España del revés

La bofetada de Puigdemont

El Europarlamento rechaza el derecho de autodeterminación dentro de la UE. Es una redundancia, pues la ONU ya excluía esta pretensión independentista. Pero remarca la inutilidad, la impostura y la ruina del 'procés'

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Puigdemont, en un mitin independentista en Perpinyà, el 29 de febrero del 2020.

Puigdemont, en un mitin independentista en Perpinyà, el 29 de febrero del 2020. / EFE / DAVID BORRAT

España está del revés. El grande es pequeño. El flaco, gordo.  La pandemia distorsiona la realidad, pero no excusa tanta impostura.

ERC olvida el 'Espanya ens roba' y reclama una armonización fiscal. Qué ironía. Para los nacionalistas, armonización era un término demoníaco desde la LOAPA de 1982, fruto directo de la intentona del 23-F.

Mientras, la derecha  que se declara violada al oír hablar de plurinacionalidad, impulsa un curioso nacionalismo madrileño. Todo se viste con túnicas espesas y grandilocuentes, pero no bastan para asfixiar el grito de la desnudez.

Con la excepción de la facción irredenta de Puigdemont, los nacionalismos han postergado su programa máximo. Se impone la gestión de la crisis y de los fondos europeos de rescate. Y el fiasco del 1-O y la constatación de la soledad exterior.

El Gobierno de Sánchez e Iglesias tendrá Presupuestos con la mayoría de la investidura. Hay tensiones en la coalición, sí. Y una gran presión del poder real. El PSOE hubiera preferido integrar a Ciudadanos en la ecuación y Podemos ha jugado para impedirlo. Pero los Presupuestos despejan la legislatura. Esta será compleja, pero un as en la mano de un superviviente nato como Sánchez. Las alianzas siempre son el fruto posibilista de una coyuntura. Y toda coyuntura puede mudar.

Madrid, Covadonga

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El PP hace de Madrid su Covadonga y desde ahí sueña con la reconquista, siempre con el aliento de Vox en la nuca. Se desgañita gritando "libertad", como Miguel Hernández en El herido, sin sonrojarse tras haber callado la voz del poeta en el cementerio de La Almudena.

España del revés. Y una voz prístina que llega del Europarlamento: no hay derecho de autodeterminación dentro de la Unión Europea. La declaración es redundante, pues la ONU ya excluía esta pretensión independentista. Pero remarca la inutilidad, la impostura y la ruina del 'procés'. ERC abre vías de adaptación, no sin calambres. Puigdemont, ensimismado en su circunstancia particular, recibe la bofetada.