24 oct 2020

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Al contrataque

Isabel Díaz Ayuso, el 18 de septiembre.

EUROPA PRESS / M. FERNÁNDEZ

Odiosa normalidad

Carles Francino

Seis meses después del tsunami que ha arrasado vidas, negocios, empleos e ilusiones, nos invitan a celebrar que por fin vayan a verse cara a cara. ¡Hay que joderse...!

Debe de ser normal que el presidente del Gobierno y una presidenta autonómica se citen por carta para coordinarse contra la pandemia. Seis meses después del tsunami que ha arrasado vidas, negocios, empleos e ilusiones, incluso nos invitan a celebrar que por fin vayan a verse cara a cara. ¡Hay que joderse...! Debe de ser normal que el presidente de otra comunidad, histórica en este caso y con aspiraciones de volar sola, se enroque en darse cabezazos contra eso que llama Estado y arrastre a millones de compatriotas -de su cuerda y de los que no lo son- a la interinidad. Y todo por negarse a retirar una pancarta. '¡Quins collons…!' Debe de ser normal que la justicia destape operaciones clandestinas urdidas, casi desde la mesa del Consejo de Ministros, para sabotear las investigaciones sobre la financiación fraudulenta de un partido. A ver si ahora el ángel Marcelo tiene superpoderes para desimputar…

Debe de ser normal que en pleno verano todo un exjefe de Estado abandone el país perseguido por sólidos indicios de delitos económicos, se refugie en una satrapía petrolera y no pase gran cosa. Lo sintió mucho, se había equivocado, pero ha vuelto a ocurrir… Debe de ser normal que de un tiempo a esta parte los admiradores -y nostálgicos- de Franco estén colonizando -y contaminando- el debate público y que un montón de españoles les apoyen en el embrutecimiento de su discurso. ¿Es que la historia no nos ha enseñado nada…?

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Debe de ser normal, si buscas consuelo por ahí fuera, toparte con un primer ministro -con pinta de bufón- que se pasa por el arco de triunfo un acuerdo internacional que él mismo ha firmado, como quien oye llover. '¿Quo vadis, brother…?'

Debe de ser normal que en el país más poderoso del mundo haya un tipo que, además de mentir de forma compulsiva e insultar a sus adversarios, se cisque en la ciencia y los científicos cuando atravesamos la peor emergencia sanitaria del último siglo. No hay vacuna posible contra tanta estulticia... bueno, sí: los votos. Resumiendo: si todo esto también es nueva normalidad, yo me borro. Y conste que no he hablado de Messi ni de Bartomeu.