APUNTE

La corneta juvenil

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Xavi da instrucciones a Gavi durante el Barça-Elche en el Camp Nou.

Xavi da instrucciones a Gavi durante el Barça-Elche en el Camp Nou. / Jordi Cotrina

No hay duda de que el referéndum para la financiación del Espai Barça va a resultar más fácil de ganar hoy que el partido de ayer. Cualquier partido es una cuesta arriba con pedruscos en los bolsillos para este Barça. Tuvo regusto a heroicidad la victoria ante el Elche, que no es el Manchester City. Pero no cabe la soberbia y desmerecer lo logrado en el último partido del año en el oxidado y ruinoso Camp Nou, que debe reformarse de una vez por todas. El equipo de Xavi se sobrepuso a una situación muy complicada con unos cuantos niños sin miedo portando la bandera y la corneta.

Jutglà, Gavi y Nico marcaron los goles, pero los honores se los tiene que llevar principalmente el andaluz, un chico que parece mentira que solo tenga 17 años –hasta agosto no cumple los 18-, sin carnet de conducir y que aún duerme en la Masia. Tan joven, tan intenso y tan desacomplejado que impacta y, como dijo Xavi, emociona. Su gol fue de una excelencia sobrecogedora. Si se atara los cordones de las botas, no vaya a tropezar y hacerse daño, nos quedaríamos ya todos más tranquilos.

Los pilares

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El Barça de Xavi es burbujeante. Excita y luego se rompe. No dura tanto como debería, y es de imaginar que esa inconsistencia se debe a una mezcla de fragilidad en la concentración y errores de colocación. Xavi repitió tras el encuentro la frase que sorprendió en la previa, que algunos jugadores no han interiorizado todavía los conceptos del juego de posición, un tecnicismo que tiene la virtud de llenar al barcelonista ‘panenkita’ y a la vez desconcertar y por tanto enmudecer al seguidor más tradicional con tentaciones críticas.

Xavi encontró esta vez una solución a la adversidad, algo que le ha venido costando. A Nico y Gavi los puso adelantados y entre ambos construyeron el gol de la euforia. Cuando en el 2025 se acabe presumiblemente el nuevo Camp Nou, uno y otro deberían formar, si no media desgracia, los pilares de los éxitos deportivos por llegar y los ingresos adicionales a recaudar. Disfrutemos de su camino.