Apunte Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

¿Sin materias primas?

Esta economía tan abierta requiere ser conducida rápidamente pues, de lo contrario, el descontrol está garantizado

1
Se lee en minutos
Una de las gasolineras cerradas en Londres.

Una de las gasolineras cerradas en Londres. / NEIL HALL / EFE

Estos días vivimos situaciones tan inauditas como preocupantes. Así, el aumento desorbitado del precio de la energía y la incertidumbre acerca del suministro de gas en los próximos meses; la paralización de plantas automovilísticas por la falta de chips; o, en el Reino Unido, las larguísimas colas para repostar combustible y las estanterías vacías en sus supermercados. Todo ello hace temer por un futuro cercano en que carezcamos de materias primas fundamentales. Sin embargo, ello no es exactamente así. 

El problema de la energía deriva de un aumento de la demanda que se da en plena transición hacia un nuevo modelo energético, sustentado en las fuentes renovables. Así, pese al gran desarrollo de energías como la eólica, aún necesitamos de la estabilidad que proporciona la nuclear y, en determinadas coyunturas como la presente, de una gran aportación del gas.

Por su parte, la crisis de los chips deriva, esencialmente, de la insuficiente capacidad productiva global que, además, está localizada en Taiwan y Corea del Sur. Una cuestión compleja, pues la puesta en marcha de una planta de fabricación de semiconductores requiere de más de dos años y de una inversión que supera los 15.000 millones de euros. 

Entretodos

Publica una carta del lector

Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web

Noticias relacionadas

Finalmente, el gran problema del Reino Unido no deriva de la carencia de materias primas, sino de un Brexit acelerado e insensato, que ha roto los circuitos tradicionales de aprovisionamiento y distribución. En concreto, la falta de camioneros, muchos han regresado a sus países de origen, dificulta la distribución de los combustibles y otros productos esenciales. 

Todo ello es reflejo de una globalización acelerada y desgobernada que, además, viene a coincidir con una inaplazable transición ecológica. Por ello, nada de lo que nos acontece es insalvable. Pero esta economía tan abierta requiere ser conducida rápidamente pues, de lo contrario, el descontrol está garantizado. Un desbarajuste que puede llevar, incluso, a que las materias primas sí que acaben resultando insuficientes.