08 jul 2020

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Dos miradas

Puigdemont y Pascal, en un acto independentista en julio del 2017.

FERRAN NADEU

Del mismo modo que había 'kremlinólogos' para desenredar la madeja soviética, ahora hay politólogos catalanes que se ganan la vida tratando de poner orden en una maraña fenomenal

El batiburrillo es un conjunto de cosas en desorden y difíciles de aclarar. No hay una mejor definición para describir los movimientos de las fuerzas políticas catalanas: las independentistas; las que no lo son tanto; las que no lo son en absoluto, pero son catalanistas; las que lo son un poco (catalanistas), pero sin exceso; las que están hartas de eso; las que no soportan aquello; las que querrían caminar juntas, aunque han empezado la ruta por separado; las que, a pesar de haber comenzado la ruta juntas, ya no pueden caminar en común; las que están pensando en nueva formación, las que ...

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Del mismo modo que había 'kremlinólogos' para desenredar la madeja soviética, ahora hay politólogos catalanes que se ganan la vida tratando de poner orden en esta maraña fenomenal en la que ya no sabes si los protagonistas se llaman Lliures per Avançar o Crida Democràtica o Lliga Nacionalista Unida o Junts pel Consell o PdeNac. Sin contar con la previsible escisión de cuadros convergentes (¡continúan siendo convergentes!) para ir a la nueva formación de Puigdemont. En las próximas elecciones, el gadget de moda será un cubo de Rubik. A ver quién tiene narices de resolverlo.