03 abr 2020

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A pie de calle

Un aula, en una foto de archivo.

Sobre el uso del catalán

Francesc Pau Vall

Este Estado debería asumir que no es un Estado monolingüe, sino que partes significativas de su población tienen como propia una lengua distinta del castellano

Hace algunos años, en la universidad, al acabar la primera clase, un alumno Erasmus, de Bélgica, me preguntó si podía impartir las clases en castellano. Mi respuesta fue indicar al alumno que entendía que las clases las debía seguir dando en catalán, que, entre otras razones, no podía cambiar por una persona la lengua de docencia al resto de alumnos y que al final de cada clase estaba dispuesto a quedarme con él para explicarle, en francés o en castellano, todo aquello que no hubiese entendido. A lo largo del curso el alumno me formuló en contadas ocasiones, después de clase, algunas preguntas y finalmente superó bien el examen

Entiendo que, en las universidades catalanas, a nivel académico, debe usarse primordialmente el catalán y que deben hacerse publicaciones universitarias en esta lengua, dada la apabullante escasez de manuales en todos los ámbitos del saber, como el derecho, la ciencia política, la física, la química o la sociología; que el catalán es una lengua minoritaria, en regresión en el uso social y que, si los catalanes no usamos nuestra lengua, se extinguirá progresivamente. Todo ello sin perjuicio de que se usen también las demás lenguas del Estado, el castellano, el gallego y el euskera, para favorecer la integración en el Estado de los ciudadanos de las diversas partes que lo integran, además de la utilización del inglés, del francés y de otras lenguas, para situarnos adecuadamente en el actual mundo globalizado.

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Hoy no es posible vivir únicamente en catalán en Catalunya, como se pone de manifiesto en los diversos ámbitos de la sociedad: en los servicios de información telefónica, en las etiquetas de productos alimenticios y farmacéuticos, en los taxis, en la justicia, en el cine… Por ello, el catalán debe ser potenciado por la Generalitat, dado que, entre otros aspectos, los inmigrantes no tienen la necesidad de aprender el catalán porque en Catalunya pueden vivir perfectamente conociendo únicamente el castellano.

No puede entenderse por qué, en este Estado, los catalanoparlantes no pueden vivir en su propia lengua, de la misma forma en que pueden hacerlo los ciudadanos de Salamanca, de Sevilla o de Murcia. Este Estado debería asumir que no es un Estado monolingüe, sino que partes significativas de su población tienen como propia una lengua distinta del castellano. 

Problema conceptual

¿Cómo puede pretenderse la integración de todos los ciudadanos en el Estado si este no pone las condiciones para que una parte significativa de ellos puedan vivir con normalidad en la lengua que les es propia y que les identifica? ¿Cómo es posible que en el Parlamento central del Estado no puedan utilizarse las lenguas que millones de ciudadanos del Estado consideran propias? Creo que se trata de un problema conceptual de si se entiende que el Estado es el resultado de la suma de un conjunto de identidades o es un Estado de matriz castellana que tolera el uso de otras lenguas