde mar adentro ya requiere horas de entrenamiento.

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“Es una cosa que vicia”, advierte Oriol. Es verdad: te picas más que un concursante de ‘Supervivientes’. “Lo quieres volver a intentar hasta que realmente lo consigues y te da un subidón que no se puede contar: estoy yendo en bici por encima del agua”. Es es una adrenalina, dice, de superación. “De realización de uno mismo: lo intento, lo intento, lo intento y lo consigo”. Y, sí, acabarás pedaleando unos metros. “Hoy ya tiene mérito –te animan-, ya tiene mérito”.  

No es lo más insólito con lo que se puede topar uno este verano por el mar. Hace un año que Blue Salt School monta partidos de surf polo: waterpolo sobre tablas de surf. “Para entrenar la remada de surf –explican- con diversión añadida”. Se juega cada viernes en la plataforma marina del Fòrum. Tragas más agua que Leonardo DiCaprio en 'Titanic', sí. “Pero más tragas con las olas”, te replicarán ellos.