ANÁLISIS

Metamorfosis independentista

La mutación de las familias del nacionalismo catalán es menos vistosa pero tan o más sugerente que la del relato de Kafka: se transforman a pares, de forma simultánea y en sentidos contrapuestos

2
Se lee en minutos
Laura Borràs, a las puertas del Congreso.

Laura Borràs, a las puertas del Congreso. / EFE / CHEMA MOYA

La transformación de Gregorio Samsa en un escarabajo es un suceso fundacional. La metamorfosis de La metamorfosisKafka es el cimiento de la literatura del absurdo del siglo XX. Una ventana abierta a la irracionalidad disparatada de la existencia humana. Absurdas o no tanto, la vida es un rosario de mutaciones. A veces, menos vistosas pero tanto o más sugerentes que la de Samsa. Como la metamorfosis de las familias del nacionalismo catalán: se transforman a pares, de manera simultánea y en sentidos contrapuestos.

Algunas mudanzas son llamativas, incluso mordaces, como el canje de exsecretarios generales que Convergència Esquerra hicieron hace 20 años. CDC fichó en 2000 a Àngel Colom, quien cuatro años antes había abandonado a la carrera ERC para evitar ser defenestrado. Pocos meses después, Jordi Pujol descabalgó a Pere Esteve de la secretaría general convergente y este reapareció como candidato de ERC en 2003. Un trueque vistoso, pero de trascendencia política escasa. El canje de Colom por Esteve no modificó la naturaleza de CDC ni la de ERC.

Triple salto mortal 

Otras metamorfosis más recientes sí tienen consecuencias políticas relevantes. La caída del caballo de Artur Mas. El sucesor de Pujol abrazó la fe independentista mientras huía de la mancha viscosa de la corrupción convergente y del enojo ciudadano por los recortes de los servicios públicos. Con él, el nacionalismo catalán de centro derecha, sustancialmente pactista, daba un triple salto mortal.

ERC ejerció una fuerza decisiva para empujar a Carles Puigdemont hacia la DUI. La intentona unilateral fracasó. Tras el fiasco, Esquerra inició una metamorfosis hacia la real-politik, mientras la posconvergencia aceleraba su mutación irredentista. La marca tradicional de las clases medias y acomodadas catalanas se echa al monte, empujada por un Puigdemont preso de su circunstancia. Y la del independentismo ‘arrauxat’ vira hacia el posibilismo. La batalla insomne de ambas fuerzas por el poder acentúa esta metamorfosis divergente.

Candidata Borràs

JxCat ha mutado de forma definitiva en un cuerpo político que poco tiene que ver con la tradición convergente. Esta era negociación, pacto y caja. Aquella, desafío y colisión estéril. La elección de Laura Borràs como candidata reafirma esta vía. Borràs es una fuerza desatada contra el Estado y, sobre todo, contra ERC. Quizás Damià Calvet hubiera ofrecido un rango electoral algo más amplio, menos enconado, pero nunca fue rival para Borràs.

Más mutantes. El PDECat, liberado del yugo de Puigdemont, puede ganar definición electoral por contraposición al fundamentalismo infecundo de JxCat. El apoyo a los Presupuestos del Estado a cambio de inversión en Rodalies será un emblema de la campaña de Àngels Chacón. El PNC, refugio de purgados por Puigdemont, puede ser víctima de esta última metamorfosis. Marta Pascal pugna por el mismo espacio electoral que el PDECat. La escisión generó un hondo resentimiento, pero la lógica del mercado electoral señalaría la vía hacia el reencuentro.

Noticias relacionadas

Samsa acabó repudiado por su familia. Mutado en insecto monstruoso no podía procurarles sustento como antes. Las mutaciones solo permanecen si mejoran la eficiencia o la rentabilidad. Las urnas dictaminarán el 14-F