12 jul 2020

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EN CLAVE EUROPEA

Colas en la estación del Nord de Barcelona para el reparto de alimentos para familias con dificultades, el pasado 16 de mayo.

JORDI COTRINA

Un plan para salvar la UE

Eliseo Oliveras

Los detalles y condiciones técnicas de la propuesta de la Comisión Europea pueden limitar sus efectos positivos

Los nuevos indicadores apuntan que la recesión será mucho más severa en un entorno de gran precariedad social

Ante la gravedad de la crisis, la Comisión Europea ha propuesto un fondo para la recuperación de 750.000 millones de euros financiado mediante la emisión de deuda de la Unión Europea (UE), lo que implica un salto cualitativo en la integración política. El fondo, sumando a los 1,1 billones del nuevo proyecto de marco presupuestario de la UE para el periodo 2021-2027, elaborado por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, supondrá movilizar 1,85 billones de fondos públicos de la UE, muy cerca de los 2 billones reclamados por el Parlamento Europeo.

Los nuevos indicadores apuntan a una recesión mucho más profunda, por ello es aún más imperioso movilizar masivamente fondos públicos nacionales y europeos. El Banco Central Europeo (BCE) indica que la caída del producto interior bruto (PIB) de la eurozona puede llegar al 12% este año, casi el triple que en el 2009. El Instituto Nacional de Estadísticas francés avisa de que la caída del PIB del país en el segundo semestre será del 20% y que es poco realista esperar una recuperación rápida de la economía francesa y del mundo. Y el ajuste de los grupos empresariales suprimirá decenas de miles de empleos en la UE, como muestra el caso de Nissan en España.

La actuación del BCE, con inyecciones de fondos e intervenciones en los mercados de deuda, ha evitado que la crisis fuera aún más catastrófica, impidiendo que se disparen los costes financieros de los estados y las empresas. Pero la reciente sentencia del Tribunal Constitucional alemán, pese a violar el Tratado de la UE, limitará la actuación del BCE. Por ello, el papel de la UE es esencial para superar la crisis y evitar una recuperación desigual, en la que los países menos ricos queden penalizados o lastrados por un endeudamiento insostenible.

Impacto severo

El impacto socioeconómico del confinamiento es cada vez más severo en la UE. El 47% de las familias europeas tiene dificultades para llegar a fin de mes, revela un estudio de Eurofound. El 20% de los desempleados y el 11% de los trabajadores autónomos temen verse expulsados de sus viviendas en los próximos seis meses por falta de recursos para poder seguir pagando el alquiler o la hipoteca.

Sin una masiva y sostenida intervención pública, la recuperación europea puede verse frenada por la restricción del consumo privado, debido a la incertidumbre y a la precariedad de un elevado porcentaje de familias europeas. A causa de los bajos niveles salarialesel 27,6% de las familias europeas carece de ahorros y otro 28,9% sólo dispone de ahorros para resistir menos de tres meses sin ingresos, según Eurofound. El nivel de precariedad es también alto en países ricos, como Holanda, donde el 26,1% de las familias carece de ahorros y otro 23,2% tiene sólo ahorros para menos de tres meses. En España, los porcentajes son peores: el 26,4% de los hogares carece de ahorros y en otro 28,1% cubren menos de tres meses.   

Los detalles y condiciones técnicas de la propuesta de la Comisión Europea corren el riesgo de limitar sus efectos positivos y desplazar el gasto a lo largo del periodo 2021-2027, cuando el grueso de los fondos se requieren de inmediato en el 2020 y 2021 para amortiguar la recesión y para sostener una recuperación robusta, tanto para los países ricos como los pobres. De los 750.000 millones de fondo para la recuperación, 250.000 millones serán préstamos a devolver y sólo 310.000 millones serán ayudas con condiciones para afrontar la crisis. Los 190.000 millones restantes se canalizan a través de las partidas tradicionales del presupuesto de la UE, con los límites y condiciones de cada caso, compensando los recortes propuestos a partir del 2021. Asimismo, el nuevo marco presupuestario 2021-2027 de Von der Leyen es inferior al primer proyecto de la Comisión Europea del 2018 e inferior al marco actual (excluyendo al Reino Unido).

Laboriosa negociación

Además, el fondo para la recuperación y el marco presupuestario requieren la aprobación unánime de los Veintisiete, lo que exigirá una laboriosa negociaciónHolanda, Austria, Dinamarca y Suecia reclaman un presupuesto menor y exigen que las ayudas del fondo de recuperación sean préstamos condicionados a reformas y ajustes, en lugar de subsidios. Holanda, que lidera la oposición a las ayudas europeas a los más perjudicados por la epidemia, se distingue por ser el paraíso fiscal más agresivo de la UE, que priva a sus socios europeos de miles de millones anuales de la recaudación que les corresponde por los beneficios obtenidos por las multinacionales en sus países.